
Sr. López
Decían en la familia que la Jefa de Administración y Disciplina (otros niños le decían ‘mamá’ a las suyas), del Campo de Adiestramiento en que fue domesticado este menda, nos manejaba a los de su prole con los ojos. Era cierto. Y cuando -por precaución taimada-, uno le preguntaba si podía hacer algo, invariablemente respondía: -Tú sabrás… -y sí, uno sabía. ¡Derechitos!
Ignora este junta palabras si sea igual en otros países, pero nuestros congresistas padecen diarrea legislativa, perpetua. Es algo compulsivo, de plano no controlan su esfínter normativo. Hacer leyes, más leyes, reformar o adicionar las existentes, pareciera su razón de existir y no es de creerse que lo hagan por fe en sus mágicos efectos sobre la sociedad, que bien al tanto están de su ineficacia sobre la conducta del tenochca simplex promedio, y más bien se puede sospechar que las excretan a veces por aparentar que les importan las cuitas y desventuras del peladaje y otras, la mayoría, por obediencia -siempre remunerada-, a quien sea que esté apoltronado en la Silla presidencial.
En el siglo XVIII (en 1748, por si es usted enemigo de la imprecisión), Montesquieu escribió: “Las leyes inútiles debilitan a las necesarias” (libro XXIX del ‘Espíritu de las leyes’… de nada).
Se lo menciono a resultas de que el jueves pasado el diputado Ricardo Monreal anunció que va a presentar una iniciativa de ley que diga a las claras que será causa de nulidad de las elecciones la intervención extranjera. ¡No se nos había ocurrido!
En la exposición de motivos, dice don Monreal que la democracia en México enfrenta “amenazas externas que buscan trastocar la voluntad popular mediante la injerencia de gobiernos, organismos o agentes extranjeros”… nomás le faltó decir que se andan cuidando de los EUA (y más les vale).
Luego, el viernes, la Presidenta dijo “yo creo que está bien”. ¡Ah, qué bueno!
Pero es una reverenda tontería esa iniciativa y no hace falta. La Constitución prohíbe la intervención de extranjeros “en los asuntos políticos del país” (párrafo 3 del artículo 33). No le basta a los transformadores de México.
Propone esa iniciativa que será causa de nulidad de una elección, entre otras cosas, si gobiernos, organismos o agentes extranjeros, difunden sistemáticamentedesinformación o manipulación digital. Y suena bien.
Sí, pero nada más imagínese que allá en los EUA, algún grupo de esos que no quieren a estos cuatroteros, decida reventarles las elecciones presidenciales en el 2030, emitiendo propaganda descarada desde el extranjero (Amarillo, Texas, por ejemplo, que no necesita ser Nueva York), a favor de quien sea candidato a la presidencia de la república… de Morena.
Pero, propaganda descarada, masiva, abierta, en redes digitales y canales de televisión de paga: ¡vote por Morena!, ¡con Morena hasta la ignominia!, ¡Morena o muerte!, ¡Morena, la esperanza de México!… ¡los Estados Unidos de Norteamérica, con Morena!, y que luego le paguen tres pesos a algún maldoso nacional para que presente la demanda de nulidad de esos comicios, por el conocido, público y sabido apoyo que recibió desde el extranjero el candidato cuatrotero.
Si eso sucediera, le tengo noticias, el artículo 78 bis, párrafo 3, de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, ordena: “En caso de nulidad de la elección, se convocará a una elección extraordinaria, en la que no podrá participar la persona sancionada”. Esto es, el candidato de Morena impugnado, no podría volver a ser candidato en la elección extraordinaria.
Monreal y doña Palacio, muy ingeniosos ellos, quieren blindarse para que no vaya a haber un candidato opositor apoyado por los EUA y está muy bien, ¡fuchi!, ¡yanquis go home!, sin darse cuenta de que se las pueden jugar al revés y varias veces, eliminando a cuanto candidato de Morena presenten… y metiendo a México en una crisis de pronóstico reservado, con presidentes interinos y elecciones cada siete o nueve meses (dice el artículo 84 de la Constitución).
Claro que los transformadores de la patria, siempre tienen un recuso infalible: no obedecer la ley. Si les impugnaran la elección, su Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (su de ellos), se abanicaría con la demanda y ¡listo!
¿No se atrevería el Tribunal Electoral?… ya se atrevió cuando desechó las denuncias de la oposición por presuntos actos anticipados de campaña de doña Sheinbaum, que se echó seis meses de precampaña ilegal, de junio a noviembre de 2023 (la precampaña legal fue del 20 de noviembre al 18 de enero de 2024), diciendo que sus recorridos y asambleas informativas por todo el país, no eran para ser Presidenta de la república sino Coordinadora de los Comités de la Defensa de la Transformación; pero pintarrajearon todo México con el “Es Claudia”. Y ya ni le menciono la denuncia de Marcelo Ebrard, por uso del dinero del erario y otras lindezas, todas causales para bajar de la contienda a doña Segundo Piso… y ya ve: vive en Palacio.
No faltará el exaltado que aplauda esta iniciativa como confirmación de que los cuatroteros defienden el himen patrio de toda intervención extranjera. Lástima que al mismo tiempo, el viernes, la Presidenta Sheinbaum se puso de injerencista en asuntos internos de los EUA al expresar a las claras que no está de acuerdo con la acusación de ellos contra Raúl Castro, expresidente de Cuba, por asesinato. Y dijo la doñita:
“(Es) una visión injerencista de los Estados Unidos (…) nosotros no estamos de acuerdo con esa visión (…) el caso de Cuba ocurrió hace 30 años, imagínate. ¿Qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años?”.
Bueno, señora, eso pasa por hablar al desgaire: en los EUA no prescribe el homicidio.
Y le aseguro que los EUA no van a sacar una ley que prohíba la intervención extranjera en sus asuntos, entre otras cosas (preocúpese mucho, doñita, la cosa puede ser de ¡sálvese quien pueda!), porque con sus leyes, les basta para corretear cuatroteros.


