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Seres de encuentro / Al Sur con Montalvo

Seres de encuentro / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Anna Karen,

Pati nos alegra las reuniones con su sonrisa; con sólo de solo verla, nos cambia el chip de las preocupaciones al buen humor, ese que nutre a nuestro TIMO, esa glándula de la inmunidad salvándonos de enfermedades a la cual llaman la glándula de la alegría, la felicidad y el amor. Esa glándula crece al sentirnos tranquilos, y entonces segrega tantas sustancias inmunológicas evitándonos enfermedades; pero por el contrario, si le inyectamos de tristeza, depresión o desaliento, entonces se empequeñece, deja de segregar, y cualquier enfermedad nos golpea terriblemente. Este fue el tema del día que conversamos con Pati.

A la charla se unió Amanda con sus ocurrencias, su vestimenta juvenil sin importarle estar cerca de los 70 años, porque ella mantiene la ilusión, le da sentido a su vida con las actividades que realiza y las amistades quienes le rodean. Amanda es un espíritu alegre, generosa, solidaria y entusiasta, tanto que contagia al más decaído. Junto con Amanda, conservo amistades de más de 5 décadas como Maya, Jorge, Rocío,  y por supuesto Pati.s

—Paty, me sorprende al verte siempre alegre a pesar de las adversidades y los tremendos retos de la cotidianidad. Lo mismo que Amanda, ustedes dos se burlan de la tristeza

—Es una cuestión de ACTITUD, —comenta la sabionda de Amanda—. La gente se repite incansablemente: “cosechamos lo que sembramos”, pero siguen sembrando miedos, temores, envidias y rencores; amargándose la vida; provocándose enfermedades y una vida poco satisfactoria. La alegría es una cuestión de SALUD MENTAL. Lamentablemente, la gente asocia salud mental con psicoanalistas, psiquiatras y psicólogos; y ellos, con padecimientos mentales y hasta con la locura. Nada más lejos de eso. La salud mental es tan o más importante que nuestra salud física.

—Estoy de acuerdo contigo Amanda, —le responde Paty—cuidamos nuestro aspecto, le damos importancia a nuestro cuerpo, nos preocupamos por la dieta, acudimos al gimnasio, tratamos de ocultar las arrugas y la canas; maquillamos el rostro para lucir mejor; y todo eso, no está mal, pero olvidamos cuidar nuestro CEREBRO llenándolo de malas emociones, de sentimientos nocivos, de soledad. Estamos más ocupados en las malas noticias de cada día, en vez de darle un sentido positivo a nuestra cotidianidad.

—Justo. En eso consiste el milagro de la NEUROPLASTICIDAD, —apunta Amanda. 

Pati recuerda entonces un documental del Instituto de Bilogía mencionando este concepto, y comenta. 

—Muy cierto, nuestro cerebro es plástico; permite la regeneración de neuronas en todas las etapas de la vida. Las neuronas con el efecto de sinapsis son la base biológica del aprendizaje; le permite a nuestro cerebro recuperarnos de lesiones o compensar daños funcionales. por ello, es importante saber cómo generar eso que llaman la producción de EXOTOCINA. La exotocina corta inmediatamente el eje del estrés crónico. ¡Claro!, no es la fuente de la eterna juventud; algún día moriremos, pero mientras eso suceda, podemos llevar una vida plena manteniendo las ilusiones, dándole sentido a nuestras vidas; al tiempo de activarnos con el ejercicio, el continuo aprendizaje; la lectura que ejercita nuestra imaginación y rodeándonos de amistades y seres queridos valiosos. 

En ese instante intervengo. —Ese es el punto, Pati. La soledad voluntaria es sana para encontrarnos con nosotros mismos; sin embargo, sentirnos solos en este mundo, es otra cosa que nos daña severamente, ¿verdad, Amanda?…

—Así es —señala Amanda, —Nuestro cerebro es plástico, por tanto, tiene la capacidad de reorganizarse, adaptarse y formar nuevas conexiones neuronales a lo largo de la vida. Esto no es algo abstracto, es real y hay muchas maneras de mantener la regeneración de nuestras neuronas para mantenernos sanos y activos. 

—Por supuesto, añade Pati, —la vida social rodeados de nuestros seres queridos y de las amistades que suman a nuestra alegría, son fundamentales para la inmunidad del cuerpo. Sin ser médico, comprendo que cuando tenemos miedo al envejecimiento, enviamos señales negativas al cerebro y al hipocampo, perdiendo la memoria y la capacidad del aprendizaje. Cuando el sistema nervioso parasimpático se activa, el sistema inmune entra en juego alejándonos de las enfermedades para rebasar los 80 y 90 años de forma saludable.. 

—Tienes razón Pati, le interrumpe Amanda. —Mi abuela era una valemadrista; asistía al hipódromo cada ocho días a sus 88 años, a veces en compañía de algún nieto; de lo contrario, comía entre carrera y carrera con el grupo de amigas, más jóvenes que ella. Era la abuelita de todas. Siempre la mencionaban como ejemplo de vida. “Yo quiero ser como usted, doña Gertrudis. Es usted tan generosa, tan platicadora y muy ocurrente como su nieta Amanda”, le repetían a cada rato. De no ser por un accidente automovilístico, de seguro estaría aquí en la chorcha con nosotros.

—Yo la recuerdo Pati, era como tu. Su sonrisa dulce y amable, su mirada directa y confiable; nunca pensaba en la muerte ni en la vejez, su mente estaba en el presente y siempre con alguna idea por realizar. Leía sin anteojos, se cocinaba, y salía a pasear saludando a todo el mundo regalándole su sonrisa. Me hace recordar a la mamá de Carlos Gordillo, doña María Eugenia Alfonzo, siempre joven, siempre altruista con los animales, siempre amigable con cualquiera que se le acerque; siempre generosa con la gente, sus plantas y animales.

—Es porque ella comprende que somos SERES DE ENCUENTRO. Cuando descubrimos este secreto y lo ponemos en práctica, vivimos saludables porque entendemos que al encontrar amistades valiosas se reducen nuestros miedos, temores, ansiedad y nuestra soledad. Nos aplicamos a favor de ellos, y ellos nos protegen de la misma manera.

Amanda, —dice Pati, —Tú nos hablaste de la NEURO PLASTICIDAD evolutiva a través de los años generando neuronas y efectos de sinapsis. Comentaste que la NEUROGÉNESIS genera aprendizaje y memoria que se manifiesta en la experiencia. Dijiste que la EVOLUTIVA ocurre durante la infancia y la adolescencia de forma natural; ahora explícanos cuál es la inducida y la compensatoria.

—La INDUCIDA se activa con el aprendizaje, la práctica continua y la experiencia; se le ejercita tocando algún instrumento musical; aprendiendo algún idioma, resolviendo crucigramas, charlando entre amigos. La COMPENSATORIA es un mecanismo de supervivencia y recuperación que utiliza el cerebro para readaptarse tras un traumatismo o lesión; como cuando alguien sufre un ataque cardiaco, un accidente o queda en coma. Ese paciente logra salir adelante al sentir el amor y la compañía de sus seres queridos, de sus amistades, de los médicos que le atienden y sobrevive al infortunio. Por supuesto, que no siempre basta el amor, en ocasiones el cuerpo ya pide descanso.

—Para mantener la plasticidad del cerebro ¿qué es recomendable, le pregunto a Amanda y responde Pati.

—Como ya se dijo, estudiar un idioma o adquirir una nueva habilidad desafía al cerebro a crear redes neuronales más robustas. El ejercicio físico estimula la generación de factores de crecimiento cerebral (como el BDNF) que mejoran la agilidad mental, romper rutinas como cepillarse los dientes con la mano izquierda o tomar una ruta diferente al caminar, eso obligan al cerebro a salir del piloto automático. Además, la meditación reduce el estrés y modifica la estructura física de áreas cerebrales asociadas con la regulación emocional como el yoga, la relajación consciente, caminar y sobre todo, la AMISTAD verdadera. 

Al final, nos despedimos con una grata sensación al reconocer que en verdad, somos seres de encuentro y en la amistad encontramos una valiosa y fundamental cuestión de amor.

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