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Economía nacional: una buena y otra mala

Economía nacional: una buena y otra mala
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Manuel Ruiseñor Liévano

LA BUENA

La buena nueva es que el trabajo constante e inteligente siempre suele dar buenos resultados, y qué mejor ejemplo que el del equipo del titular de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, cuya reciente gira al Canadá arrojó una magnífica cosecha para México. Todo esto de cara a las negociaciones formales del T-MEC, las cuales inician el 25 de este mes de mayo, acorde a lo estimado por el propio funcionario mexicano, y tras las pláticas preparatorias culminadas el pasado mes de marzo, con visos no precisamente buenos para el país.

Vamos a los resultados alcanzados donde la nota relevante la dio la inversión anunciada por 2 mil millones de dólares, por parte de la canadiense Solar International Core Canada, la cual construirá una planta de ingredientes farmacéuticos en Hidalgo.

El anuncio de inversión se formalizó con la firma de un memorando de entendimiento entre Babak Arefpour, CEO de Solar International Core Canada, y Carlos Henkel, secretario de Desarrollo Económico del estado de Hidalgo.

Más allá de esto, lo cual hizo que la misión mexicana valiera la pena, en la visita empresarial otras empresas canadienses se comprometieron a analizar inversiones potenciales.

Hablamos de cartas de intención, las cuales incluyen a Chiapas y esa es otra muy buena noticia por el tema que trata y, sobre todo, si pensamos en la urgente necesidad de inversión que tiene una de las entidades con mayor pobreza del país. Los canadienses se comprometieron a analizar inversiones potenciales en México, pero vayamos con el caso particular del estado.

Y es que entre el gobierno chiapaneco y la empresa INTE Modular, se acordó explorar el desarrollo de una planta de vivienda modular, con una potencial inversión de hasta 360 millones de dólares estadounidenses. Sin duda una buena noticia porque toca el sensible tema de la vivienda con marcado impacto social y económico. Hablamos de la posibilidad de que más de 7 mil millones de pesos se arraiguen en el estado con beneficios inherentes como mano de obra.

Queda claro que la misión forma parte de una estrategia integral del gobierno de México, a efecto de fortalecer la capacidad productiva nacional en salud, diversificar las cadenas de suministro y posicionar al país como un socio confiable en América del Norte.

LA MALA

Dice la expresión coloquial: “nunca falta un negrito en el arroz”, lo cual viene a comento toda vez que apenas ayer la reconocida calificadora internacional S&P Global Ratings (antes Standard & Poor’s), sobre la cual y para evitar su descalificación como suele suceder en nuestro país, vamos a explicitar la naturaleza de su trabajo.

Para empezar, diremos que la misión principal de S&P Global Ratings (S&P) es proporcionar al mercado financiero información analítica objetiva, independiente, rigurosa y de alta calidad. Así, sus objetivos son, entre otros, asignar calificaciones crediticias basadas en metodologías transparentes; fomentar la transparencia en los mercados de deuda globales ayudando a inversores y participantes a tomar decisiones con mayor convicción. Igualmente, análisis y evaluación de riesgos financieros de empresas, países e instrumentos de deuda.

Dicho lo anterior, la mala notica es que S&P cambió de estable a negativa la perspectiva de la calificación soberana de México y confirmó las notas de largo plazo en moneda extranjera en “BBB” y en moneda local en “BBB+”. La agencia explicó que el bajo crecimiento económico, las restricciones presupuestarias y el aumento de pasivos contingentes podrían dificultar la consolidación fiscal y acelerar el incremento de la deuda pública.

Y no sólo eso, sino que además subrayó que el déficit del gobierno general se ubicó en 4.9% del PIB en 2025, frente a 5.2% registrado en 2024, mientras que la deuda neta del gobierno podría aumentar hasta cerca de 54% del PIB hacia 2029, desde 49% observado en 2025.

De igual forma, advirtió que el apoyo financiero a Pemex y CFE continúa presionando las finanzas públicas y elevando las rigideces fiscales del país.

En conclusión, S&P estimó que la economía nacional crecerá apenas 1% en 2026, afectada por la incertidumbre en torno a la renegociación del T-MEC, el aumento en precios de energía y una menor inversión privada.

Y mucho ojo, que la agencia indicó que podría recortar la calificación en los próximos 24 meses si México no reduce sus déficits fiscales o si se deterioran las relaciones comerciales con Estados Unidos. Vaya panorama.

LA ESPERANZA MUERE AL ÚLTIMO

Sin embargo la calificadora indicó que podría regresar la perspectiva de la calificación de México a estable en los próximos 24 meses, si se concreta una consolidación fiscal que permita estabilizar los niveles de deuda y el costo financiero del gobierno.

La agencia añadió que un mayor dinamismo de la inversión privada podría fortalecerse el crecimiento económico y mejorar la resiliencia de las finanzas públicas.

Agregó que la nota soberana de México sigue respaldada por la estabilidad institucional, el régimen de tipo de cambio flexible, la autonomía del Banco de México y una política monetaria enfocada en metas de inflación. También destacó que el acceso a los mercados internacionales y la confianza de inversionistas se han mantenido apoyados por políticas fiscales y monetarias prudentes.

Finalmente, S&P destacó que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado una mayor apertura hacia la inversión privada mediante el denominado Plan México, el anuncio de un programa de infraestructura por 5.6 billones de pesos, equivalente a 15% del PIB. Sin embargo, apuntó que persiste incertidumbre sobre los mecanismos de financiamiento y el papel del sector privado, lo que ha retrasado la implementación de los proyectos.

A MANERA DE COLOFÓN

Tal y como hemos visto, el hecho de que S&P Global Ratings cambie la perspectiva de la calificación soberana de México a negativa, tal y como aconteció este mes de mayo, debe leerse como un signo de alerta sobre el riesgo de perder el “grado de inversión” en los próximos 12 a 24 meses, por causa de factores asociados al bajo crecimiento económico, déficits fiscales elevados y la presión financiera por el apoyo a Pemex y CFE.

De ese modo, el escenario que tendremos será el de aumento del costo del financiamiento para el gobierno y empresas. Igual eso una posibilidad abierta que pueda haber fugas de capital, lo cual reduciría la inversión y afectaría el crecimiento. Y esa es una cuestión que México no puede permitirse. ¿O no?

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