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El ciclo de la sexualidad / Al Sur con Montalvo

El ciclo de la sexualidad / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo 

Querida Anna Karen,  

Mi vieja amiga Diana llegó al desayuno con una cara de mujer frustrada y el genio subido.  

— ¿Cómo te fue con tu “cita a ciegas”, pequeña Diana? 

—¿Pequeña a los 68 años? Bueno, el tipo resultó chapado a la antigua; a mí me gustan los hombres que toman la iniciativa; los que no piden permiso y te besan. Lamentablemente, en esta época, tienen miedo a las acusaciones por acoso, violencia y hasta violaciones.  Espero que esta situación la superen las nuevas generaciones.  

—¿A qué te refieres?  

—Mira, en los años 60, los hombres se dividieron entre CONSERVADORES de chantilly al estilo de los años cincuenta y los LIBERALES apegados a la revolución sexual. Lo sé, los códigos de la sexualidad son cíclicos; pero hoy, muchas chicas hacen negocio apegándose a las leyes de derechos humanos; y los hombres ya temen ser acusados para después, ser extorsionados evitando parar en la cárcel. Ya nadie respeta los códigos de la sexualidad y los hombres actúan con mucho temor.  

—Bueno, tu madre fue activista de la revolución sexual luchando por la libertad a decidir, defendió el uso de preservativos y juguetes sexuales; practicó el amor libre y el budismo como estilo de vida; peleó por la igualdad de géneros y hasta por elegir sus preferencias sexuales. Criticó a los conservadores y participó en los festivales para gritar a favor de la libertad sexual; y en esa aventura, tú la acompañaste y creciste en ese ámbito de libertades. Perro, debes comprender los cambios de cada época.  

—De acuerdo. Crecí con la “educación sexual” de los años 60 ilustrada en los libros de texto ilustrada con “abejitas y polinización”, tan obsoletas en comparación con la revolución sexual que se vivía en la calle: amor libre, comunas hippies, movimientos feministas, minifaldas, novelas eróticas costumbristas sin censura.  

—Diana, también, la educación sexual también la recibíamos en casa con nuestros padres progresistas quienes nos transmitían conocimientos, nos advertían de los riesgos de las relaciones sexuales, para asumirlas con responsabilidad y amor. Nuestros padres, le llamaban a los órganos y funciones por su nombre: pene, vulva, vagina, clítoris, orgasmo, cúpula; se trataba de coger o hacer el amor. La educación en casa completaba la educación ideológica y cultural que flotaba en los círculos liberales.  

—Bueno, muchos hubiesen deseado tener la oportunidad de crecer en un hogar liberal. La información y la sexualidad con sus códigos, formaban parte de esa educación; pero comprende que no es un tema generalizado. Cada familia vive con sus ideas y las transmite a sus hijos sin oportunidad de conocer su sexualidad a fondo. En el medio rural se llega la sexualidad por intuición. 

–Diana, LOS TIEMPOS CAMBIAN Y SE REPITEN Hoy la educación sexual, desde el tercero de primaria, busca promover el autoconocimiento, la equidad de género, el respeto a la diversidad sexual y la prevención de riesgos como los embarazos no deseados, las infecciones y el abuso. En los libros de texto, la sexualidad se aborda desde la anatomía, los cambios en la pubertad, la reproducción y el ejercicio responsable de la sexualidad. Sin embargo, pocos maestros saben transmitir estos temas de forma clara e incluso, se resisten a impartirlos en pleno Siglo XXI.  

—Lo sé, sin embargo, aunque en secundaria se profundiza en temas de reproducción, cambios biológicos y toma de decisiones, el bombardeo de las redes sociales confunde a los chicos. La sexualidad, de pronto, se convierte en un juego, en un entretenimiento peligroso fuera de la conciencia y la responsabilidad que ha provocado el incremento de embarazos no deseados y de enfermedades físicas y mentales entre niños, niñas y adolescentes. El Free, se ejerce sin sentido, respondiendo m{as a los instintos que al placer consiente.  

—¿Para ti qué es la sexualidad?, Diana.  

—Para mí, debiera ser el dominio de tu cuerpo, sexo y emociones que conduzcan a un ejercicio de amor, sea casual o en busca de una relación estable. Como se quiera, pero sin tabúes ni telarañas en la mente, donde la conciencia impere desmitificando la sexualidad. Significa fomentar la toma de decisiones informados. 

—Diana, recuerda que la sexualidad es una CONSTRUCCIÓN SOCIAL que se aprende y define colectivamente; no es únicamente un impulso biológico o anatómico. La sociedad impone normas, prescripciones y prohibiciones que limitan o fomentan el desarrollo sexual. Al aceptar heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad, etc. se entrelaza el género y el cuerpo. Al final el sexo, es una “actividad social” que se rodea de las relaciones de poder que define la historia, el tiempo y su geografía. Lo permitido en Dinamarca es censurado en México, por ejemplo. 

— Lo comprendo, pero hay una faceta privada donde las decisiones son íntimas; el aprendizaje es entre dos; y es ahí donde me cuesta trabajo entender a los conservadores como este personaje último. Si no están dispuestos a explorar, ¿para qué concertar citas a ciegas. ¿Qué esperan encontrar? ¿Una doncella con vocación de ama de casa? A esa, deben buscarla en la iglesia o en los círculos de amistades semejantes a ellos.  

—Diana, no todos piensan como tú en este mundo diverso y plural.  ¿Tú qué buscas? 

—Buscó placer sin reservas. Alguien sin miedo al sexo oral; que conozca la anatomía de la mujer y que sepa dónde queda el clítoris y sepa estimularlo; alguien que le de lo mismo hacerlo en la cocina, la sala o al aire libre; que no le tema a la desnudez de su cuerpo ni de su alma; alguien capaz de comprender las diferencias de una mujer a otra; porque cada una tiene sus zonas erógenas definidas; alguien dispuesto a explorar, aprender sin miedo; alguien capaz de comunicarse verbal y corporalmente con confianza. 

—Diana, regrésate a España o vive en Suecia en donde los códigos de sexualidad son compatibles con tus deseos y creencias. En México aún impera la falta de información. Los tabúes y la moral tradicional, frenan el desarrollo de la sexualidad. Lo peor de ello, es cuando se confunde el sexo con sexualidad. Los hombres, sin importar su edad o condición social, no saben satisfacer las necesidades de una mujer por miedo de hablar, por falta de información. Así se convierten en simples sementales incapaces de disfrutar su sexualidad a plenitud. Cuando los hombres aprendan a hablar de sexo con sus parejas su mundo cambiará. 

—Eso que dices es todo un tema. Las parejas no hablan, discuten; o peor, la mujer se expresa con gestos de frustración y buscan la manera de desquitarse silenciosamente. Los hombres casi no experimentan posturas ni tratan de conocer los gustos y preferencias de sus parejas. Así, ambos conducen su frustración al silencio o incluso, a la violencia. El sexo es un arte que demanda creatividad, imaginación, experimentación y ternura. Insisto, debe practicarse con amor, sea tu pareja causal o estable. 

Diana dio por terminada la conversación pensando seriamente en migrar a Noruega. 

Como sea, cada quien tiene una idea personal de la sexualidad y cómo ejercerla. Por mi parte,creo que debe ser una armonía, un equilibrio sin dominantes ni sumisos. Simplemente una cuestión de amor. 

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