
Sr. López
El esposo de tía Micha (Artemisa, la pobre), era tío Joaquín, un general que las señoras de Toluca decían que había sido muy guapo. Tía Micha lo conoció en la Revolución cuando una banda de forajidos zapatistas, entró a la fuerza a la hacienda de su papá (“rancho”, corregía el abuelo Armando), y después de darle una paliza y amarrarlo, ya se aprestaban a abusar de las señoritas (“y también de mi mamá”, corregía la tía), pero se oyó una vozarrona que detuvo el asunto: -¡Quietos!… ¿quién se quiere morir primero? -y la tía, sus hermanas, sus papás y las criadas (que no es grosería), vieron a tío Joaquín, revólver en mano, sacar a golpes a los de su tropa… y la tía pensó: “yo con este me caso”. Lo demás imagínelo… nueve hijos.
Cuando en los países todo está mal, cuando nada abona a la esperanza, están en la peor posición, sujetos a que aparezca “el hombre” (ahora se debe decir “la persona”, por esa corrección política de palurdos e impostores). Sí, lo peor es esperar el milagro, el cisne negro.
Cisne negro se dice para describir la aparición inesperada de algo imprevisible a la vista de las circunstancias y su análisis, concepto de la autoría del filósofo libanés, Nassim Taleb, no anda uno robando.
Y pasa. Será raro pero pasa. El cisne negro que más admira este menda es Mustafa Kamel Atatürk, quien después del desmembramiento del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial, hizo un ejército con bandas desorganizadas de deslealtad probada, y contra toda esperanza, consiguió la independencia de Turquía, derrotando al poderosísimo Reino Unido junto con Italia, Francia, Grecia y Armenia. Eliminó el sultanato y como su primer presidente, fundó el modernoEstado turco (1923), democrático, eliminando para siempre la sujeción de la mujer al varón y reconociendo sus plenos derechos. Su apellido se lo puso la Asamblea Nacional de Turquía, el 24 de noviembre de 1934, Atatürk significa Padre.
Otro cisne negro, casi desconocido y de no creerse, esSeretse Khama, de Botsuana, África. Después de liderar la independencia su país del Reino Unido, en 1965, se presentó a elecciones, arrasó. Fue su primer Presidente y ganando elecciones, gobernó hasta su muerte en 1980.
Al llegar al poder, Botsuana, sin salida al mar, era el “país sin camino”, sin salida al mar, con 12 kilómetros de carreteras en un territorio del tamaño de Francia, el 70% de su territorio es el desierto del Kalahari (la “tierra de sed”, le llaman); con cero infraestructura, sin un hospital, sin escuelas, con un ingreso per cápita de 70 dólares al año… sin esperanza.
Khama erradicó la corrupción e impuso la administración correcta de las minas de diamantes. Implantó la democracia y las elecciones regulares y libres. Impuso contra la oposición de los jefes tribales, el Estado de derecho, la ley igual a todos y el mayor gasto posible en educación y salud; hoy en Botsuana el 21% de su PIB se destina a educación (México el 3.5%, por comparar), y el 15% en salud (nosotros andamos en el 2.6%).
Gobernó 14 años, hasta su muerte. El ingreso per cápita anual creció el 1,714%, y el PIB del país, cien veces (el 10,000%). Transformó para bien a su país que hoy es el Estado de derecho más antiguo y la democracia más estable y menos corrupta de África. La ONU dice que Botsuana es “uno de los verdaderos éxitos del desarrollo económico y humano”. Sí hay cisnes negros.
Hay otros, falta espacio, por ejemplo, el emperador romano Aureliano, Bismark, Mandela y algún otro (Macuspana, ¡silencio!).
Importa estar claros: eso es lo peor que le puede pasar a un país, depender de un cisne negro, de la inesperada aparición de un salvador. Y peor todavía cuando la población de un país espera eso, el milagro, postura comodina, cobardona, bajuna.
Hoy, México, está en ruta de desastre. No lo ven así los pocos sinceros cuatroteros de buena fe, que sí hay en Morena y su gobierno, respetables por equivocados que estén, que están, pero son minúscula minoría, ese muégano se compone de una variopinta mezcolanza, amasijo de vividores, trepadores, cínicos, tránsfugas de otros partidos y pero-por-supuesto, ladrones, a gran escala, como nunca antes vimos.
No repetirá este menda los daños al país que en menos de ocho años han cometido los transformadores de la patria. Los sabemos. Y da grima oír a algunos decir que ya Trump arreglará el país (¡vaya cisne negro!), o que seguro Ricardo Salinas Pliego se lanza y será presidente (¡dioses!), y hasta los que esperan que Guadalupe Acosta, ponga orden.
México, hoy, todavía tiene arreglo. Sin esperar que el Altísimo se meta a la política mexicana, faltaba más. Lo primero es convencernos y convencer a cuantos se pueda, de la importancia de ir a votar en el 2027, masivamente, para arrebatar a los demoledores de México el Congreso. Luego en 2030, repetir la dosis… ¿y por quién vamos a votar?… por el que no sea de Morena, a condición de que las organizaciones civiles mantengan una movilización continua, vigilando y exigiendo, sin tolerar que quien sea que sea Presidente, no cumpla con la restauración nacional.
Mientras, ayer, el gobierno de los EU, hizo pública su exigencia a doña Sheinbaum de dar marcha atrás a la reforma del Poder Judicial; ellos piden jueces independientes y calificados en México, para proteger a sus inversionistas, para asegurar que el sistema judicial no se utilice contra ellos.
Antes, en septiembre del año pasado, los EU señalaron su descuerdo con la reforma judicial y la desaparición de los órganos autónomos, exigiendo sin anestesia un marco jurídico que garantice certeza.
Nada bueno se le augura al gobierno de doña Sheinbaum, está a punto de enfrentarse a la inscripción de la entrada al infierno de Dante: “Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis” (‘Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate’).
Ya se le fue más de la cuarta parte de su periodo (18 meses y 17 días de los 72 meses de su sexenio), y sigue leal al Pejestorio, no a México.
¡Ay, señito!, está llamando a las puertas del infierno.


