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Vientos revueltos con el jazz / Al Sur con Montalvo

Vientos revueltos con el jazz / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

Froilán despertó en medio de una profunda oscuridad tarareando “D’ont dream it´s over, << Mientras viajes conmigo, los vientos abrirán nuevos caminos. Hay libertad adentro / Hay libertad afuera >. Froilán sintió el cuerpo cálido de Amanda como se siente el Jazz sabiendo que puede interpretarse con perfección técnica, pero si carece de Alma, está lejos de ser Jazz. Amanda le susurra al oído: “contigo el camino. Nunca termina, aunque el viento trate de detenerte; siempre encuentras una nueva ruta”. La comunión de ideas parecía telepática, como es la comunión de los instrumentos creando armonía y ritmo.

—¿En qué piensas, Amanda?

—Pensaba en el concierto de Jazz de la academia IMAGINE MUSIC que dirige el maestro Deleón. Los chicos interpretan con técnica, pero ya comprenderán que el Jazz debe sentirse con el alma; con las venas, sintiendo la sangre correr. Y tú, ¿en qué piensas, Froilán?

—Mis vientos andan revueltos, pensaba en el regreso del equipo de Chiapas que se vestirá de naranja por decisión de los hermanos Orantes. Pensaba en las contradicciones del caso del Menchos, en su esposa y en la lujosa mansión que habitaba su amante al ser “abatido”; imaginaba a mujeres, hombres y niños muriendo bajo la furia de las bombas lanzadas a Irán por Israel y Trump. Y las fanfarrias del Mundial de soccer. ¡Tonterías!

—Yo sigo, con el Jazz en mi mente. ¿sabes que este grupo de promotores del Jazz nació hace 11 años conTADEO INFANTE por ahí del 2015?, se creo con el apoyo de HERMILO ARANDA, Luis Armando Suárez y otros amigos y patrocinadores, le comenta Amanda 

Froilán lo sabía, pero fingió ignorarlo. < Sí, lo sé, dos años después de unirme a Amanda. Dejaré que ella me lo diga >.

—En al año 2020 se creó Imagine Music como una escuela de música independiente en Comitán. Hoy cuenta con alrededor de 150 alumnos con la finalidad de desarrollar musicalmente a sus estudiantes, bajo la dirección de GABRIEL ISAÍ DELEON-le explicó Amanda; y agregó, —Quizá en esta escuela no habrías reprobado en música en la primaria y secundaria, -lo dijo con un poco de sorna.

—Quizá!, -respondió Froilán lacónicamente. < En esa época, solamente me entusiasmaba escribir y leer, ¡Ah!, también el fútbol americano y escuchar a los grandes jazzistas.

Como si Amanda leyese su mente, le preguntó: —¿por qué abandonaste el fútbol americano?, corrías más veloz que un viento huracanado y ni el Sol te impedía atrapar el balón para anotar touch down aun teniendo el viento en tu contra y el Sol en tu cara.

—Será porque preferí editar revistas como pretexto para escribir, -le respondió Froilán. < En realidad escribo para mí, es un acto egoísta; me obliga a pensar y reflexionar >.

—¿Para quién escribes?, -le preguntó Amanda por enésima vez. 

< Amanda me lee el pensamiento >, Froilán quiso explicarle que esa era su pasión desde pequeño; en vez de eso, desvió el tema hacia el concierto de Jazz que habían presenciado.

—¿Qué te pareció el concierto de Jazz del viernes?

—Me agradó el concierto, pero primero dime, ¿Para quién escribes?, -insistió Amanda con cara de puchero; esa cara que era como un Sol en medio del ocaso.

—Escucha, no estaba enamorado, ni siquiera tenía interés por nadie. Descubrí el poder de la palabra y meenamoré de las letras, juego con ellas, y sin pensarlo, las disparo al aire sin saber siquiera, en quien caerán esas balas literarias partiéndoles el pecho o provocando su ira… Cuando digo “espérame en el cielo corazón…”, no miento, porque si me esperan aquí en la Tierra, de seguro, van a cansarse. Compréndelo, un hombre interesado y apasionado por las letras, sólo espera parir artículos para los diarios. Soy leal al periodismo y por ello, no pienso en publicar mis novelas.

—A mi me cautivaste con tus ardientes respuestas en mi Twitter, las leí con el ardor de tus palabras, -la conexión de Froilán con Amanda era espectacular intercambiando textos durante casi dos años, aún sin conocerse cara a cara.

—Respecto al concierto de Jazz, en mi opinión, fue el ARREGLO propio lo que más me agradó; en esta última pieza sentí que al fin se comunicaban entre ellos, sin tratar de destacar como lo hicieron en las interpretaciones anteriores, donde desafinaban, entraban a destiempo y de pronto, creaban más ruido que música, -comentó Froilán quien había grabado los histogramas que no mienten.

— A mí, me agradaron sobremanera, el saxofonista y trompetista Gabriel Isaí Deleon Santiago con sus perfectas notas y también el guitarrista Emmanuel Morales quienes sienten el Jazz en el alma; el baterista, también es buen músico, –comentó Amanda tarareando I’ve got you under my skin en español “Te tengo bajo mi piel; / Te tengo en lo profundo de mi corazón; / Tan profundo en mi corazón que realmente eres parte de mí / Te tengo bajo mi piel. / Pero ¿por qué debería intentar resistirme cuando, baby? Lo sé muy bien / Te tengo debajo de mi piel, -terminó de cantar Amanda.

—¿Sabes que esa canción te la compuse hace 13 años sentado en alguna nube con tu rostro, movida por un suave viento?, o no te lo dije. Me la grabó Diana Krall, Frank Sinatra y uno que otro más. Cuando me miras, me recuerdas la melodía de The way you look tonight, -Froilán sonrió abiertamente y encendió un cigarrillo.

—Deberías pedirle al cantante JUAN DANIEL MORALES AGUILAR que te la grabe, su voz es melodiosa y dulce. Ahora apaga tu cigarro o te canto “Smoke gets in your eyes”, -ambos rieron a carcajadas, se quejó Amanda.

—¿Sabes?, el Jazz es como el teatro, si eres incapaz de adentrarte en tu personaje y seguir el guion del dramaturgo al pie de la letra, solamente estarás declamando, pero no actuando magistralmente. El teatro como el Jazz debe sentirse, comprenderlo y amarlo antes de interpretarlo; debes memorizar la partitura y colocarla en tu atril, solamente si dudas. Imagínate a un actor teatral leyendo sus guiones, ¡claro!, algunos teatros cuentan con foro especial para los apuntadores escondidos. Pero el Jazz debe tocarse a ojos cerrados sintiendo cada nota.

—Eres bastante exigente e intolerante con los chicos; ya aprenderá que el Jazz es una profunda cuestión de amor.

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