
Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Anna Karen,
Al COBACH 10 de Comitán asistieron los planteles de la Sierra Fronteriza; acudieron los estudiantes sedientos de obtener el primer lugar en sus respectivas categorías, aunque, como lo mencionó Rafael Álvarez… “Todos los participantes son ganadores al demostrar sus habilidades e intereses en la sana competencia”.
Amanda, por tener tareas de trabajo, se quedó en casa. De inmediato quiso saber cómo estuvo el CERTAMEN DE JÓVENES ESCRITORES.
— Bueno, estuvo poco menos nutrido de aquel Certamen donde participé la vez anterior; posiblemente debido a que este correspondió a la fase Microrregional, donde supongo, aunque lo ignoro con certeza, llegaron los ganadores de sus respectivos planteles.
—¡Orales!, si el Estado de Chiapas cuenta con más de 300 planteles, ¿cuántos corresponden a la Coordinación Sierra Fronteriza del Colegio de Bachilleres de Chiapas?,
— De acuerdo al comentario del Coordinador de la Zona Sierra Fronteriza, Juan Manuel González Moreno, cuenta con 47 planteles educativos. A la mayoría de ellos, el director de COBACH 10, Hugo Ernesto Ballinas Urbina, les dio la bienvenida recordando el lema institucional de Chiapas: “Dar al ser la capacidad de hacer”.
— Ese lema ilustra perfectamente la función de esta vigorosa institución caracterizada por sus intensas actividades y compromiso con la formación integral de los jóvenes. A propósito, ¿llegó tu amiga Viridiana Figueroa?
— Lo ignoro, no la vi. Aunque tuve la oportunidad de saludar a otros amigos quienes participaron como jurado en otras ramas; entre ellos, al Maestro Alejandro Molinari, siempre afable y sonriente; a Dora Patricia, entusiasta colaboradora de la Revista Arenilla, ambos formaron parte de la categoría en Declamación. De lejos, saludé al formidable fotógrafo, Carlos Gordillo quien fungió junto con Fabián como jurado en fotografía.
— En Poesía, Ensayo y Cuento Corto, ¿quién te acompañó como jurado?
— ¡Ah!, eso se puso bueno con la grata presencia de la escritora Mariana Ventura Gordillo y el escritor Rafa Álvarez Solís.
— Gran parte son Gordillo…
— ¡Qué raro¡, ¿verdad?, Amanda.
— Deja de burlarte y platícame cómo viste las obras de los jóvenes.
— Estuvo bastante reñido el Certamen; les falta entretenimiento y tallerear sus trabajos; sin embargo, me sorprendió su creatividad; aunque Mariana manifestó algunas dudas con algunas obras que le parecieron plagiadas de la IA; pero como él Google carece de confiabilidad al cien por ciento, debido al enorme bombardeo de datos e información de dudosa procedencia, les concedimos el privilegio de la duda.
— Claro, sin fundamentos sólidos, quedará en la conciencia de ellos el autoengaño y la vida los descalificará.
— Como sea, gastamos tiempo y saliva al deliberar sobre lo correcto, entrando en un debate donde los tres habríamos perdido en un certamen de argumentación.
— Y en ortografía, ¿cómo los viste?
— ¡Ay, Amanda!, les falta leer bastante; nutrir su vocabulario y poner atención en las palabras para no ensuciarlas con faltas ortográficas; aunque no todos.
— Si. La mala ortografía proviene de los vicios engendrados desde la primaria. “Con el tiempo, aprenderán las reglas de ortografía, puntuación y sintaxis”, dicen algunos profesores con peor ortografía que sus propios alumnos.
— En efecto, una mala ortografía es parecida a lucir camisas sin botones o con notorias manchas de mole. El uso de las computadoras con sus “correctores”, nos ha vuelto flojos y confiados. Encima, como tú comprenderás, falta la última revisión cuidadosa a los textos.
— Al final, en Cuento y Poesía el promedio fue de 7.2 y en Ensayo de 54 sobre cien. A pesar del esfuerzo, insisto en la necesidad de leer, de participar en talleres en consultar el diccionario y demostrar pasión por la literatura. Hay grandes ideas, pero les falta aprender a construir puentes entra una idea y otra: y como comento, Mariana, algunos abusan de la metáfora teniendo como resultado un texto confuso.
— A los demás jurados. ¿cómo les fue?
— Lo ignoro. Cada categoría fue asignada en diferentes espacios. Lo cual, facilitó el proceso.
— O sea, en general, todo te agradó.
— Sí, en general todo fue satisfactorio; muy buena organización con discursos breves, claros y emotivos; por parte del alumnado, noté disciplina, alegría y gritos de entusiasmo al escucha el nombre de su plantel; si acaso algo desalentador fue verlo callados sin entonar los himnos, nacional y del Estado de Chiapas. Quizás, hizo falta el maestro de música para dirigirlos y motivarlos; sin embargo, puedo afirmar que el resultado es de reconocerse.
— No obstante, les faltó hacerte llegar los trabajos con oportunidad; así les harías asignado las calificaciones y al llegar, las podrías promediar con el resto de los jurados.
— Ese detalle es más imputable a los fallos de mi celular que no suena el auricular del teléfono; porque la maestra Lulú Corzo llamó infructuosamente. Y bueno, esa es una nimiedad, Amanda.
— Lo importante fue ver el rostro de las y los jóvenes al recibir sus calificaciones. Un premio a su esfuerzo y dedicación. ¡Ojalá!, entre ellos, exista el interés por escribir sin que nadie les diga que los escritores se mueren de hambre y sigan adelante con su talento y vocación. Tendrías que verlo, Amanda… imposible describirlo. Eso fue un vendaval de cultura, artes y deportes; lluvia de creatividad y un Sol brillando en sus mentes.
— Eso me alegra; de seguro, entre ellos, habrá quienes quieran seguir escribiendo y comprender que la vida se trata de dejar sus legados a las siguientes generaciones asumiendo el lema como una sentencia a seguir DAR AL SER, LA CAPACIDAD DE HACER.
— De seguro que así será porque dejar volar la imaginación de los jóvenes es una cuestión de amor.


