
Sr. López
Tío Chucho, de los toluqueños, tenía fama de lo que era: tonto. Para entendernos, a su coche, desbielado hacía meses, le cambió llantas; cuando supo que su hija mayor se estaba divorciando, le dijo que si el ya casi exesposo no se había llevado sus corbatas, lo dejara ir a escoger algunas. Algún tiempo después de que pasó al definitivo estado de fiambre, su viuda, la queridísima tía Licha, confesó que con él vivió con miedo y como las otras señoras se asombraron, aclaró: -… miedo a que se me pegara lo tarugo -tenía razón.
No lo olvidemos: la original reforma político-electoral de doña Sheinbaum, quitaba por sus presidenciales naguas el 25% de presupuesto a los partidos políticos y al INE, para ahorrarle al país la fabulosa cantidad de 5,600 millones de pesos (el 0.054% del presupuesto federal), pero tenía la intención -mal disimulada contérminos tergiversados-, de desaparecer en las cámaras de diputados y senadores del Congreso federal, la representación proporcional de las minorías-los plurinominales-, y asegurar al partido en el gobierno el control del Poder Legislativo ganando curules no solo con los candidatos que obtuvieran más votos sino también con los que quedaran en segundo lugar. La mandaron a volar.
Ahora estamos en el Plan B, otra iniciativa de reforma constitucional salida de las ejecutivas bombachas, para reducir el gasto en congresos locales a un máximo del 0.7% del presupuesto estatal y que losmunicipios no puedan tener más de 15 regidurías.
El Plan B incluye sin disfraz lo que realmente quiere la señora del segundo piso: modificar la Constitución para que la consulta de revocación de su mandatocoincida con los comicios del 2027, y que pueda hacer campaña (hasta hoy prohibido), con la esperanza de aumentar el voto a favor de su pandilla. Ya se aprobó en comisiones de la Cámara de Senadores y desde ayer está a discusión en el Pleno. No se sabe si le aprobarán lo de acomodar a su conveniencia la consulta de revocación. No es imposible.
Con ninguna buena intención, este menda le hace saber que de las 32 entidades del país, 16 ya reciben menos del 0.7% del presupuesto que quiere imponer la doñita porque sí, porque le da la gana, porque quiere y porque puede; y que de los 2,459 municipios del país, solo en 56 tienen más de 15 regidurías.
Se pregunta uno si de veras eso amerita una reforma constitucional que se baila el zapateado en la soberanía de las entidades y autonomía de los municipios.
Y se pregunta más: ¿de verdad esos son los temas nacionales?; ¿en serio en eso ocupa su tiempo la Presidenta de la república?
Cualquiera pensaría que a la presidenta Sheinbaum le debería preocupar antes que todo, tomar las riendas de su gobierno. No las tiene. Los titulares de las más poderosas secretarías de estado no son de ella ni a ella responden: la del manejo político del país, Gobernación, con Rosa Icela Rodríguez; la del mayor presupuesto, la Secretaría del Bienestar, Ariadna Montiel, controlando todos los programas sociales (y guardando el secreto de los viejos fantasmas que están en la nómina); la de la principal relación con los EU, la Secretaría de Economía, con don Ebrard, ese que denunció como irregular la selección de doña Sheinbaum como candidata a la presidencia y exigió que se repitiera el proceso, el que denunció ante el Tribunal Electoral violaciones a sus derechos políticos.
Aparte está Clara Brugada, como Jefa de Gobierno de la CdMx, en donde la señito quería a Omar García Harfuch, pero el entonces Pejecutivo lo impidió. Sin gastar espacio de más, tampoco son de doña Sheinbaum, el IMSS, el ISSSTE ni el INFONAVIT, a cargo de cumplir una de las más gordas promesas de la Presidenta, su ‘Programa de Vivienda para el Bienestar’: construir un millón de viviendas y ‘mejorar’ 450 mil, en manos de Octavio Romero Oropeza el que acabó de hundir a Pemex el sexenio pasado, amigazo de ya sabe quién.
Y no se le olvide que la Secretaría de Buen Gobierno, que es la contraloría encargada de auditar al gobierno, está a cargo de Raquel Buenrostro, incondicional todo-terreno del Pejestorio (que será lo que usted quiera, pero tonto, no). ¡Ah!, tampoco tiene gente de ella controlando la Cámara de Senadores ni la de Diputados. Lástima señito. Ahí para la otra.
Podría la Presidenta haber tomado el control de su propio gabinete en más de un año en el poder. No lo ha hecho. Porque no le da la gana o porque no puede. Ojalá y en secreto, muy en secreto, esté preparando una gran purga de funcionarios para asegurar con sus leales (debe tenerlos), la conducción de su gobierno. Si no, va a ser muy amargo lo mucho que le resta de sexenio.
Por lo pronto, sería de desear que ya abandone su política de cuenta chiles que además, no significaahorros a su gobierno, pues solo sería reasignada la disminución de gasto en los mismos 16 estados y 56 municipios De veras, no se entiende.
Así, mientras ella se da de topes con reformas político-electorales que la verdad, la verdad, entre las prioridades del país no están y le corroen su autoridad, alguien debería hacerle ver que es inminente que el gobierno de los EU le pare el alto a la reforma al Poder Judicial, porque en la revisión del T-MEC, los yanquis tienen muy claro que no pueden dejar a las decisiones de los jueces del bienestar los asuntos comerciales mutuos.
¿Qué va a hacer doña Sheinbaum si el patán del Trump le condiciona continuar con el T-MEC a que acepte la jurisdicción de jueces de allá, de los EU?, y que sus resoluciones sean de obligatorio cumplimiento acá. ¿Qué va a hacer?
Tal vez lo arregle pasando la vergüenza de formar tribunales al gusto del tío Sam, con jueces aprobados por ambos países, no elegidos, no de acordeón. Y el Trump es capaz de eso y más.
Hay que reconocer que doña Sheinbaum mantiene la facha, teniendo la economía sostenida de milagro (ni con alfileres), con el escándalo inocultable del crimen organizado que goza de cabal salud… o lo que sucede es que no se da cuenta que su gobierno está en el lomo de un venado.


