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Trump y Venezuela

Trump y Venezuela
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Dr. Iconoclasta

Trump ganó la presidencia con menos del 50% de los votos pero, dado el sistema electoral de los EU, gano 312 votos en el Colegio Electoral, sobre 226 que consiguió Kamala Harris. Según este sistema, importan más los votos en el Colegio Electoral que los votos en las urnas, por eso, en la campaña anterior le ganó a Hilary Clinton pese a tener menos votos que ella. Como sea, en términos del voto electoral su victoria no fue aplastante pero, con ese sistema, le alcanzó para obtener la mayoría en ambas cámaras. Manejar su victoria como un triunfo aplastante e histórico le permitió crear una narrativa de que el pueblo le había dado el poder suficiente para hacer realidad su slogan de campaña: Make América Great Again, es decir, hacer que EU vuelva a ser grande.

Las medidas arancelarias que tomó apenas inició su mandato parecían lo más agresivo que se atrevería a hacer más allá de sus desplantes discursivos. Al menos, yo me equivoqué. Estamos frente a un personaje y un sector fuerte (no parece mayoritario) que, en efecto, está dispuesto a recoger el espíritu de la doctrina Monroe, expresada en 1823 por el entonces presidente James Monroe, y que declaraba que América era para los americanos, en el entendido de que los europeos no intentaran recolonizar países americanos, a cambio de que EU no interfiriera en los asuntos europeos. Obviamente ese espíritu pronto se transformó en que América debía ser para los norteamericanos. Desde entonces, esencialmente así ha sido aunque nuestros países se declaren soberanos e independientes, sin importar el espectro político al que pertenecen. Nuestros gobiernos de “izquierda” gritan nuestra soberanía y que a México se le respeta pero, a la mínima amenaza, ceden a las presiones del patrón. Pues bien: Trump está cumpliendo su amenaza y la víctima más escándolosa es hoy Venezuela porque el dictaduerzuelo Maduro le dio la coartada perfecta: un gobierno ilegítimo, currupto y criminal que se sostuvo no por mandato popular sino por el fraude electoral y la represión. Hoy se declara que él decidirá quién gobierna y hasta cuándo y, para que haya lugar a dudas y para empezar, que serán ellos quienes se encarguen de la explotación petrolera. La pregunta es: ¿quiénes de dentro, o de fuera, van a impedir eso? ¿La mayoría de los venezolanos que exigían que Maduro y su pandilla se largaran dada la miseria y la opresión en las que los tenían? ¿Serán los generales cómplices de Maduro quienes encabecen la resistencia? ¿Serán los gobiernos, disque de izquierda, los que encabecen las protestas internacionales para devolver la soberanía a Venezuela? ¿O serán las bases de esos gobiernos, incluido el nuestro, quienes organicen brigadas internacionalistas para ir al rescate? Porque esas bases, hoy protestan desaforadamente por la captura de Maduro y la invasión a Venezuela pero no tuvieron la misma actitud para protestar por la invasión de Rusia a Ucrania o por la masacre de Hamas contra la población civil israelí y con subsecuente carnicería de Israel contra los civiles palestinos. No, al parecer, por el momento, no hay quien detenga esa atrocidad. Hay, sin embargo, una esperanza: las elecciones del 3 de noviembre del 2026. Si los republicanos pierden las mayorías en la Cámaras y pierden la mayoría de las 39 gubernaturas en disputa podría revertirse o, al menos, disminuirse los efectos de esa situación. Dar todo el poder a una persona o a una fracción política es peligroso en EU y en cualquier parte del mundo. Ya sé que a muchos les causa prurito pero, equilibrar el poder en México y recuperar un mínimo sistema democrático es un gran pendiente que tenemos quienes nos consideramos demócratas.

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