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Traidor serial / De Primera Mano

Traidor serial / De Primera Mano
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Rodulfo Reyes

¿Qué tienen en común Benito Neme Sastré, Humberto Mayans Canabal, Arturo Núñez Jiménez, Andrés Granier Melo, Adán Augusto López Hernández, Javier May Rodríguez, el líder petrolero Pilar Córdoba y el empresario Abelardo de la Torre?

Todos, sin importar diferencias de grupo, militancia o ideología, comparten la experiencia de que en algún momento fueron traicionados por la misma persona.

Ese denominador común se llama Jesús Alí de la Torre, un político que ha convertido la deslealtad en su principal herramienta de trabajo como hombre público.

La lista arranca en 2009. Humberto Mayans, entonces poderoso secretario de Gobierno de la última administración del PRI, vislumbró el riesgo cuando el aspirante preferido del mandatario Andrés Granier para la alcaldía de Centro era José del Carmen Escayola, uno de los “químicamente puros”.

Mayans se acercó a Alí y sellaron un pacto: él lo impulsaría a la presidencia municipal y, a cambio, en 2012 Alí lo respaldaría para la gubernatura. El acuerdo se rompió tres años después. Al llegar la hora decisiva, Alí abandonó a su socio.

Ese mismo 2012, Benito Neme también sufrió en carne propia la verdadera naturaleza de Alí. Fue el hijo menor del exgobernador Salvador Neme Castillo quien jugó un papel clave para catapultarlo como abanderado del tricolor.

Gracias a sus buenos oficios y contactos con Enrique Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong, Nemedesplazó al favorito de Granier, Luis Felipe Graham Zapata, y colocó a Alí en la boleta.

La recompensa no tardó en llegar… en forma de puñalada por la espalda. Durante la campaña, Alí no hizo caso a la indicación de Neme de nombrar coordinador a Guillermo Narváez Osorio. En su lugar designó a su hombre de confianza, Adrián Hernández Balboa. Narváez fue marginado y se retiró de la contienda.

También en 2012, Arturo Núñez terminó de calibrar la calidad moral de quien fuera su secretario particular. Núñez esperaba su apoyo por gratitud, pues buena parte del ascenso de Alí en la Ciudad de México se debía a su respaldo.

Y cuando al terminar el gobierno de Núñez la administración de Peña Nieto decidió ir contra el ex gobernador GranierAlí no dudó en sumarse a la ofensiva. Llegó incluso a afirmar que Granier “nunca me apoyó, siempre respaldó al perredista Núñez”.

La lista de afectados de esa época incluye también a Pilar Córdoba, líder de la sección 44 del STPRM. El petrolero había sido pieza clave para su triunfo en 2009. No obstante, tras la derrota priísta de 2012, Alí envió a su operador Mario Llergo para intentar bloquearle el camino a una diputación mediante impugnaciones. Córdobafinalmente salió avante en el litigio.

Tras perder la gubernatura por más de 80 mil votos —la peor derrota en la historia del PRI en la entidad—, Alí se alejó del partido (formalizó su salida hasta 2016, cuando ya no veía futuro ahí).

En 2018 llegó incluso a traicionar su propia imagen. Se presentó como “candidato independiente”, pero en los hechos funcionó como golpeador de Adán Augusto López Hernández, abanderado de Morena. Su misión: desgastar al perredista Gerardo Gaudiano Rovirosa.

Como pago por servicios, Adán Augusto le otorgó primero un puesto menor y luego la delegación del Infonavit.

Aún así, antes de que concluyera el sexenio, Alí ya había cambiado de camiseta. Se acercó a Javier May, el principal contrincante interno de Adán Augusto.

Alí fue de los primeros ex priístas en darle la espalda a su paisano cuando este buscaba la candidatura presidencial, inclinándose por Claudia Sheinbaum y tejiendo alianzas con May.

Una vez que Adán Augusto quedó fuera de la jugada, Alí se convirtió en mayista de tiempo completo. May lo nombró subsecretario de Gobierno y luego lo impulsó como delegado de Gobernación. El mandatario tabasqueño es hoy la última víctima de su larga lista de traiciones.

Hace días que renunció a Morena, Alí dijo que este partido tenía vínculos con el crímen organizado.

Ni en su vida personal escapa al mote de “traidor serial”. El empresario Abelardo de la Torre, quien dice haber sido su amigo (y niega parentesco alguno), lo tiene demandado en el Estado de México. En la denuncia sostiene que Alí le fabricó un delito de homicidio para despojarlo de un departamento en la zona de Polanco.

Al final, puede afirmarse que Jesús Alí no cambia de partido, sino de amo. Y que sus amos son desechables.

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