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Tertulias egregias 2 / Al Sur con Montalvo

Tertulias egregias 2 / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

En esta lúgubre taberna se encontraba GEORGE SAND cuyo verdadero nombre era Amantine-Aurore-Lucile Dupin, esa mujer quien se abrió camino en París con su vestimenta varonil grabando en las editoriales y la historia su nombreDivorciada del Barón Casimir Dudevan, tuvo dos hijos. Esa mujer solitaria me habla de su primer novela “Rosa y Blanco” escrita a sus 27 años. Brindamos con vino, y me dice:

“Jamás hubiese ingresado a los círculos de varones sin haberme disfrazado de hombre ni habría conocido a Alfred de Musset, quien me dedicó ese exquisito libro “Confesiones de un hijo del Siglo”; tampoco hubiese dejado testimonio de esas dos noches de pasión publicada como Garmendi donde reveló el secreto de nuestras más íntimas y ocultas obsesiones. Mi relación con Chopin fue tortuosa. Pero fue amada por Balzac, Víctor Hugo, Franz Liszt y muchos otros con quienes dejé huella de mis desafíos, aventuras, como una prolífica escritora y un espíritu libre que conquista sus propios espacios.

En un rincón se encuentran LOU ANDREAS SALOMÉ, FREUD y NIETZSCHE; sus voces son como ecos en los pantanos. A cierta edad, los hombre dejan de dialogar, sus voces son tan sólo monólogos y soliloquios. Hablan de sus aventuras y de cómo Lou mantuvo el apellido del doctor Andreas Salomé después de separarse durante 10 años sin entregarse a él.

Con un vaso de un mal whisky, WALT WITHMAN clama:

― “¡Adiós, Fantasía mía! ¡Adiós, querida compañera, amor mío! Me voy, no sé adónde ni hacia qué azares, ni sé si te volveré a ver jamás. ¡Adiós, pues, Fantasía mía! Déjame mirar atrás por última vez. Siento en mí el leve y menguante tic tac del reloj. Muerte, noche, y pronto se detendrá el latir de mi corazón”.

―Pero Walt, eso me suena a derrota…, le digo interrumpiendo su disertación.

―Te equivocas, Guiyermo, interviene LEÓN FELIPE mesando su barba: “Todos dicen: es glorioso ganar una batalla. Pues yo digo que es tan glorioso perderla. ¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan! ¡Hurra por los muertos!”

―Pues si de batallas perdidas se trata, yo. Andreas Salomé, “bruja de Hamberg”, las perdí todas; yo, la que quiso a los 20 años conquistar el pensamiento de Nietzsche, me cerré a su amor carnal por la pasión a sus letras; una vez Nietzsche escribió: “Si no encuentro la piedra filosofal para convertir esta mierda en oro, estoy perdido”. Y yo, era esa mierda a la que Friedrich se refería, Guiyermo. Por mí, escribió “Así habla Zaratustra”.

―Tú, Lou, me haces reír a mí, le dice Rilke, ―”Querías ser como las otras, que en el frescor se visten, tímidas; tu alma quería que sus cantos cansados de muchacha, en seda florecieran hasta las lindes de la vida. Pero en lo hondo de lo enfermo tuyo, una fuerza osó echar pámpanos: brillaron soles, y se hundieron semillas, y lo volviste como el vino.

― Fuiste la única mujer en ingresar a la bohemia de Lucerna y en ser aceptada en la Sociedad Psicoanalítica de Viena…

― ¿Y sabes por qué, Guiyermo? Porque yo, Lou Andreas Salomé hacia que quien me amara, a los nueves meses pariera un libro… fui el vientre de la creación para todos ellos, y sólo eso. ¿Te parece poco?

Querida Ana Karen, 

Un encuentro egregio es una forma lúdica de conversar con personajes cuyas frases verdaderas, guían nuestra conversación. Gracias a mi admirada amiga Mara García descubrí este género, allá por el año de 1999. Te compartiré el que dediqué a Mara y algunos más

CÉSAR VALLEJO

“Me moriré en París con aguacero”, se repetía César Vallejo en voz baja. Me lo encontré en un café de Quetzaltenango en Guatemala; al encontrarlo, lo miré de frente con esa mirada muy suya apuntando hacia lo infinito del tiempo y hacia ese punto en el horizonte que nuestra percepción no alcanza a divisar. Le vi de sombrero y bufanda dentro de un abrigo de lana gris, sumergido en la taza de café, ¡Ah! lo vi en letras negras —muy claras para ser oscuras–, lo vi de frente y me habló de vos, de tus anhelos y motivaciones. 

Circunspecto, me dijo: “la historia es un grano en el puño de quien lo hace germinar”. Entonces descubrí que tu puño hace germinar vida en tus letras que caen a la tierra nuevamente como nuevas semillas para nutrir el espíritu de quienes siguen presentes a pesar de su partida. 

Le vi esbozar una tenue sonrisa, me saludó con el ala de su sombrero y se retiró dejándome su recuerdo inmortal en el eco del INSTITUTO DE ESTUDIOS VALLEJIANOS donde mora y suele pasear bajo el aguacero de sus palabras.

SARTRE  Y SIMONE

Con pipa en mano, me dice Jean Paul Sartre, –Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad, a lo que le respondo, —México también.

Entonces, ajustándose las gafas, replica Jean Paul, — Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia. Y me quedo pensando en ello…

Giro y le pregunto a JEAN PAUL SARTRE, ¿por qué tanta violencia? sacándose su grueso abrigo de camello, me mira diciendo: “Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera…”

—Pero Jean Paul, los mexicanos soñamos con un país distinto, un país donde la justicia impere… Sin esperar a que termine, le echa un vistazo a las piernas de Simone, y me dice

—“Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir”

—Mira, Jean Paul, nosotros los mexicanos quisiéramos hacer libremente, lo que quisiéramos… vivir, viajar, hablar sin temor… 

Jean Paul le da un sorbo al café, y responde

—“Ustedes no han entendido que la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”.Jean Paul Sartre camina de un lado a otro; lee las noticias de ciertas leyes de seguridad que tratan de imponer en México y me suelta a bocajarro, —“Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas”.

—A través del existencialismo, SIMONE DE BEAUVOIR y tú modificaron la historia y su propia historia, ¿México no podría hacerlo?, Jean Paul, le pregunto.

El filósofo, besa a Simone, le acaricia las nalgas de una palmada lo cual indica que desea más tabaco y café mientras lacónicamente, comenta, 

—“Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo”.

—¿Y qué nos espera a los mexicanos con tanta maldad, Jean Paul? -Sartre, hojea su novela la Nausea, como queriéndome dar un mensaje con ella, y sólo balbucea, 

—“Lo más aburrido del mal es que a uno, lo acostumbra”.

—Mira, Guiyermo, “no hay necesidad de fuego, el infierno son los otros. Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado. No te olvides que cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren”. 

Ahora, Jean Paul cierra el libro El Ser y la Nada, expulsa una voluta de humo con aroma a maple, cambia de anteojos, se acomoda el abrigo y concluye:

—Mira, Guiyermo, “no perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”.

FRIDA KAHLO Y VICENT VAN GOGH en medio del aroma a óleo y girasolesFrida bebe tequila.

Vicent la mira y le dice, —“Si nos perfeccionamos en una sola cosa y la comprendemos bien, adquirimos por añadidura la comprensión y el conocimiento de muchas otras cosas”.

—¿Sabes?, Vicent, tienes razón, “pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola. Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”.

A punto de despedirme, MIJAÍL BAKUNIN y KROPOTKIN, me dicen

—“El miedo es el arma invisible, que usa el poder para que no te rebeles”.

—¿Y dónde queda el falansterio?, le replico

—Nuestro comunismo no es el del falansterio, ni el de los teóricos autoritarios alemanes. Es el comunismo anarquista, sin gobierno, el del hombre libre. La síntesis de los dos fines perseguidos por la humanidad a través de la historia: libertad económica y libertad política; esa es una cuestión de amor.

—Pero en este estado de caos, donde hemos pasado de la convivencia a la coexistencia, ¿cuál es la alternativa?, les pregunto.

Bakunin, le da un trago a la copa y responde. —La fraternidad humana y la libertad son los únicos correctivos que hay que oponer a las enfermedades del organismo humano que conducen a lo que se llama crimen. 

¿Y dónde queda el estado y el gobierno?, insisto en preguntar.

—Guiyermo, ustedes viven en Facebook, y comprenden poco, -responde Kropotkin y con voz pausa, me dice, —Mira, la idea de una sociedad sin Estado provocará tantas objeciones como la economía política de una sociedad sin capital privado. Hemos sido criados sin prejuicios acerca de las funciones providenciales del Estado. Y nuestra educación, desde las tradiciones romanas hasta el código de Bizancio, y las ciencias profesadas en la universidad, nos acostumbró a creer en el gobierno y en las virtudes del Estado-providencia. 

Mañana les cuento en que terminó esta charla… por lo pronto, profundizaré en la comprensión del anarquismo… y buscaré a otros amigos estelares porque hablar con ellos es una cuestión de amor.

​​ de

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