
Sr. López
Cuando la abuela Elena vivía en México, colonia Roma, llegó a pasar una temporada una de sus sobrinas del pueblo, Lucrecia, a la que este menda, entonces casi adolescente, conoció sin aviso preventivo y casi le da un infarto, así de guapa, como Sofia Loren o Ava Gardner. Pero mejor. Sin exagerar. Salió de Autlán por las habladurías y de Guadalajara por lo mismo. Cuando llegó a casa de la abuela le juró que era señorita decente y la abuela le dijo: -Lo malo es que solo tú lo sabes -la dejó helada.
El 26 de marzo pasado, la revista británica The Economist, publicó un artículo titulado: ‘Mexico’s broken economy’, algo así como ‘La quebrada economía de México’, o ‘La rota economía de México’.
Esa revista se edita desde hace 183 años (los cumple en septiembre), y es una de las de más prestigio en el mundo, en economía y análisis de política internacional; lectura obligada de los poderosos y las clases influyentes de este planeta.
Casi nunca van firmados sus artículos, la revista asume la responsabilidad de lo que publica. Otro detalle: no es raro que The Economist, levante airadas protestas, de aquellos que critica sin medida ni clemencia, como cuando el 18 dejulio de 2021 comparó con Cantinflas al Pejecutivo que padecimos; y antes, en su edición del 27 de mayo de ese año, en su portada le pusieron que era “El falso mesías de México”, lo que provocó que sin miedo al ridículo, la Secretaría de Relaciones Exteriores, entonces a cargo de Marcelo Ebrard, presentara un reclamo oficial (¡dioses!), aparte de que el Pejecutor nacional desde su púlpito mañanero, dijo que The Economist era “majadera, muy grosera y desde luego mentirosa” y que tras de esa revistita estaban sus adversarios… por si quería usted que le cayeran bien los de The Economist. Digo.
En este artículo sobre la rota economía de México, resumidamente, The Economist dice que nuestras dificultades económicas y que la inversión se esté desplomando, no es por culpa del Trump ni porque el mundo esté en lío y medio, sino que el problema de México es “interno y autoinfligido”; que desde que en 2018 Morena llegó al poder “ha impulsado reformas constitucionales que socavan activamente la economía (…) ahora los jueces deben ser elegidos, lo que aumenta la inseguridad jurídica. Los organismos reguladores independientes han sido debilitados o directamente abolidos” (mentiras no dicen, nótese).
Agrega The Economist que el gobierno cuatrotero (ellos ponen “el Estado”, pero estamos en confianza), “ha consolidado su control sobre el sistema energético, impidiendo el acceso a capital privado muy necesario, incluso mientras la deuda pública se dispara”; y que doña Sheinbaum, en vez de “emprender reformas tributarias, el Gobierno (es un decir), ha estado extorsionando a grandes empresas para obtener más liquidez”. ¡Áchis!, extorsionando… así nos ven desde Londres… no, desde el mundo.
Remata The Economist diciendo una cosa que tal vez a usted le parezca acertada: “todo eso se suma a los problemas crónicos de delincuencia e inseguridad causados por las bandas de narcotraficantes”.
Es una radiografía, un ultrasonido de cómo estamos. Las reformas constitucionales, la debilidad del Estado de derecho y la inseguridad, limitan el crecimiento de la economía y la inversión que es indispensable para crecer. Y no se le olvide: esa revista escribe sus artículos para información de las élites económicas, empresariales y políticas.
Así las cosas, antier, vía X, la Secretaría de Hacienda, le respondió a The Economist, en inglés (error, error, error, los gobiernos emiten sus comunicados y hablan, en su propio idioma, de veras, son mediocres en todo); y una respuesta oficial, además, da a la publicación la importancia que no le debía conceder, aunque sí la tiene, por cierto.
Dice Hacienda que no, que nada de lo que afirma eseartículo es cierto. Que los problemas de nuestra economía son por cosas que nos hacen desde fuera, el Trump, sus aranceles, que la cosa acá está de rechupete, que en su análisis The Economist omite las variables clave del contexto actual y que la desaceleración económica observada en México responde a factores cíclicos y externos, no a un deterioro estructural nuestro. ¡A todo dar!, vamos bien y vamos a ir mejor… dependiendo, claro del “contexto actual” y del humor que se levante Trump… ¡qué bien estamos!
Ya en plan de dar clases, también dice Hacienda que la narrativa de la economía rota ignora la “resiliencia” de la economía mexicana. ¿Ya ve?, todo por no estudiar. Esa palabreja ‘resiliencia’ se ha puesto de moda y los de Hacienda tan frescos la usan tal vez creyendo que es sinónimo de resistencia, vaya usted a saber.
Pero si Hacienda dice que nuestra economía tiene resiliencia, está aceptando que las cosas están del nabo.
Según el diccionario, resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. También es la capacidad de recuperar el estado inicial una vez que cesa la perturbación. En psicología, se dice que es la capacidad humana para asumir con flexibilidad situaciones límite ante traumas, tragedias o estrés grave. O sea, si en Hacienda hablan español, están aceptando que hay perturbación, adversidad, tragedia, estrés grave. No saben español o se echaron de cabeza. Averígüelo Vargas. Lo que sí saben e ignora el mundo es que esto es un edén.
La inversión extranjera directa real, sin reinversión de utilidades ni transferencias entre empresas ya ubicadas en México -inversión “fresca”-, de Salinas de Gortari a Zedillo, sumó 87 mil millones de dólares; con Fox, fueron 100,000 mdd; con Calderón 130,000 mdd; con Peña Nieto, 160,000 mdd… en el sexenio del Pejecutivo 59,749 mdd (64% menos que con Quique Copete). En el primer año de la señora del segundo piso, entraron 7,378 millones de dólares… apúrele doñita, a este paso sale peor que su héroe.
Solo un consejo, corrijan, sí se puede, aunque les va a doler, esto no es de ganar discusiones, esto es sin salivita.


