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Simulación democrática / A Estribor

Simulación democrática / A Estribor
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Juan Carlos Cal y Mayor

Morena ya puso en marcha el reparto anticipado del poder para 2027. El Consejo Nacional definió reglas, tiempos y método para seleccionar a sus llamados “coordinadores de defensa de la transformación”, una figura diseñada para evitar decir lo evidente: se trata de candidaturas adelantadas.

La mecánica es conocida. Se inventa el cargo, se levanta una encuesta que nadie puede auditar y se anuncia que “el pueblo decidió”. Así, el viejo dedazo no desapareció: se sofisticó.

LA ENCUESTA MILAGROSA

La Cuarta Transformación prometió acabar con las imposiciones. En su lugar creó la encuesta como herramienta legitimadora.

El problema es que esas encuestas no se transparentan, no se publican completas ni permiten conocer su metodología. Existen, pero no se pueden revisar. Tienen apariencia técnica, pero función política.

CAMPAÑAS QUE NO SON CAMPAÑAS

También se estableció que los aspirantes no podrán pagar espectaculares ni usar recursos públicos. En teoría.

En la práctica, todos sabemos cómo funciona: bardas, giras, entrevistas y promoción disfrazada. Nadie está en campaña… pero todos están en campaña. Una simulación perfectamente organizada.

EL TEMA QUE NO QUISIERON TOCAR

Lo más grave no fue lo que se dijo, sino lo que se evitó. La propia Aleida Alavez reconoció que no se discutió ningún mecanismo para evitar la infiltración del crimen organizado en las candidaturas, sobre todo municipales. En un país donde amplias regiones están condicionadas por grupos criminales, el tema simplemente no existió.
No es un descuido. Es una omisión reveladora.

EL CALENDARIO DEL REPARTO

Morena no solo definió reglas, también puso fechas.

El 3 de agosto, diputaciones federales. El 21 de septiembre, alcaldías. El 8 de noviembre, diputaciones locales. No es calendario electoral. Es cronograma de asignación. Primero se decide. Luego se legitima.

CHIAPAS: DONDE ESTÁ EL VERDADERO JUEGO

En Chiapas, el poder no se define en discursos ni en encuestas, sino en el reparto fino: alcaldías, diputaciones locales y federales. Ahí está el control territorial. Ahí se maneja el presupuesto. Ahí se construye —o se captura— la operación política real.

Y es justamente en ese nivel donde se cruzan las tensiones internas, las cuotas de grupo, los intereses económicos y, en muchos casos, las presiones externas que nadie quiso discutir.
Las encuestas no resuelven eso. Solo administran el conflicto… hasta que estalla.

LOS ALIADOS QUE SIEMPRE GANAN

En ese reparto aparecen los aliados: Verde y PT. No compiten para ganar todo, sino para asegurar lo suyo.
Exigen cuotas. Negocian posiciones. Se colocan donde el poder está.

El Verde ha perfeccionado ese arte: ha sido aliado de todos los regímenes sin perder nunca. No cambia de ideología, cambia de lugar en la mesa.

En estados como Chiapas, su peso no es accesorio: es determinante.
No acompañan al poder. Lo reparten.

EL SISTEMA QUE DECÍAN COMBATIR

Morena nació contra el sistema. Hoy es el sistema.

El dedazo se volvió encuesta.
La imposición se volvió “coordinación”.

El reparto se volvió “transformación”.
Mientras tanto, la violencia sigue, la infiltración criminal avanza y las instituciones se erosionan.
Pero la agenda ya está definida. No la del país. La del poder. Porque en la 4T el poder ya no se disputa.

Se administra.

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