
Manuel Ruiseñor Liévano
El vínculo entre la política y la Semana Santa o Semana Mayor, ha sido históricamente una amalgama de control social, legitimación del poder y treguas estratégicas. A lo largo de los siglos, las jerarquías de Europa y América utilizaron a esta celebración para reafirmar que su poder venía de Dios. Una tradición religiosa que hasta la fecha se entrelaza con el contexto sociopolítico, demostrando que la fe y el poder escasamente han estado separados en el curso de la historia.
La pasión y muerte de Jesús ha sido utilizada para consolidar poder, imponer orden social y, en sus orígenes, reflejar tensiones políticas en el mundo antiguo. Por otra parte, desde la época colonial en América, estas celebraciones fueron herramientas de evangelización y control, mientras que en España, durante el siglo XX, convivieron con liturgias nacionalcatólicas, convirtiéndose en un espacio de expresión ideológica y política.
Y aunque históricamente los políticos han aprovechado la quietud cristiana de la Semana Mayor, para aprobar leyes polémicas mientras la opinión pública está inmersa en los llamados días de guardar, este periodo ha contribuido a enfriar crisis sociales al diluir la intensidad de las protestas.
No obstante, y pesar de su uso político, la Semana Santa ha sido un espacio de resistencia y expresión cultural popular, donde la comunidad reinterpreta los rituales de fe
Por ejemplo, en países con historias de laicismo fuerte (como México en el siglo XX o Francia), la Semana Santa ha sido un campo de batalla. Los gobiernos intentaban reducirla a un evento privado, mientras que los sectores conservadores la usaban como una demostración de fuerza en las calles contra las políticas liberales.
En razón de lo expuesto, nos va quedando claro que los eventos políticos de la Semana Santa, demuestran que el poder rara vez se detiene, incluso cuando el mundo entra en pausa.
Sucede que mientras millones de personas descansan, la historia revela que la política, los conflictos y las decisiones estratégicas continúan avanzando. Y es que en distintos momentos, los eventos políticos en Semana Santa han coincidido con crisis, ofensivas militares y movimientos que cambiaron el destino de países enteros.
Lejos de ser un simple paréntesis en la actividad global, está demostrado que los días santos han funcionado como una ventana estratégica, en razón de que implican menor atención mediática, menor presión institucional y una reacción pública más lenta.
EL PODER SE MUEVE
Por ejemplo cuando durante la Semana Santa de 1999, la OTAN intensificó su campaña de bombardeos contra Yugoslavia, en uno de los episodios más impactantes del escenario europeo posterior a la Guerra Fría, porque ese conflicto no solo redefinió el concepto de intervención internacional, sino que también evidenció cómo decisiones estratégicas pueden ejecutarse en momentos de alta sensibilidad global.
O cuando en Semana Santa de 2003 las fuerzas lideradas por Estados Unidos avanzaban sobre Bagdad en el marco de la invasión a Irak, marcando la caída del régimen de Sadaam Hussein, un punto de inflexión en la realidad del Medio Oriente, con consecuencias profundas en el equilibrio regional, con el surgimiento de nuevos actores y una inestabilidad que aún define la geopolítica de la zona.
SEMANA MAYOR EN CHIAPAS
Para la Semana Santa 2026 en Chiapas, el panorama político y de gestión pública está marcado por la intensificación de las medidas de seguridad y la coordinación interinstitucional, liderado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, bajo el operativo llamado “Semana Santa Segura.
Un operativo que busca blindar la entidad mediante la unión de fuerzas federales, estatales y municipales, con presencia destacada en playas, ríos, lagunas y 62 destinos turísticos principales, para lo cual se prevé un despliegue de helicópteros, drones y la Unidad de Reacción Anfibia Pakal (URAP), a efecto de brindar vigilancia constante y para prevenir incidentes y disuadir conductas delictivas.
Es de preverse en todo el estado un clima de tranquilidad social, para dar paso al de las tribulaciones económicas derivadas de la inflación con el retorno al trabajo y la reanudación de clases en los distintos niveles educativos.
Se acerca la agenda de negociación del pliego petitorio del magisterio del estado, con lo que la entidad volverá a su “normalidad política” de protesta social.
A MANERA DE COLOFÓN
Semana Santa o Semana Mayor, no siempre ha sido sinónimo de calma. Mientras gran parte del mundo se detiene, algunos de los movimientos más importantes —y silenciosos— han ocurrido precisamente en esos días.
Estar pendientes del curso de los acontecimientos, puede ser una sugerencia moderada para quienes desde el fin de semana pasado, disfrutan de merecidas vacaciones. De modo que a cuidarse y a prevenir accidentes. Saludos y bendiciones.


