José Antonio Molina Farro
El hombre más libre es quien tiene un mayor sentimiento de poder sobre sí, de saber sobre sí, el que más se escinde sobre sí mismo, el que más se renueva. Nietzsche
Sartre representa una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX. Marcó profundamente el pensamiento contemporáneo. Como principal exponente del existencialismo francés, desarrolló una filosofía radical que sitúa la libertad humana en el centro de la experiencia vital, proclamando que la “existencia precede a la esencia” y que el ser humano está “condenado a ser libre”. Su prolífica producción abarcó la filosofía, la novela, el teatro, el ensayo político y la crítica literaria, convirtiéndolo en el prototipo del intelectual del siglo XX.
En 1928 en la École Normale obtuvo el primer lugar en el examen de agregation seguido inmediatamente por Simone de Beauvoir. Esta experiencia consolidó tanto su formación como su confianza en sus capacidades intelectuales. Una beca de investigación lo llevó a Berlín en 1933-1934 donde se familiarizó con la fenomenología de Husserl y Heidegger, influencias decisivas en el desarrollo de su pensamiento. Se nutrió de múltiples corrientes. De la tradición francesa asimiló el cartesianismo y su énfasis en la conciencia, pero también la crítica bergsoniana de los sistemas cerrados. De la fenomenología alemana (Husserl) aprendió la descripción rigurosa de los fenómenos de la conciencia, mientras que de Heidegger adoptó la preocupación por el ser y la temporalidad, aunque desarrollaría una ontología completamente diferente.
DOSTOYEVSKI-MARCEL PROUST. Los novelistas rusos le mostraron cómo la ficción podía ser vehículo de exploración filosófica. Marcel Proust le mostró las complejidades de la memoria y el tiempo subjetivo, mientras que los surrealistas franceses le revelaron del inconsciente y el automatismo creativo.
LA TRASCENDENCIA DEL EGO. Este ensayo estableció las bases de su psicología fenomenológica, argumentando que el ego no es dato inmediato de la conciencia sino una construcción posterior. La obra anticipó muchos temas de su filosofía madura sobre la conciencia y la mala fe.
LO IMAGINARIO. Analiza la imaginación como acto de conciencia. Demuestra que imaginar es adoptar una actitud es adoptar una actitud particular hacia el mundo, “nadificándolo” o negándolo. La obra estableció su reputación como fenomenólogo original.
EL SER Y LA NADA. Su obra filosófica fundamental, tratado de ontología fenomenológica que desarrolla sistemáticamente su filosofía existencialista. Distingue entre el ser-en –si (el mundo de las cosas) y el ser-para sí (la conciencia humana). La obra introdujo conceptos centrales como la “mala fe”, la “angustia” y la famosa fórmula “el infierno son los otros”.
EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO. Conferencia que se convirtió en la presentación más accesible de su doctrina existencialista. Sartre responde aquí a las críticas marxistas y cristianas, defendiendo que el existencialismo es un humanismo auténtico porque coloca al ser humano como único responsable de crear valores y significado.
CRÍTICA DE LA RAZÓN DIALÉCTICA. Es un intento de síntesis entre existencialismo y marxismo, donde Sartre desarrolla una antropología filosófica que integra la dimensión individual y colectiva de la praxis humana. La obra quedó incompleta pero constituye su esfuerzo más ambicioso de construcción teórica sistemática.
EL DIABLO Y EL BUEN DIOS. Su obra teatral más ambiciosa, protagonizada por Goetz, quien pasa del mal absoluto al bien absoluto antes de descubrir que debe asumir la responsabilidad de sus actos en un mundo sin Dios. Sintetiza sus reflexiones sobre moral, política y religión.
LA PUTA RESPETUOSA. Ambientada en un pueblo del Sur de Estados Unidos, la pieza despliega una crítica social incisiva sobre el racismo, la injusticia de clase y los dilemas éticos individuales en sociedades opresivas. La protagonista es Lizzie, una prostituta recién llegada a la ciudad, que se ve envuelta sin quererlo en el encubrimiento de un crimen racista.
ATEÍSMO. Sartre desarrolló desde temprana edad una posición ateísta radical que se mantendría constante a lo largo de su obra. En Las palabras describe cómo perdió la fe religiosa en la infancia cuando comprendió Dios era innecesario para explicar el mundo. Su ateísmo no fue militante sino metodológico: partía de la inexistencia de Dios como premisa para desarrollar una ética humanista basada en la responsabilidad absoluta del individuo. Siempre guardó un respeto profundo a otras religiones. Sartre murió el 15 de abril de 1980 de un edema pulmonar. Su funeral congregó a más de 50 mil parisinos.
Sartre permanece como una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo, cuya obra continúa inspirando debates sobre libertad, responsabilidad y compromiso social. Su ejemplo inspiró a generaciones de intelectuales que asumieron la responsabilidad social de su actividad cultural. Su concepción radical de la condición humana estableció las bases para una concepción moderna de la existencia que sigue siendo relevante en el siglo XXI.
Como anécdota: en 1960 conoció a Fidel Castro y a Ernesto “Che Guevara” a quien impresionado describió como “el hombre más completo de la época”, una valoración que mantuvo incluso después de distanciarse del régimen cubano.
En 1961 este columnista leyó Los Condenados de la tierra, de Frantz Fanon, que describe el colonialismo como un sistema de violencia absoluta al que solo se puede oponer resistencia también con la violencia. El prólogo es de Sartre, un texto incendiario que defiende la necesidad de la violencia revolucionaria anticolonial. Advierte a Europa sobre su inminente declive moral y la urgencia de descolonizarse a sí misma, reconociendo la humanidad del colonizado. En mi modesto juicio, el prólogo es mejor que el contenido del libro.
Si quieres, puedo unificar aún más (por ejemplo, convertir los subtítulos en parte del párrafo sin mayúsculas) o adaptarlo al estilo de artículo de revista cultural.