
Sr. López
Robaron en varios departamentos del edificio en que vivía tío Neto, en un barrio no muy recomendable de la Ciudad de México, allá por los años 40 del siglo pasado. Todos sospechaban de unos que habían llegado a vivir ahí, puros hombres, todos mal encarados. Los vecinos fueron a la policía, ni caso les hicieron; tío Neto no fue, él era de Autlán: se puso al cinto el revólver. Fue el único al que no robaron. Rigurosamente cierto.
La siguiente información fue proporcionada por fuentes que pidieron el anonimato (no es cierto, es inventada por este texto su servidor):
“El pasado viernes 27 de febrero, previo al inicio del ataque a Irán, de los EU e Israel, el presidente Trump sostuvo una conversación directa con el primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para definir la postura que ambas naciones debían adoptar en caso de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo no respaldara o peor aún, criticara las operaciones militares conjuntas en Irán”.
Hablemos en serio:
Este junta palabras puede asegurar a usted sin la menor posibilidad de equivocarse, que la posible declaración de nuestra Presidenta o nuestra Cancillería, sería la penúltima preocupación de los EU y de Israel (la última sería el resultado del Mazatlán-Pachuca… ganó Mazatlán, 1-0).
La tarde del sábado pasado, ya realizados los primeros bombardeos a Irán, de gira en Sinaloa, la señora del bastón de juguete, desaprovechó la oportunidad de no decir nada y declaró: “Paz, queremos paz. México siempre va a luchar por la paz”. Suena bonito, lástima que sea un desatino.
Por supuesto solo un loco, un fanático, un misántropo, un fundamentalista, prefiere la guerra. Decir que se quiere la paz es como decir que es preferible comer a no comer, que es mejor estar vivo que muerto. ¡Claro!, de tan obvio no se dice.
Y es un desatino porque tristemente, hay situaciones en las que para mantener la paz, no queda más remedio que hacer la guerra.
No se crea que Julio César dijo eso de ‘si vis pacem, para bellum’, “si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Lo escribió casi cuatro siglos después, un tal Vegecio (Flavius Vegetius Renatus): “Así que quien desee la paz, que prepare la guerra”, traducción a marro de ‘Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum’ (prólogo del Libro 3, para que no batalle).
Así son las cosas entre nosotros lo seres humanos y ya dentro de algunos milenios, la guerra será una referencia histórica que resultará increíble, pues en ese lejano futuro, nuestra especie vivirá en una paradisíaca Arcadia de paz, tranquilidad y serenidad. Mientras: la paz es resultado de la fuerza. Es desagradable, es terrible, ni modo, así es.
Y más, ayer, en su madrugadora, la Presidenta se sirvió con la cuchara grande: “La ONU dejó de cumplir su labor, la verdad. Se imponen los países con mayor fuerza militar. Y eso pues no puede ser (…) hoy estamos viviendo una situación en donde la ONU haperdido cada vez más fuerza”. Añadió que urge “recuperar el papel de la política diplomática multilateral”.
¡Vaya!, que alguien informe a la señora que el Consejo de Seguridad de la ONU puede imponer sus resoluciones a todos los países del mundo y los que tienen mayor fuerza militar -EU, Reino Unido, Francia, Rusia y China-, cada uno puede vetar cualquier decisión de la ONU, así se tome por unanimidad. La fuerza manda.
No piense nadie que este junta palabras está de acuerdo con el tío Sam en su papel de pistolero internacional. No. Pero sí se debe recapacitar que los EU es la hora que no han atacado nunca a ningún país gobernado con decencia.
Alí Jameneí, al que mataron el sábado tempranito, fueel jefe de Estado en Irán, los últimos 36 años. Los que saben lo describen como el hombre que destruyó Irán.No hay espacio pero créalo, era un monstruo y los lemas fundamentales con que gobernó eran: “Muerte a Israel”, “Muerte a Estados Unidos”, no se tiene registro de que alguna vez haya arengado: “¡Viva Irán!”
Jameneí no contaba con el respaldo de la mayoría de los iraníes, pero impuso un régimen de terror y horror. No hay datos duros pero se cuentan por miles los que asesinó. Hundió la economía a extremos no imaginables y malgastó mucho dinero en apoyar financiar, equipar y dar entrenamiento a grupos terroristas, al menos los siguientes:
Hamás, en la franja de Gaza (solo a estos les daba cien millones de dólares al año); Hezbolá, en Líbano; la Jihad en Palestina, Líbano y Siria; Kataib Hezbollah, en Irak; Asaib Ahl al-Haq (Liga de los Justos), el grupo terrorista más poderoso dentro de Irak; Harakat Hezbollah al Nujaba (Partido de los Nobles de Dios), en Siria; Kataib Sayyad al Shuhada (Masters de la Brigada de los Mártires), también en Siria; Ansar Allah, los Hutíes, en Yemen; Liwa Zaynabiyoun (Brigada de los Seguidores de Zainab bint Ali, una nieta de Mohama), en Pakistán; y otras organizaciones terroristas todas de fanáticos armados en Arabia Saudita, Baréin y Afganistán.
Pero con terroristas y fanáticos, lidiaban lo mejor que podían los países de la región y también los EU, no son la razón de esta otra guerra en la región, no, el problema es que Irán, bajo la autoridad del simpático Jameneí, estaba muy atareado construyendo armamento nuclear y misiles de largo alcance… y eso sí que no. Hay cosas que no tolera el tío Sam, una, es que puedan llegar a su territorio bombas atómicas, en manos de fanáticos religiosos que creen que se van al Cielo si matan yanquis y judíos.
Las más recientes rondas de conversaciones de Irán con EU, toparon en la negativa iraní de entregar su uranio enriquecido y suspender su programa de misiles de largo alcance. Y ya ve el modito del tío Sam: ¿no?… ¡bombardeo! Una cosa le asegura este menda, el mundo está más seguro (o menos inseguro), desde el sábado pasado.
Doña Sheinbaum está preocupada por esta guerra y la rechaza, ella quiere la paz: van 500 muertos de Irán y seis de los EU. En su primer año de gobierno, 2025, oficialmente hubo 19,974 homicidios, 54 diarios, dos por hora. ¡Ah!, nuestro remanso de paz.


