
Sr. López
Mientras en esta nuestra risueña patria, continúa la comedia política nacional, ahora con el entremés legislativo, titulado “Sí pero no completa”, con los primerísimos actores del Senado que dieron “apoyo total” a la iniciativa reforma constitucional de doña Sheinbaum, excepto dejarla hacer campaña electoral en el 2027, que era lo que le interesaba; mientras eso, en la prensa crecen las predicciones apocalípticas: los de Irán van a desgreñar al tío Sam y nomás por berrinchudos, van a hundir al mundo en una crisis económica de tal calibre que Haití parecerá el Edén.
Digamos que sí, que la guerra contra Irán nos va a dejar como para darle lástima al hombre del neandertal. Uno no es nadie para contradecir a los expertos (si es que son), que anticipan cosas terribles:
Para abrir boca, predicen una crisis energética global causada en primer lugar, por el cierre del Estrecho de Ormuz, cortesía de Irán, porque por ahí pasa el 20% del petróleo y gas del mundo. Lo llaman “shock petrolero” y dicen que será similar al de 1970.
A consecuencia ineludible de lo anterior, se desatará una inflación mundial, por el efecto imparable de una escalada de precios de petróleo y gas, indispensables para la industria global; inflación acompañada en el corto plazo por el derrumbe del crecimiento económico del planeta entero, deteniendo casi de golpe las cadenas de suministro tecnológico, dejando a China con un cuerno retorcido en vez de fábricas de semiconductores (cosa que este menda confiesa que no sabe qué son, pero semi-conducen, eso sí).
Agregan los expertos, tal vez vacunándose ante alegatos de un posible optimista irracional, que con lo enchilados que están los gerifaltes de Irán, pueden bombardear con drones y misiles las plantas de potabilización de agua de la región, poniendo de rodillas a todo el vecindario porque sin agua, no hay manera de ponerse digno… y agregan que pudiera darse una escalada nuclear.
Uno sin ser experto, pero sin afición a las agruras voluntarias, piensa que si lo peor que nos va a pasar en un “shock petrolero” como el de 1970, pues no va a ser tan catastrófica la cosa, digo, los que vivimos ese “shock”, acá andamos y sin abolladuras. Y el mundo no se tambaleó. No exageremos.
Sobre lo del cierre del Estrecho de Ormuz, los expertos dicen que para el mundo tendrá consecuencias modelo “Dies Irae”.
Este junta palabras siempre a la moda, aclara a usted que el “Dies Irae”, es un canto gregoriano del siglo XIII (no se sabe quién lo compuso), preferido en las misas de réquiem de antes, ya no, que en su primer verso dice: “El Día de la Ira, te quemarás en cenizas, maldito, en llamas eternas”… y sigue con “Cuánto terror habrá en el futuro… La trompeta resonará terrible por todo el reino de los muertos”… como anillo al dedo para lo de Ormuz.
Este irrespetuoso tecladista, piensa que si Irán tiene tan a la mano, la manera de desatar el infierno y hacer que todo el mundo le eche una trompetilla a los EU e Israel, para ponerse de su lado, se están tardando en cerrar Ormuz.
Llama la atención que los ayatolás chiitas, líderes de esa teocracia islamita, cuyos lemas fundamentales son: “Marg bar Âmrika”, “Marg bar Esra’il” (Muerte a América -a Estados Unidos, se entiende-, Muerte a Israel”), anden tan modositos y en vez de estrangular el Estrecho de Ormuz, declaren que se trata de una “restricción selectiva” como dijo el de relaciones exteriores de allá, el canciller iraní, que aclaró –siempre tan prudentes ellos-, que “no es un bloqueo general y que tienen navegación segura los países amigos” (Rusia, China, India, Irak y otros). Esto es: no hay ni habrá despelote global y China y la India seguirán tan campantes (y produciendo sus semiconductores).
De eso de que pudiera haber un holocausto nuclear, no hay mucho que decir: hoy por hoy, Irán no tiene ese armamento y por eso es el lío: para impedir que lo tengan porque son fanáticos y sí lo usarían, cuando menos para rostizar a Israel, importándoles un reverendo y serenado cacahuate que los EU incineraran su país, porque son fanáticos y están convencidos que irían al paraíso islamita, su “jannah”, al séptimo nivel, el mayor, el “firdaws”, donde moran profetas y mártires, atendidos por unas chamaconas de rechupete,
las “huríes”, encargadas de darles alegrías carnales, con “un placer cientos de veces mayor que el terrenal”… y las mujeres que lleguen a ese paraíso serán “atendidas” por “jóvenes varones con apariencia inmaculada de una perla protegida”. Así cualquiera no quiere ser mártir, digo.
Lo que si pueden hacer es reventar con bombas las plantas potabilizadoras de agua de mar, de las que dependen los países del rumbo. Cierto. La pregunta es por qué no lo han hecho. Por qué están aguantando la lluvia de bombas yanquis y judías. Tal vez sea porque saben muy bien que si hicieran eso, la respuesta de todo el vecindario sería incontenible y entonces sí, todos con las huríes y sus donceles inmaculados.
Imposible saber hasta dónde va a llegar esto. Imposible negar que es una agresión a traición. Imposible regocijarse por estas cosas. Imposible considerar legal lo que iniciaron Israel y EU.
Todo eso es así. Pero le sugiero imaginar que en 1938, se hubiera bombardeado la industria militar de Alemania. Así, a traición, sin previo aviso. Y que la hubieran machacado sin piedad hasta destruir por completo la capacidad bélica de Hitler, causandotambién la muerte de miles de alemanes.
Sí, hubiera sido una atroz inmoralidad… pero el mundo se hubiera ahorrado la Segunda Guerra Mundial con entre 70 y 85 millones de muertos. Fue tan terrible esa guerra que no se sabe bien cuanta gente murió.
Sean malditos los que sabían lo que preparaban los nazis y nada hicieron. Y se sabía.
Ahora no hay que olvidar que en 2015, Irán firmó con las potencias del mundo, un acuerdo nuclear conjunto, aceptando limitar su programa nuclear a cambio de integración económica. Bueno, como no fue por las buenas, es por las malas. Lo que pasa, a nadie le puede dar gusto… pero da paz.


