
José Antonio Molina Farro
Padre celestial, gracias por darme fortaleza para sobreponerme a las dificultades, fuerza de voluntad y capacidad de raciocinio para enmendar mis errores, despertar mis poderes espirituales, reconquistar mi divinidad, y unir mi conciencia a la tuya para recibir directamente las bendiciones de tus manos divinas.
Paramahansa Yogananda
Hay espacios de sabiduría que nos guían hacia una paz interior que es nuestro patrimonio, y nadie puede alterar en nuestra intransferible individualidad. Nuestra paz interior es solo nuestra y nadie la puede encontrar más que nosotros, desde dentro para ser real. Circunstancias externas no pueden afectarla. Lo decía Gandhi: “la paz no es un regalo venido del cielo, es erróneo e inmoral tratar de escapar de las consecuencias de los propios actos”… “Nadie puede hacerme daño sin mi permiso”.
El hombre es producto de sus pensamientos. “En lo que piensa se convierte”.
DESAPEGO. La paz mental parte con la conciencia y desemboca en el desapego. Solo cuando somos capaces de dejar de aferrarnos a la idea de que si hacemos esto o aquello, así sucederá, solo así podremos ser auténticamente felices, porque no podemos controlar las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos a ellas.
COHERENCIA. ¿Cuál debe ser entonces nuestro principal objetivo? El líder espiritual también decía: la respuesta está en la coherencia. “La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”. Toda vida debe ser un experimento constante en el que se busca alinear la conducta y la convicción, con la verdad y la no violencia. La paz interior es entonces una consecuencia de la coherencia ética, ya que toda incomodidad interna nace de la contradicción. La integridad, como práctica diaria, es el único camino hacia la felicidad. Las consecuencias no importan , lo que de verdad importa es actuar conforme a nuestros principios y valores. Esta idea de paz interior y coherencia no es un camino de pasividad sino de fuerza moral. Es solo que paradójicamente el “no hacer” es la forma de acción más revolucionaria. “La no violencia es la mayor fuerza de la que dispone la humanidad”. No ejercer la violencia, no reaccionar con ira, contener la agresividad, ya es suficiente para cultivar la paz mental, librarnos del odio. “Los débiles nunca pueden perdonar. El perdón es el atributo de los fuertes”. La paz interior no implica evitar el conflicto sino sostener la firmeza moral sin odio. Una paz que no depende de nadie más que de ti mismo, como dirían los estoicos. En suma:
Practicar la coherencia
Entrenar el autocontrol
Evitar la reacción impulsiva
Hacer lo correcto

