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No nos empantanemos / La Feria

No nos empantanemos / La Feria
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Sr. López

 

Carta de un Corrupto Particular al

Lic. Andrés Manuel López Obrador.

Presidente electo de México.

Chihuahua 216,

Colonia Roma Norte.

C.P. 06700

Ciudad de México.

 

Estimado Lic. López Obrador:

Atenta y respetuosamente, me dirijo a Usted en referencia a una de sus promesas de campaña, ratificada el día de ayer, 20 de noviembre de 2018.

 

Según la prensa de la fecha citada, después de colocar una ofrenda floral atrás de Lecumberri, en el sitio en que fueron asesinados el 18 de febrero de 1913, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, entonces Presidente y Vicepresidente de la república (gesto noble que le reconozco), Usted ratificó clara y públicamente, que perdonará a los corruptos sin procesos judiciales. Sus palabras según cita textual de “El Universal” y “La Jornada”, fueron:

 

“Sí, es un perdón, es un perdón, así. Eso es lo que se está planteando, decirle al pueblo de México: punto final, que se acabe la historia trágica, horrenda de corrupción e impunidad, que se acabe la política antipopular, entreguista y que comencemos una etapa nueva y que ya inicie una nueva historia (…) Yo no soy cacique, no aspiro a ser un dictador, yo soy demócrata. Entonces, no es darle la orden al Poder Judicial o al Poder Legislativo, que son independientes, de que se detengan procesos que se han iniciado por delitos de corrupción, todo lo que esté en curso se tiene que concluir y la autoridad competente lo tiene que resolver (…) Lo que he venido diciendo es que no es mi fuerte la venganza y que no creo que sea bueno para el país el que nos empantanemos en estar persiguiendo a presuntos corruptos. Si se operara por eso, si somos honestos, tendríamos que empezar por los de arriba y no solo los de ahora, sino tiempo atrás (…) Que ya no se perdone a nadie y que se pueda juzgar al presidente si es corrupto, a sus funcionarios, a sus familiares y que se destierre la corrupción para siempre (…)”.

 

Me dirijo a Usted por la sobrecogedora duda de que su dicho valga solo para corruptos pertenecientes al gobierno o sus familiares.

 

Declaro bajo protesta de decir verdad, mi carácter de CORRUPTO PARTICULAR apartidista. No pertenecí ni he pertenecido al gobierno en ninguno de sus niveles ni Poderes, ni en calidad de “aviador”.

 

Desde fecha que me es imposible precisar -en todo caso, durante decenios-, he incurrido en toda variante de actos tipificados como delitos de corrupción -de hecho es mi profesión-, por comisión, participación, complicidad, tentativa, autoría intelectual, apología, y en general en todo lo que ley la alude como “enriquecimiento ilícito” -propio y de mis copartícipes, ellos sí del gobierno-, mediante tratos directos o implícitos con servidores públicos de dependencias y entidades, federales y locales, sin distingos de partido, dada mi falta de convicciones políticas.

 

Para ser digno acreedor a esta Indulgencia Plenaria que nos otorga, le confieso que siempre he sido omiso en el cumplimiento de mis obligaciones fiscales; que tengo varios pasaportes bajo diferentes identidades; que mis propiedades y cuentas bancarias, se encuentran todas a nombres falsos en la república y el extranjero. Mi credencial del INE, CURP y licencia de manejo, fueron adquiridos en efectivo en “Los Portales de Santo Domingo” (domicilio conocido, CdMx), igual que mis títulos de Ingeniero Civil y Licenciado en Derecho (con Maestría y Doctorado), acompañados cada uno con el Acta Notarial que da fe de haber sido cotejados en los archivos de la UNAM, la Universidad Panamericana y la Dirección General de Profesiones dependiente de la SEP.

 

Aceptado todo lo anterior, declaro jamás haber incurrido en los delitos de tráfico de personas, armas, sustancias ilícitas ni (muchísimo menos), “outsourcing”, siendo mi giro la proveeduría de bienes inexistentes y la ejecución de obras no iniciadas o no terminadas, en tratos de dos que no tipifican delincuencia organizada.

 

Así mismo le hago saber que a la fecha, no existe carpeta de investigación ni proceso judicial (administrativo, civil o penal), sobre mi persona y que las auditorías a que se me ha sometido, todas han sido debidamente solventadas, mediante el pago de sobornos de monto proporcional a cada caso.

 

Debido a compromisos ineludibles contraídos con anterioridad, es mi deber informarle que continuaré con mis actividades ilícitas hasta el día 29 ó 30 a más tardar, de los corrientes, fecha en la que formalmente me comprometo con Usted a dejar administrativamente terminadas y cobradas, las obras que no inicié ni terminé y los pedidos que no surtí, así como el pago de las comisiones pactadas con servidores públicos, aun así lo tenga que realizar con recursos propios. Desde el 1 de diciembre mi comportamiento será ejemplar.

 

Con todo respeto me permito sugerirle dos iniciativas de reforma a la Constitución; una, que lo faculte para otorgar este tipo de perdón (el artículo 89, fracción XIV, solo lo autoriza a indultar o perdonar a reos sentenciados por delitos competencia de los tribunales federales, lo que nos deja fuera a los muchos que hemos corrompido funcionarios estatales y municipales y -peor aún-, que ni siquiera tenemos auditoría, denuncia ni carpeta de investigación); y otra, al artículo 87, referente a su juramento al asumir el cargo, en donde dice: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen (…)”: basta con agregar “y mis promesas de campaña”. Es sugerencia de buena fe.

 

Agradeceré su respuesta por este medio. No firmo porque desconfíe de su palabra sino porque de hoy al 30 de los corrientes a las 23:59 horas, sobra tiempo para que algún envidioso o malintencionado, presente una baraja de denuncias que me deje fuera del Sexenio Santo, Jubileo 2019-2014.

 

Muy agradecido me despido de Usted, seguro que así terminará esta historia trágica y horrenda de impunidad de los que hemos saqueado al país.

 

No más punto y seguido. Sin venganzas ni perseguir presuntos corruptos: punto final. No nos empantanemos.

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