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Ni castas ni locas / Al Sur con Montalvo

Ni castas ni locas / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen, 

Puedo imaginar con prístina claridad la vida de VALENTINO de 1973 hasta jubilarse como profesor de matemáticas; protagonista de la obra magistral de RAFAEL ÁLVAREZ SOLÍS titulada NI CASTAS NI LOCAS, LA MUJER LOBO, próxima a presentarse en Comitán.

Puedo imaginar a la PANDILLA de cuatro amigos pubertos, Valentino, Anton, Gumersindo y Nepomuceno “el Guadalupano” sentados en la fuente de Palma Real y después, caminando entre subidas y bajadas lidiando con las calles resbalosas de laja.

Puedo imaginarlos trabajando como aguadores preparando el agua para el baño de las meretrices quienes sin mayor inhibición deambulaban desnudas entre el patio y LA CASA DE LA TÍA Remedios donde conocen a Maximiliano L, ese viejo borrachín y majadero cuyo pleito con las chicas provocó el cambio de oficio de los chicos.

Los imagino jugando guerrillas con las menudencias en LA POLLERÍA “El Recuerdo” de don Beni quien los invita a cenar “butifarra” para presentarles a su hija Edith e invitarlos a ser chambelanes en la fiesta de XV años; para desgracia de ellos, aparece el viejo L., con quien solía emborracharse don Beni. Valentino queda prendado ante la belleza de la princesa.

Imagino LA CLASE de baile con la maestra Zoila donde escucho la letra de la canción Amor de Fábula viendo bailar a Valentino con Edith recordando las palabras de su madre “Busca el amor, y recuerda que al amor duele y si no conoces el dolor, tampoco conocerás el amor”

Imagino el VALS viendo a Valentino embelesado con Edith quien recargada en su pecho escucha le hace saber sobre muerte de su madre Felicitas. Esa noche aparece muerto don Dionisio, el cartero del pueblo, a manos de la Mujer Lobo alarmando a todo el pueblo. Esa misma noche el viejo L., pide la mano de Edith a quien don Beni se la niega…

Imagino LA CASA DE EDITH esa lúgubre noche cuando Palma Real pierde su romanticismo y Valentino huye de la fiesta con la sensación de soledad. Así decide abandonar la pollería para dedicarse a estudiar la preparatoria sin saber a ciencia cierta la carrera a elegir. Valentino deambula por las calles tirando sus penas en la fuente del pueblo aislándose de la pandilla quienes lo buscan para entregarle la invitación de la boda de Edith con Nepomuceno en la enorme casa de don Beni de patios centrales, vigas de madera, aroma a rosas, bugambilias y otras flores. “El amor duele”, recuerda las palabras de su madre. ¿Qué podría verle Edith a Nepo, tan feo aunque bastante humano y leal como amigo? En medio de la tristeza, Edith le confiesa a Valentino estar enamorada de él. Valentino calló sus sentimientos. Los humanos son una contradicción; ambivalentes entre el bien y el mal; entre sus pensamientos y acciones; entre el amor y el odio. El golpe fuerte lo recibe cuando Edith le confiesa: “ el viejo L. Es el único quien me comprende”. Valentino se sumió en ese hoyo de tristeza cuando el corazón estalla en pedazos.

Imagino a esos LOBOS Y CORDEROS en casa de Edith donde la boda civil y religiosa se realiza sin fiesta, apenas una reunión íntima. Llovieron lágrimas invisibles, retenidas; lágrimas saliendo por la garganta y nariz. El sacerdote ordenó la lectura del evangelio: “He aquí yo os envío como ovejas; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas”. Valentino pensó, … “los corderos se pueden convertir en lobo Y si un lobo actúa, también es la voluntad de Dios”. Valentino caminó sin rumbo sal salir de la fiesta; encontró una piedra de la estatua de San Francisco, jugaba con ella cuando descubre la viejo L., tumbado en la calle completamente ebrio. El cordero cambia de piel y así, el lobo acaba con la vida del viejo L.

Imagino LAS INVESTIGACIONES periciales y forenses, para culpar al final a la Mujer Lobo. Las balas de plata, los crucifijos, los ajos y listones rojos incrementaron su demanda. Algunos testigos aseguraron ver a un felino. La policía llamo a declarar a mucha gente, pero todos coincidían en la versión de la Mujer Lobo hasta cerrarse las investigaciones por falta de evidencias. Hay acciones en las cuales se actúa por amor pero al mismo tiempo por venganza. Pasiones, al fin y al cabo.

Imagino EL INICIO o el renacer del romanticismo de Palma Real por las tardes y muy solitario en las noches. Antes de las nueves de la noche, todos se guardaban. Valentino recuerda sus días de “chalequero” acompañado por la pandilla para colarse en las fiestas de quinceañeras a fin de aprender a bailar.  La canción “Amor de Fabula” se repite incesante en su memoria. Recuerda la muerte del cartero Dionisio al caer sobre una filosa piedra de laja en medio del drenaje de donde lo sacó dejándole marcas de uñas en el rostro del cadáver como si un felino lo hubiese rasguñado. Valentino nunca declaró este hecho culpando a la Mujer Lobo. Más tarde, se enteró del nacimiento de Drúcila, hija de Edith con Nepo. Nació el deseo de vivir en soledad a las orillas del pueblo en alguna cabaña con cipreses que cobijarán su soledad. Se sintió una sola persona con el viejo L y su conciencia le hacía creer en ese homicidio como quien mata al ser en el cual uno no desea convertirse.

Imagino los episodios de ¿QUIEN BUSCA EL AMOR?, UN RETO PARA LOS CHISMOSOS,  esta historia llena de ideas para la reflexión relata la historia de Valentino de cuando le piden ser maestro de matemáticas después de estudiar Ingeniería Industrial hasta los días de su jubilación, su retiro a su casa de campo y el reencuentro con un viejo amigo.

De este final me abstendré de cualquier comentario. Serán los lectores ávidos por conocer el desenlace impredecible de este relato magistralmente escrito por Rafael Álvarez quienes lo imaginen y se sorprenda con un final misterioso, inesperado, sorpresivo.

Por ahora, dejo el relato en suspenso, reconociendo la fina pluma de Rafael Álvarez, doctor en múltiples disciplinas, prolífico escritor y perteneciente a una virtuosa y talentosa familia de quien forma parte mi dilecto amigo el pediatra y arqueólogo autodidacta Rubén Álvarez Solís.

Este relato formará parte de la memoria colectiva de Comitán y seguramente de toda la región, algunos se identificarán con los personajes y situaciones; una historia que nos comparte Rafa Álvarez como una cuestión de amor.

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