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Mareado y babeando / La Feria

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Sr. López 

Tía Beatriz fue una dama intachable, católica de sorprender al Santo Padre, honesta de ruborizar a la casta Susana, caritativa de hacer rabiar a San Francisco, que aparte de misas, rosarios, velas al Santísimo Sacramento y retiros espirituales, dedicaba su tiempo a obras pías de varia especie incluido un singular apostolado de ayuda a “damas en extravío”; y así, acabó divorciada y sus hijos (dos mujeres y un varón que hacía la tercia de señoritas), le dieron muchos dolores de cabeza y protagonizaron escándalos muy interesantes. Un día la abuela Virgen (la de los siete embarazos), exclamó: -¡Qué mala suerte de Beatricita!… con lo buena que es –y el impresentable primo Pepe, ahí presente, comentó en voz baja: -Tan ocupada en ser buena, no atendió marido, hijos ni casa, hubiera sido menos buena –y sí, francamente. 

Nuestro actual gobierno federal, no conforme con haber erradicado la corrupción desde el 1 de diciembre de 2018, dedica sus esfuerzos a otras nobles labores: purificar nuestra democracia de los vicios que producen la diversidad de criterio y la prensa libre; educar al Poder Legislativo en el arte de votar obedeciendo; instruir al Poder Judicial en la práctica de la justicia sobre pedido; sanear a los órganos autónomos como el Instituto Nacional Electoral, que so pretexto de aplicar las leyes, hacen el juego a intereses de la peor ralea; exterminar a ladrones extranjeros que disfrazados de empresarios saquean al país; instruir a los empresarios nacionales en las bondades de las utilidades moderadas; regresar al monopolio oficial del petróleo, gas, los combustibles y la electricidad; impedir la especulación capitalista con nuestro Sol y nuestros vientos, bienes públicos si los hay. Y como mirífico complemento, la catequesis masiva con la ‘Cartilla Moral’, que enseñará al pueblo los beneficios de tener solo un par de zapatos, echar agua a los frijoles y jugar béisbol. 

Mientras el gobierno, se ocupa en esos peculiares empeños, no cumple sus deberes, contenidos genéricamente en el juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen (tratados internacionales incluidos, dice el artículo 133 de La Manoseada); deberes que se traducen en cosas muy concretas como preservar la seguridad pública, principalísimo deber, cimiento del Estado; proveer servicios públicos de salud y educación; propiciar estabilidad económica que fomente el crecimiento, la creación de empleos. No es fácil pero sin sujetarse a la ley, es imposible. 

El proyecto del actual Presidente de la república, respeta la Constitución y las leyes en tanto no se opongan a su verdadero propósito: ser ungido a la dignidad de prócer, héroe vivo de la patria. Por eso lo desespera el paso del tiempo, los escollos que a sus designios representa la legislación, el poliedro de nuestras relaciones internacionales y los intrincados tratados comerciales. Y lo que más lo irrita es la realidad (caso práctico, las protestas feministas), por eso su permanente negación (tengo otros datos), por eso su machacón mentir. 

Mientras todo eso pasa, del extranjero se empiezan a oír campanas que doblan a duelo: 

Hace pocas semanas, el 4 de marzo, dirigieron una petición escrita al secretario de Estado en los EUA, Antony Blinken, 19 representantes del Partido Demócrata, manifestando su preocupación por la creciente militarización del gobierno del presidente 

López Obrador, los altos índices de violencia y las violaciones a los derechos humanos, “sin haber logrado debilitar a los cárteles de la droga ni reducir el crimen”. 

Luego, el 16 de marzo, de este marzo, desde el Pentágono de los EUA, el jefe del Comando Norte de los EUA, general Glen VanHerk, declaró tal vez cargando las tintas, que entre el 30 y el 35% de nuestro territorio no tiene gobierno, controlado por la delincuencia organizada. 

Y ayer apareció en nuestra prensa nacional una noticia titulada: “México es el país más letal del mundo para los civiles”, mencionando en el cuerpo de la nota que se refieren a los países que no están en guerra. No se vale. Eso es mangonear la información. 

Pero la realidad es peor: México está en tercer lugar, debajo de Afganistán y Yemen que se debaten en guerras muy cruentas. El dato se obtuvo del informe publicado el 25 de marzo de este año, de la organización llamada ‘Proyecto de Datos de Eventos y Ubicación de Conflictos Armados’, la ACLED (‘Armed Conflict Location & Event Data Project’). La ACLED monitorea 190 países, tiene mucho prestigio en todo el mundo, es fuente de datos para varios países de los más poderosos y de información para los medios más importantes de comunicación del mundo. 

Es grave el asunto, ACLED afirma que “la violencia criminal en el país -México- ha creado un entorno de conflicto que rivaliza con uno de zona de guerra activa”. 

También ayer, reventó otro informe muy desalentador: el Departamento de Estado de los EUA, que no es moco de pavo, es el departamento ejecutivo federal responsable de las relaciones internacionales y de la política exterior de los EUA, presentó su informe sobre prácticas de derechos humanos de 2020 y denunció a Sanjuana Martínez, directora de Notimex, la agencia oficial de noticias del gobierno de México, de ataques contra periodistas, afirmando: “los ataques fueron muy serios y pusieron en riesgo las vidas y carreras de los periodistas”. ¡Zaz! 

Si piensa usted que el tío Sam está de metiche, váyase con cuidado, los derechos humanos bajo condiciones muy estrictas pueden ser jurisdicción internacional como garantías legales universales. Y viene al pelo recordar que nuestro Presidente ha dicho que en México, el Presidente se entera de todo. 

Estos informes no son asuntos sueltos y aislados, no, les están acomodando las piezas en el tablero, mientras el Presidente sigue con su proyecto personalísimo y él mismo y su gabinete en una montaña rusa de ocurrencias y puntadas, desmintiendo y mintiendo. Cuidado, seis años de montaña rusa dejan a cualquiera mareado y babeando.

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