
* En el libro “Ni venganza ni perdón”, Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez evocan la participación de Manuela Obrador en la campaña presidencial de 2018 en Chiapas, destacando su cercanía familiar con Andrés Manuel López Obrador y su arraigo en la región.
En el libro Ni venganza ni perdón, los autores Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez reconstruyen episodios poco conocidos de la campaña presidencial de 2018. Entre las escenas narradas aparece una figura con fuerte carga simbólica en Chiapas: Manuela Obrador, prima del entonces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con el relato, durante la gira por Chiapas se realizaron actos multitudinarios en los que la ciudadanía mostró un respaldo notable al proyecto político encabezado por López Obrador. En ese contexto, Manuela Obrador fue postulada como candidata a diputada y descrita como una persona “muy querida” en la región.
El libro refiere particularmente una escena en Palenque, donde el equipo cercano del candidato presidencial pasó la noche en el rancho conocido como “La Chingada”, propiedad de López Obrador. Ahí, Manuela Obrador llevó tamales y otros alimentos para la cena, en un ambiente que los autores retratan como cercano y familiar.
Más allá de lo anecdótico, la mención de Manuela Obrador subraya el peso del arraigo local en la estrategia política de 2018. En un estado donde la figura de López Obrador tenía altos niveles de aceptación, la participación de familiares con presencia territorial reforzaba la conexión emocional con la base social.
El capítulo no profundiza en su trayectoria política, pero sí la coloca como parte del entramado que acompañó la campaña en Chiapas, una entidad donde el entonces candidato presidencial obtuvo una votación cercana al 80 por ciento. En ese escenario, las candidaturas locales —incluida la de Manuela Obrador— se beneficiaron del amplio respaldo al proyecto nacional.
La referencia en el libro muestra cómo, junto a las negociaciones estratégicas y tensiones internas que marcaron la definición de candidaturas en distintos estados, también hubo espacios para figuras con vínculos familiares y capital político propio en sus comunidades.
Así, Manuela Obrador aparece en Ni venganza ni perdón como un rostro cercano al entonces candidato presidencial en uno de los momentos clave de la campaña, en una escena que combina política, territorio y la dimensión personal de una contienda que transformó el mapa político nacional.



