
*De Hueyzacatlán a Villa Viciosa
Raúl Vera
Léase a ritmo del Tedeum
Por siglos la ciudad amurallada por las ciénagas, llenas de junco y zacatales, solo mantuvo cuatro entradas; por el oriente, el puente cubierto del Peje de Oro, por el poniente la Merced, marca los limites, los religiosos de la Merced atendían a las comunidades indígenas. La frontera la tomara el puente Blanco, 1865, con el primer gobierno liberal y donde se lee “Viva Méjico” con jota.
Por el sur el Arco del Carmen, y por el norte el puente cubierto de Tlaxcala. Una ciudadela sin murallas, con calle real, que corre de la antigua Virgen de la Caridad, “La generala” a Catedral, los ríos Fogótico en tsotsil “”agua que se sumerge” y el Amarillo, marcan los limites entre la civis y los rebeldes barrios indígenas, que con Maria Candelaria encabezaron la rebelión de 1712.
Hasta ese siglo, XVIII, la única construcción con bóveda de cañón era Santo Domingo de Guzman, después por una disposición real y por falta de presupuesto, nuestros edificios eclesiásticos tendrán techumbre de teja y madera.
Lease a ritmo de Poeta y campesino, de Fran Van Suppé, ejecutada por la banda municipal, dirigida por el maestro felipe Bonifaz. Y con el manual de Viñola, que llegó a las manos del Carlos Zacarias Flores.
De Ciudad Real a San Cristóbal de Las Casas
La civitas original tomó nuevas formas de identidad en el siglo XIX, de Provincia de la capitanía de Guatemala, a capital del recién Estado Federado de Chiapas, pero también en ese mismo siglo pierde ese status, con un Palacio de los Poderes de Chiapas, trunco, al que solo se le construye una crujía, de las cuatro proyectadas por el Arq. Miguel Ponce de León en 1885.
La ciudad vive su proceso de mexicanización, y desguatemalización.
Con los gobiernos liberales, posteriores al de Juárez, en especial en el porfiriato, San Cristóbal de Las Casas es equipada para ser capital, se construye un Quiosco en donde las bandas llevaran la música a la calle, sacándola más allá del atrio de catedral, un parque o plaza central que deja de funcionar como mercado, y una alameda al norte de la ciudad, en el limite del cuadrante español, construida por el general Miguel Utrilla.
El porfiriato y Carlos Z. Flores deja su marca arquitectónica, el Neoclásico, que dio una nueva identidad arquitectónica, ante la arquitectura eclesiásticas, pero que por motivos presupuestales, y lejanía en que fue fundada, también eran pobres en relación a centros económicos y políticos de la zona, La Antigua Guatemala, la nueva Guatemala en el valle de la Ermita y desde luego la imponente Quetzaltenango.
El Neoclásico de Don Porfirio y los científicos salvan a la ciudad, pero también la abandonan al llevarse la capital a Tuxtla en 1892.
Lease a ritmo de “Vals San Cristóbal” de Abel Domínguez, composición de 1952, un vals tardío en tiempos de mambo, pero que darán ritmo a las calles de una ciudad que vive en un “entredicho” político y administrativo, que alejo su crecimiento.
Contaba el Expresidente Mpal. José Jimenez Paniagua que en los años cincuenta surgió la maravillosa idea de traer la modernidad a la vetusta San Cristóbal, se propuso la creación de una avenida y calle central. Curiosamente, su enemiga histórica; Tuxtla Gutiérrez, la salva de lo que hubiera sido la peor tragedia arquitectónica de Chiapas. La federación opta por realizar en la capital del estado la avenida y calle central, que acabaron con nuestra arquitectura vernácula, pero Tuxtla tenía su avenida de “Voy y vengo” como bautizaron a la avenida central, los tuxtlecos que la estrenaron. San Cristóbal quedó a salvo.
Todos los desarrollos urbanos de la ciudad son marcados por las condiciones históricas en que se realizaron, las murallas naturales durante el siglo de contacto, los puentes que permitieron el acceso a las tierras de cultivo y barrios periféricos, el equipamiento porfirista para una ciuda nombrad capital y que no contaba con edificios para la administración publica, únicamente con edificaciones religiosas. En el siglo XX, una ciudad buscando salir del “entredicho” y que era abandonada por sus habitantes, que buscaban en otras tierras, un mejor por venir para sus hijos.
Usted se preguntara ¿a donde quiero llegar con todo este choro mareador, postmodernista y barroco? el tema es que en estos diaz se propuso en redes sociales, y desarrolladas en IA, la creación de dos entradas triunfales para la ciudad, y quiero opinar sobre las tres propuestas, tomando como base la historia urbana de una ciudad pequeña que tiene serios problemas en sus vialidades
Lease a ritmo de La Diablesa del Rock and Roll de la Marimba Cuquita de los Hermanos Narváez.
Hay una con elementos románicos y con un cimborrio, recordemos que en la ciudad no hay cimborrios, porque los techos de nuestras iglesias, que es donde se usa ese elemento arquitectónico, son de teja y no de bóveda de cañón, además el único elemento Románico puede ser el campanario de catedral, en fuera no existe otro en la ciudad.
La segunda con una espadaña con alas, pilares adosados y arcos de medio punto, es la más aproximada a una identidad arquitectónica eclesiástica, pero no civil, que como señalamos es la que domina el centro de la ciudad, con su estilo neoclásico.
La tercera parece un resort y si bien contiene elementos desarrollados en los tejidos, no están presentes en la arquitectura precolombina, de la cual solo tenemos unos basamentos en Moxviquil, sin el estucado que se encuentra en la zona maya de la zona selvática.
Para concluir, lease a a ritmo de Delirium Gate de Yes.
Creo que antes de tomar una decisión basada en la inmediates de las redes sociales, o con base a likes, debe de sopesarse la propuesta que de entrada es una gasta para una ciudad con muchas necesidades, como el desasolvado de rios, reubicación de comerciantes, ufff… hoy no pasaríamos de enumerar las necesidades de una ciudad que en un solo año 1994, duplico su población y espacio geografico, pero tampoco estoy en contra de dar identidad al pórtico de una ciudad que esta próxima a cumplir los 500 años de fundada.
Creo que más allá de la buena intención se debe dar paso al estudio y opinión seria de urbanistas, arquitectos, ingenieros para San Cristóbal de Las Casas, plasme en esas obras su identidad historica, arquitectónica y sobre todo el ser un espacio para la pluralidad lingüística y racial.


