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Los recuerdos del olvido

Los recuerdos del olvido
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Raúl Vera 

El Quiosco de San Cristóbal de Las Casas  

Después de 8 años cerrado, el Quiosco de San Cristóbal de Las Casas fue reabierto, ahora volverá a ser cafetería con venta de pan del DIF municipal, dinero que servirá para atender los gastos de los niños que padecen  cáncer, buen objetivo. 

El Quiosco, junto con el parque y el MUSAC, antes presidencia municipal y en un periodo corto, Palacio de los Poderes Supremos del Estado,  forman parte de las primeras obras que la federación realizó en Chiapas, en un proceso que se denominó “Desguatemalización”.

El gobierno de Porfirio Díaz consideraba que éramos, y seguimos siendo más guatemaltecos que mexicanos, así que como buen liberal, decidió hacer estás obras para el poder civil y quitar poder a la santa madre iglesia, no es casual que el palacio este en dirección contraria a la catedral. 

El Quiosco sustituyó a una Concha cuyos picos están coronados por faroles, (8 en total) que hacían de “proyectores” cuando, en días de fiesta y funciones, se armaban tablas en las partes cóncavas de la concha, para que allí subieran músicos o actores (en suma la fuente era convertida en Kiosco). La escultura del centro, de donde sale el agua, fue tal vez una imagen de Guadalupe. Cuatro merlones gigantes enmarcan el escenario.

Para 1895, fecha de la foto, la obra ya iba avanzada; en 1897, ya contaba con techo y armoniza con el estilo neoclásico del Palacio de los Poderes Supremos del Estado, obras que las inició el General José María Ramírez en 1885 y concluyeron 20 años después, bajo el gobierno municipal de Vicente Espinosa, y la dirección arquitectónica de Carlos Z. Flores, que es de los primeros chiapanecos que ya no se forman en Guatemala, sino que parten en la capital de nuestra nueva república: México. 

El Quiosco fue el primer espacio en donde los chiapanecos escucharon música académica que no era religiosa, el porfiriato organizó un programa nacional de música en Quioscos y plazas publicas de todo el país. A San Cristóbal llegaron los Pantoja, una familia de militares que daban serenatas y retretas. 

Verdi, Mozart,  Van Suppé, Rossini pisaron los Altos de Chiapas, bajo la dirección del maestro Pantoja, que pasó a la historia por su pleito con los Hermanos Domínguez, que solían robar la música con la que ensañaban los militares y estrenarla antes que ellos, eso provoco la furia de los militares, quienes amenazaron de muerte a los jovenes Domínguez y doña Amalia decidió llevarlos a México, en donde la suerte les cambio. Hoy en día en el quiosco se escucha música de marimba, y la gente llega a bailar. 

El Quiosco es parte fundamental de la  identidad arquitectónica de la ciudad, su reactivación por parte del ayuntamiento que dirige Fabiola Ricci, es importante, ahí suelen juntarse los coletos a platicar la cosa publica y qué mejor si es acompañado por un buen café y pan… aunque engorde.

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