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Lealtad sospechosa / La Feria

Lealtad sospechosa / La Feria
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Sr. López

Ya le conté de unos tíos del lado materno (sin nombres), que eran ejemplo de virtudes cristianas, y mejor avenidos que santa Celia y san Luis (único matrimonio que ha sido canonizado en pareja, en 2015… el único). Por eso fue un terremoto cuando se separaron (en esos tiempos no se divorciaban).

Por Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, se vino a enterar este menda que todo en ellos era mentira: el tío, inclinado a donceles discretos; la tía, a la vida muelle y él era rico; con el entusiasta auxilio de un compadre, tuvieron sus tres hijos y la razón de ese enredo la explicó Pepe: -El tío necesitaba aparentar lo que no era… y la tía… de mil amores, vivía como reina… pero se acabó el dinero y ¡abur! -cosas veredes.

Hay quien dice que el gobierno federal del 2019 al 2026 (y contando), es un lodazal. Hay quien matiza diciendo que todos nuestros gobiernos han sido dealbañal.

Sobre los que por el contrario, afirman que los gobiernos cuatroteros son miríficos (que no caiga en desuso tan bonita palabra), maravillosos, y que toda crítica en su contra ratifica la perversidad de sus enemigos, que por serlo lo son de la patria -¡del pueblo!-, no se comenta nada, de unos, porque cualquiera que padece retraso mental profundo, merece compasión, y de los otros defensores, que hieden a la cadaverina que despide la carroña en que medran por poder, dinero y privilegios… esos obligarían a este junta palabras a usar adjetivos malsonantes que por respeto, evita su texto servidor (… hijos de la…).

Gran verdad es que en todo gobierno en todo tiempo y país, puede haber incapaces, simuladores y corruptos. Es la pasta humana. La rareza en la historia son las cleptocracias. Son pocas. Los más sonados casos de presidentes, expresidentes y altos funcionarios, en el mundo, condenados por corrupción y lindezas varias, son prueba de que esos gobiernos no estaban del todopodridos y aplicaron la ley.

Cleptocracia es el gobierno de los ladrones, y no alcanza a definir gobiernos estructuralmente corruptos, porque la corrupción en sentido lato, no es solo robar sino también y peor todavía, trastocar la ley, abusar del poder.

Este junta palabras prefiere llamarlos ‘Estado mafioso’,gobiernos cohesionados por la corrupción, que funcionan asegurando impunidad a sus altos funcionarios cuya lealtad depende de esa tolerancia que simultáneamente los hace vulnerables; no hay ideales hay complicidad, pacto ilícito, colusión, no adhesión a una buena causa ni se privilegia en todo asunto de gobierno el bien común.

En el ‘Estado mafioso’, quienes lo integran, por supuesto disponen del erario en su beneficio (roban), con la tranquilidad de saber que tanto el aparato político como el judicial, están bajo la autoridad del jefe de Estado y de su estructura de control político: no importa el escándalo público, nunca, no hay consecuencias mientras se mantenga la boca cerrada, la complicidad, la lealtad mafiosa.

El ‘Estado mafioso’, implica nepotismo, amiguismo, clientelismo, sobornos, extorsiones, abusos de poder, desinformación, opacidad y la connivencia en grado de complicidad con el crimen organizado, visto como aliado funcional, acostumbrado a la maldad y la secrecía, autosuficiente, nunca pide dinero, lo da, en abundancia.

El ‘Estado mafioso’, persigue a la prensa crítica, acosa a los opositores y cuando conviene, selectivamente, como la vieja mafia de Nueva York, asesina.

En los tiempos que corren, dada la incontenible información que propicia la tecnología digital, el ‘Estado mafioso’ simula actuar en bien de las mayorías, reparte recursos, asigna pensiones, decreta incrementos salariales y abruma con propaganda a su favor, pero la magnitud de su extravío, impide ocultar los desvíos del erario, la degradación de los servicios públicos de salud, educación e infraestructura.

El ‘Estado mafioso’, socava la democracia, recurre a un amplio instrumental de manipulación electoral y sin percibirlo, entra en una espiral de problemas: destruye la confianza en las instituciones de gobierno y en sus tribunales; ahuyenta la inversión, deprime la economía, propicia la economía informal; hasta que para mantenerse en el poder, no tiene más remedio que el descaro, nada lo detiene, miente con cinismo, alardea sin recato. Recuerde nada más a Nicolás Maduro. El camino a esa debacle, fue el lodazal.

Y asómbrese, en México eso no pasaba desde principios del siglo XX. Hubo casos, muchos, de corrupción, abusos, atropellos, sí, pero no los cobijaba el poder, era mal visto, había límites y reglas; y la presidencia de la república, no era cómplice de nada, nunca, de nadie. No eran santos los presidentes, claro que no, en esta tierra no hay santos. Eran gente normal y la gente normal, no es mala.

Como nunca falta el anti-priista febril, le pongo dos ejemplos de presidentes que tal vez injustamente no tienen el aprecio público: Salinas de Gortari y Peña Nieto. Salinas de Gortari removió a 17 gobernadores;con él, escandaletes y tropelías, no, a la calle o a la cárcel, punto. Y Peña Nieto, él tan frívolo echó a docegobernadores y les abrió causa judicial y encarceló, a cuatro, que recuerde este menda… y cosas de la vida, él quedó con fama de corrupto por aquello de la casa blanca de su esposa, asunto de siete millones de dólares, una cosa de bebito sin destetar a la vista de los asuntos de ogaño.

Ahora, de regreso al inicio de esto: sí, estamos en un lodazal y los gobiernos de antes no eran un albañal.

El México actual México no se construyó con fango y estiércol, sino con los empeños de empresarios que se la jugaron con el país, con políticos que no daban vergüenza, con todas las excepciones que usted quiera, y con presidentes que con todas sus debilidades y errores, sí respetaban instituciones y leyes, sin ser santos, se repite, pero tampoco demonios: no se valía todo ni a cualquier precio.

Presidenta, en sus manos está intentar la consolidación de un Estado mafioso. Su lealtad a su antecesor, entérese, es una lealtad sospechosa.

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