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La vejez, ¡ay, la vejez! / Al Sur con Montalvo

La vejez, ¡ay, la vejez! / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Anna Karen, 

Cuando se visitan los asilos de ancianos uno se encuentra con aquellos quienes se recluyeron voluntariamente para evitar ser una carga para los hijos o familiares. Quienes gozan de salud física y mental, tratan de llevar una vida sana, sin angustias ni nostalgias que son como cadenas del pasado; cadenas pesadas que cierran los ojos al presente. Resulta diferente el caso de aquellos quienes son enviados a estas Casas de Ancianos por deficiencias físicas o mentales. Ellos requieren cuidados especiales de parte de sus cuidadores. Pero hay otros más que son abandonados a su suerte sin opción alguna más que la mendicidad, la soledad, el despojo de sus propiedades y la indiferencia de la sociedad y las autoridades.

Pati me comenta el caso de una anciana de 80 años a quien su vecina despojó de su automóvil por 200 dólares, so pretexto que la anciana había perdido su licencia a causa de su debilidad visual. Las vecinas se inconformaron; no por el retiro de la licencia, sino por el fraude de quien la engaño llamándose su mejor amiga, cercana a los 70 años. Como este caso, existen otros peores donde el despojo se extiende a grandes propiedades, negocios o casas que al fin, son parte de su subsistencia; despojos articulados muchas veces, por la propia familia, dejándolos en el abandono.

En un mundo donde los viejos son cada vez más numerosos, los sistemas de protección se complican por cuestiones de recursos gubernamentales o la saturación de las instituciones privadas. Un reporte de Naciones Unidas da cuenta de los maltratos que sufre una de cada seis personas en los entornos comunitarios, en el último año. Las tasas de este tipo de maltrato en las instituciones, como las residencias de ancianos y los centros de atención crónica, son elevadas: dos de cada tres trabajadores de estos centros refieren haber infligido algún tipo de maltrato en el último año; especialmente durante la pandemia de COVID-19.

Para el año 2050, se prevé una población de 2 mil millones de ancianos mayores de 60 años, lo cual representa un gran desafío para los más desprotegidos y para los gobiernos deficientemente preparados para enfrentarlo. El maltrato a una persona de edad consiste en un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza. Y aunque las cifras se aprecian bajas, no dejan de ser una falta al respeto de los derechos humanos consignados en todo el mundo.

Pati explica que el maltrato se refleja en forma de maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; maltrato por razones económicas o materiales; abandono; desatención; y del menoscabo grave de la dignidad y el respeto.  Esta situación se presenta en cerca del 17% de adultos mayores quienes sufrieron alguna forma de maltrato. Sin importar lo bajo de la cifra, es alarmante considerar que seguirá elevándose en las siguientes décadas. El maltrato se extiende a los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. En contraste con las cifras que refieren los ancianos o sus familiares, el 64% del propio personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el estudio.

Cualquier tipo de maltrato es censurable, sin embargo, el de tipo psicológico y el físico parece ser los más frecuentes con las consecuencias que estos conllevan, pues los procesos de sanación son más lentos. Aún cuando los abusadores sean detenidos, el daño psicológico es irreversible. Lo alarmante es calcular que para el 2050, 300 millones de los mayores de 60 años serán víctimas de maltrato. Peor situación atraviesael adulto mayor con dependencia funcional o la discapacidad, la mala salud física o mental, el deterioro cognitivo y la escasez de ingresos. Todo ello, sin considerar el silencio a que son sometidos en el seno de la propia familia. Ante la invisibilidad y la normalización de la violencia. 

En Chiapas, el Instituto de Estudios Indígenas de la UNACH señalan que el abuso económico y la negligencia son frecuentes, a menudo perpetrados por los propios familiares. El estudio refiere a la violencia comunitaria con agresiones físicas directas contra mujeres de la tercera edad, como un caso documentado en la comunidad Los Chorros en Chenalhó, y otro en San Cristóbal de las Casas. El reporte de la UNACH expresa que se han reportado casos críticos de abandono, requiriendo la intervención de autoridades municipales para resguardar a ancianos en situación de vulnerabilidad extrema. Otro caso, se presenta en Tapachula, con incidentes de violencia física y robo contra personas mayores en plena vía pública.

Una forma de enfrentar estos casos ha sido la ayuda económica gubernamental; los programas de administración del dinero para las personas mayores con mayor riesgo de sufrir explotación económica;así como las líneas telefónicas de ayuda y los centros de acogida de emergencia; y la implicación de equipos multidisciplinarios que pueden actuar desde varios ámbitos, como la justicia penal, la atención médica, la atención a la salud mental, los servicios de protección de los adultos y los servicios de atención prolongada. Aún falta mayor difusión para sacarlos de la invisibilidad. El 15 de enero se conmemora el DÍA MUNDIAL DE TOMA DE CONCIENCIA DE ABUSO Y MALTRATO EN LA VEJEZ.

En este contexto, la OMS propone algunas prioridades para el envejecimiento digno y saludable. 1. Combatir el edadismo, ya que es una de las principales razones por las que la vejez se expone al maltrato recibiendo poca atención. 2. Concebir soluciones rentables para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso. 3. Elaborar un argumentario a favor de la inversión en este tema para convencer de que es un dinero bien empleado. 4. Recaudar fondos, ya que se necesitan más recursos para abordar este problema.

En Comitán, con apoyo de la sociedad, los centros de atención, las residencias para ancianos, los asilos y el DIF, con todo y sus deficiencias económicas parecen funcionar sin mayores contratiempos.

En el cuidado de los ancianos la sociedad civil de Comitán juega un papel importante, al crear cirulos de lectura; clubes de ancianos al aire libre; inserción a las actividades deportivas, artísticas, culturales y laborales. Algunos participan como cuidadores de perros; a otros se le observa como si fuesen grupos de apoyo, charlando, buscando ayuda mutua. Aún así, hay mucho por hacer todavía y el reto de por alcanzar una vida a plenitud para ancianos, sigue siendo una asignatura pendiente para todos. 

Cuando aprendamos a convivir m{as de cerca con los ancianos estaremos construyendo una mejor sociedad abrevando de sus conocimientos, experiencias, habilidades y de su conversación. La comprensión y la empatía hacia los adultos mayores es una cuestión de amor.

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