1. Home
  2. Columnas
  3. La Rompe Catres / La Feria

La Rompe Catres / La Feria

La Rompe Catres / La Feria
0

Sr. López

Ya sabe: en el Centro de Adiestramiento en que fue domesticado este menda (‘casa’, le decían otros niños), la autoridad máxima era el Jefe de Proveeduría, el papá, última palabra en todo, siempre y cuando, la Administradora General y Jefa de Disciplina, la mamá, no dijera: -¿Podemos hablar? –se encerraban en su recámara y en pocos minutos, salía el señor de la casa a notificar la cancelación de su anterior orden u ordenar el exacto opuesto. No fallaba. 

Se ha dicho mucho: ¿abordaría usted un avión en el que los pasajeros eligieron al piloto?… sin saber si los candidatos a pilotear la nave le sabían a eso de manejar un avión, no, que lo eligieron por simpático, por bueno para hablar, porque prometió bebidas gratis. No, claro que no se trepa a ese avión.

Y así en nuestra risueña patria, elegimos al que ha de gobernar al país entero, a más de 130 millones de personas, al bulto, sin saber qué traen en la cabezalos candidatos, su capacidad, nada.

¡Vaya!, ni siquiera nos damos cuenta que nuestro sagrado derecho a elegir, es solo del menú que nos presentan, hecho por no se sabe quién, resultado de juegos de intereses que no conocemos, de maromas internas de los partidos y en un descuidito, con apoyos inconfesables del gran crimen.

Sin que se ofenda nadie: dejar en manos del tenochca simplex estándar, tamaña decisión, es por decir lo menos, una imprudencia. Somos cien millones de electores, la inmensa mayoría sin el menor interés en la política y con una escolaridad promedio de Secundaria… ¿con qué criterio decidimos quién gobernará el país?

Por supuesto, de bote pronto, nunca falta quien dice que efectivamente así es la democracia, un malsistema pero mejor que todos, parafraseando la famosa frase que jamás dijo Churchill. Y no es así.

Pero lo cierto es que en México, la democracia significa en lo nacional, que cada seis años elegimos titular del Poder Ejecutivo y en cuantito se tercia la banda y jura el cargo, pasa a ser poderoso todo-terreno, mandón supremo e intocable, meta o no la pata, respete la ley o no: intocable, sea mediocre, delincuente o ladrón, sigue siendo intocable.

Hay países seriecitos en los que la ciudadanía no elige al que gobernará, a su Presidente o Primer Ministro y son países democráticos.

En Alemania al Canciller Federal lo elige el Bundestag (Parlamento), en votación secreta. En el Reino Unido, lo nombra la Cámara de los Comunes. Tampoco los elige el voto popular en España, Suecia, Países Bajos, Bélgica, Noruega, Italia, Grecia, Portugal, la República Checa y otros.

Y pero-por-supuesto, en los EUA tampoco. Los Padres Fundadores, que redactaron su Constitución, temían el carácter imprevisible del voto popular y rechazaron su elección directa. La gente allá cree que sí, pero no. Votan por su representante al Colegio Electoral que es el que elige Presidente. El Colegio suele respetar el voto de la gringada pero no siempre y cuando se les enreda la pita, lo hace su Congreso o hasta su Suprema Corte. Hay tres casos del siglo XIX (1824, 1876 y 1888), luego en el 2000, George W. Bush se quedó con la chamba, con intervención de la Suprema Corte de ellos; y en 2016, Trump perdió contra Hillary Clinton por dos millones 900 mil votos, pero el Colegio Electoral lo puso a él. Voto popular… no.

Más interesante todavía, es que en países en los que sus parlamentarios no se dedican al deporte de doblar el lomo y alzar el dedo al mismo tiempo, cambian gobierno, quitan a su Presidente o Primer Ministro, por votación de su cuerpo legislativo. Con distintas modalidades así es en Alemania, el Reino Unido, Francia, India, Italia, Grecia, Hungría, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Japón, Suecia y otros, no hay más espacio. En EUA tienen el juicio político (impeachment), que inicia por mayoría simple de los representantes (diputados) y requiere dos tercios de votos de los senadores (muy difícil).

En cambio, en México tenemos ese remedo que es la revocación de mandato, concebido por el Pejehová para que sea casi imposible: es vinculante (que se tenga que respetar), si vota el 40% del electorado, unos 40 millones de tenochcas… sí, cómo no (en la del anterior arrimado de Palacio, votó menos del 18%).Y así es que se afirma que nuestros Presidentes son intocables.

No lo dude, el sábado pasado aterrizó en Toluca un enorme avión ‘Super Hercules’, del Ejército de EUA y ahí estuvo hasta la mañana del domingo, sin autorización del Senado como ordena la Constitución para la entrada de tropas extranjeras (artículo 76, fracción III). Corrió como lumbre en las redes el asuntito.

Primero el Gabinete de Seguridad Nacional informó que fue debidamente autorizado por las autoridades mexicanas. Y ayer, la Presidenta Sheinbaum dijo: “Aterrizó el avión de Estados Unidos, subieron servidores públicos a ese avión (de nuestra Secretaría de Seguridad, aclara este menda), y fueron allá a capacitación ¿Quién autoriza esto? Secretaría de la Defensa Nacional, principalmente, que es quien está encargada”.

De veras, ayúdenla, la Defensa no puede autorizar “principalmente” semejante cosa, ni secundariamente, ni de ladito, ni de ninguna manera. Y peor, agregó la señora del bastón de juguete que no se requería autorización del Senado para su ingreso a territorio nacional, “porque no venían soldados”… ¡ah!, o sea, la tripulación y los pilotos eran Boy Scouts.

El senador y coordinador de la bancada de MC, Clemente Castañeda, aseguró que ellos no autorizaron eso pero que el gobierno les dijera si a ese avión del ejército yanqui se refería la solicitud de la Presidenta del 17 de diciembre de 2025. No, don Clemente, no, de ninguna manera; esa solicitud fue para un curso de capacitación para marinos, del 19 de enero al 15 de abril de 2026, que no autorizó el Senado… señor senador.

La señora de Palacio se sabe intocable aun y cuando autorice o permita que el tío Sam le meta mano a La Patria, la pobrecita Patria que gracias a sus defensores cuatroteros, ya le compite a la Rompe Catres.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *