Manuel Ruiseñor Liévano
Se ha señalado con insistencia que, de cara la revisión del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el país debe jugar sus cartas con rumbo a un acuerdo impulsor de la competitividad de sectores estratégicos.
Especialmente en lo que se refiere a reglas de origen del sector automotriz, disposiciones laborales, acceso a mercados agrícolas, energía, propiedad intelectual e inversiones chinas, temas que sin duda serán altamente controversiales durante el proceso negociador.
Y es que México, tal y como señalan los especialistas, debe tener definidos sus intereses ofensivos (para expandir el comercio) y defensivos (para mantener el acceso a mercado). Resulta necesario que el gobierno mexicano esté preparado — insiste el IMCO—, para abordar los temas que podrían generar tensiones entre los socios.
Por lo que se refiere a las Reglas de Origen del sector Automotriz .- Esta industria ha sido el centro de la política arancelaria de la administración Trump, en este sentido es previsible que Estados Unidos promueva reglas de origen más estrictas durante la revisión.
Disposiciones laborales.- El mecanismo de respuesta rápida (RRM, por sus siglas en inglés) del T-MEC ha sido utilizado 37 veces desde la entrada en vigor del tratado. Existe el riesgo de que Estados Unidos promueva un endurecimiento de estas disposiciones.
Acceso a los mercados agrícolas.- Aunque México perdió el panel de solución de controversias en materia de maíz amarillo y revirtió la prohibición de su importación, las barreras en los mercados agrícolas en los tres países serán objeto de discusión. A su vez, sobresalen los casos de las importaciones de glifosato, fertilizantes y organismos genéticamente modificados en México.
Política energética mexicana.- Desde 2022 México ha estado en un proceso de consultas con Estados Unidos y Canadá por acusaciones de que su política energética es discriminatoria para los inversionistas estadounidenses y canadienses. Una disputa en proceso todavía no resuelta, aunque la nueva legislación en la materia en México, mantiene el orden de prelación para inyectar energía a la red basado en costos.
Derechos de propiedad intelectual.- En la edición de 2025 del Informe Nacional de Estimaciones sobre Barreras Comerciales Extranjeras (NTE, por sus siglas en inglés) la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos señaló deficiencias en protección de patentes, derechos de autor y marcas. Asimismo, incluyó a México en su lista prioritaria en términos de protección a la propiedad intelectual.
Inversiones chinas en América del Norte.- Un tema delicado es sin duda la cuestión sobre la entrada de inversión de origen chino a América del Norte, que genera preocupación en cuestiones de seguridad nacional, acceso a tecnología e infraestructura estratégica y distorsiones en el comercio regional.
No se puede ignorar que en la revisión del T-MEC, Estados Unidos podría promover mecanismos para coordinar o restringir estas inversiones, especialmente en sectores clave como semiconductores, energía y telecomunicaciones.
Particular mención nos merecen las consideraciones expresadas recientemente por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, al cotidiano La Jornada, las cuales apuntan a que “Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor, en el cual se reorganiza a partir de “un nacionalismo económico conservador”. Lo cual, añade, hace que el objetivo de México sea “mantener las oportunidades económicas y procurar que no se cierre la red que se ha construido de apertura e inversión con muchos países”. En otras palabras, ampliar las relaciones económicas para no depender de un sólo frente.
Asimismo, el funcionario reveló que hasta ahora Estados Unidos no ha puesto sobre la mesa de negociación comercial el petróleo mexicano: “El momento más tenso de estos 12 meses fue el inicio de conversaciones, hace un año, cuando hablé por primera vez con mi homólogo (el secretario de comercio Howard Lutnick). Ellos habían dicho, por escrito: ‘Ustedes son un gobierno narco’. Yo le plantee: ‘Si tú piensas eso, para qué estamos negociando’”.
Ebrard destaca que, pese a un inicio con pronóstico negativo, el saldo del acuerdo trilateral, un año después, es más positivo de lo esperado. Alrededor de 85 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos no tienen arancel y está en curso el proceso de revisión del T-MEC que avanza con menos fricciones de las anticipadas.
Pero vayamos a los datos duros que consignan los logros alcanzados en los cinco años que lleva el Tratado:
- Las exportaciones de México crecieron 38% hacia Estados Unidos y 32% hacia Canadá.
- En 2024, las industrias automotriz y electrónica encabezaron las exportaciones de México a Estados Unidos con 167 mil millones de dólares (mmdd)y 88.6 mmdd, respectivamente. Dos de los sectores estratégicos identificados en el Plan México del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, ahora y tras cumplirse el quinto aniversario del T-MEC, el panorama se tiñe con grises y densos nubarrones por causa de un contexto global incierto y lleno de incertidumbre, provocado por las medidas arancelarias del gobierno estadounidense, a lo cual, afirman los expertos, el T-MEC ha opuesto al menos una cara de resiliencia.
Lo cierto es que ante los retos que se avizora vencer, deben añadirse las violaciones impuestas al espíritu y la letra del tratado en sectores como el automotriz, del acero y aluminio, aunque México y Canadá gocen de un mayor acceso relativo al mercado estadounidense que el resto de los socios comerciales.
Un valor agregado que posee el trabajo elaborado por los especialistas del IMCO a finales del año pasado, son las propuestas que se le hicieron llegar al gobierno federal ante su convocatoria:
—Acelerar el desarrollo de los proyectos de ampliación de 11 puertos a nivel nacional, planteado en el Plan México, para incrementar la competitividad logística del país con el resto del mundo.
—Desarrollar un plan de seguridad para el transporte de carga tanto en carreteras como en vías férreas para reducir los costos de exportar a Estados Unidos.
—Promover un uso responsable de los paneles internacionales. Para ello, México debe demostrar un compromiso creíble con su legislación laboral, especialmente en lo referente a la libertad sindical.
—Alinear la meta de entrenar 150 mil profesionistas y técnicos anuales con formación continua a las necesidades de las industrias prioritarias identificadas para sustituir a terceros países como proveedores de Estados Unidos.
—Promover proyectos que contribuyan a garantizar el suministro energético en los 15 primeros Polos de Desarrollo para el Bienestar.
—Continuar la expansión de la red de gasoductos para llevar gas natural a las entidades que hoy carecen o tienen acceso limitado a este combustible como Nayarit, Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo.
—Concluir la negociación e iniciar el proceso de ratificación de la modernización del componente comercial del Acuerdo Global con la Unión Europea, para abrir nuevos mercados para los productos mexicanos
A MANERA DE COLOFÓN
A la pregunta de ¿cómo se inserta México en el nuevo orden económico mundial? El propio secretario Marcelo Ebrard responde: “Ante una ola de nacionalismo económico tan fuerte el reto es que sobreviva la esencia del tratado de libre comercio, que es la integración de los dos países”.
Y el segundo desafío, añade, es “aumentar el contenido nacional ante la presión de dejar de importar productos de Asia, no sólo de China, por el alto déficit comercial que tiene México frente a esos países. No obstante, si no se produce más, será cada vez más difícil elaborar aquí los productos que se exportan a Estados Unidos”.
Efectivamente, tal y como el secretario de Economía de México subraya, se trata de “dos fenómenos en sentido inverso, uno político y el otro económico. El sentido económico llevaría a importar de donde se produzca, siempre y cuando tenga la calidad, y el político te lleva en otro sentido, es decir, ¿dónde lo haces? Son dos problemas diferentes. Entonces nosotros tenemos que sortear esa contradicción con más contenido nacional, sí o sí.”
Como se puede advertir, el camino de la revisión del T-MEC tiene muchas piedras en el camino, toda vez que se da en uno de los momentos más complejos de la economía planetaria. El futuro es incierto, más aún cuando en el Foro Económico de Davos en Suiza, en curso, el presidente de los EEUU declaró una guerra comercial contra sus aliados más cercanos.
¿Y eso qué significa para el mañana del mundo? Por supuesto que mayor vulnerabilidad ante los caprichos impredecibles del líder de la principal potencia mundial.
México debe tener los ojos bien abiertos y desempeñarse —como es su deber— con la mayor responsabilidad e inteligencia, ajustando estrategias, escuchando a las entidades económicas , organismos empresariales y especialistas, a efecto de arribar a la ronda final con la mayor cantidad de ases bajo la manga.
Bien sabemos que la economía no es una ciencia exacta. Recuerdo aquí aquella frase del gran John Stuart Mill: “ningún problema económico tiene una solución puramente económica”.
Hay que llevar bien puesto en la mesa de las negociaciones el escudo de una inteligencia acerada, así como la firme convicción de que se porta la representación patria, la cual merece nuestro mejor desempeño. ¿Ó no?