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La proteccion a niñas y niños de la calle / Al Sur con Montalvo

La proteccion a niñas y niños de la calle / Al Sur con Montalvo
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Guillermo Ochoa-Montalvo

Querida Ana Karen,  

Recibimos la visita de Carlos en Comitán, un amigo a quien conocimos hace muchos años cuando trabajábamos con la maestra Araceli Brizzio impulsando la Convención Internacional de los Derechos del Niño de 1989 desde una organización “second” de la ONU llamada “Defensa del Niño Internacional” con sede en Suiza. 

Más tarde, cuando me otorgaron la representación de DNI México ante la Coordinación de Estudios del Niño de la Calle en la Ciudad de México, nos lo volvimos a encontrar. Él colaboraba en ese momento en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y asistía a las mesas de trabajo para la atención de los niños de la calle en la Ciudad de México. 

Recordamos la ocasión en que vimos trabajar a los niños tricicleros de Tecún Uman, y también, cuando la niña mexicana Shirley Casandra Sánchez de 16 años partió a Ginebra, Suiza, acompañada de su bebé y de Araceli Brizzio, para participar en la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, auspiciada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  

Desde ahí, se impulsaron las reformas al Convenio 138 sobre la erradicación de los empleos de alto riesgo para los infantes, además de presionar a los organismos financieros para condonar la deuda de los países en desarrollo y destinar esos recursos a programas educativos. Casandra era atendida en la Casa de Las Mercedes, en la ciudad de México. Víctima de violaciones y maltratos. 

Carlos hace memoria de las mesas de trabajo que se organizaron en la Ciudad de México donde diversas organizaciones no gubernamentales presentaban sus propuestas para atender un problema del cual todos hablaban y muy pocos actuaban. 

Lo único real era que los niños continuaban acrecentando su presencia en las calles de las grandes ciudades ante el gesto alarmado de la sociedad que sin embargo, no hacia sino lamentarse únicamente de la suerte de estas criaturas. 

Los ponentes, todos ellos muy estudiosos en la materia, hablaban de cifras contradictorias. Casa Alianza sostenía que había cuando menos unos 5 millones de niños de la calle en la ciudad de México; para EDNICA, el número de niños desprotegidos era de 500 mil en el DF, otras instituciones hablaban de 700 mil, 45 mil y las dependencias oficiales sólo reconocían 5 mil en total. 

Esa feria de cifras, por lo demás irresponsables, incluyéndonos; condujo al acuerdo unánime de elaborar un censo minuciosos de los niños de la calle y niños en la calle de la ciudad de México. De esa manera con el subsidio del entonces Regente Manuel Camacho Solís, de la UNICEF, el DIF Nacional, dos Fondos Sociales, el Sistema Carnet, varias Universidades y las ONG’s se inició el proceso del censo. 

Para coordinar el Censo, fuimos elegidos cuatro representantes de ONG’s, y Carlos por parte de la UNAM. Al finalizar el año de 1991, se habían realizado tres conteos en más de 578 puntos de encuentro de las 17 delegaciones del DF. Cada conteo implicaba tres turnos de 8 horas durante tres meses en el cual colaboraba un equipo de 600 encuestadores de la UNAM. La cifra arrojó, al final, 11,200 niños en la calle y 1,250 niños de la calle en la ciudad de México. 

De todas estas cosas hablamos con Carlos mientras evocábamos las calles de Tecún Uman, Cacahoatán, Tapachula y Huixtla, lamentando que desde entonces, se han dedicado miles de millones de neuronas a buscar soluciones; se han derramado toneladas de tinta en torno a este problema; incontables son las denuncias que se hacen a diarios sobre la injusta situación que viven los niños de la calle; muchos, muchísimos millones de pesos captan las fundaciones de asistencia privada con el argumento de brindar atención a estos pequeños. Pero la realidad es otra; los niños de la calle crecen en número y nadie parece atenderlos conforme al Artículo 4º Constitucional y bajo los principios que México suscribió para cumplir con la Convención de los Derechos Internacionales del Niño de 1989. Letra muerta hasta hoy. 

Muchas organizaciones cuentan con apoyo financiero que emplean para imprimir miles de folletos donde dan a conocer los Derechos del Niño; otras, organizan infinidad de foros para analizar el problema, algunas acuden al mesianismo donde creen que por obra y gracia del espíritu santo todo habrá de resolverse. 

Hay también organizaciones paternalistas quienes dedican algunos centavos a la compra de juguetes y dulces para festejar las Navidades, día de Reyes o día del Niño, olvidando que estas criaturas comen todos los días. 

Algunas ONG’s y otras instituciones gubernamentales como los DIF, han optado por el método asistencial brindando albergue, alimentación, vestido y educación a los niños que están a su alcance. Sin embargo, los recursos con que cuentan siempre serán muy limitados para el tamaño del problema. En Tapachula, únicamente el DIF y el Albergue Esperanza brindan esperanza a los niños desamparados. 

Pocas son las organizaciones como SOS ALDEAS INFANTILES, quienes operan con seriedad. Además de brindar albergue, desarrollan programas de desarrollo humano y transformación de los niños. En Aldeas Infantiles todo es diferente. El modelo de atención a niños desamparados parte de la construcción de una ALDEA donde se construyen varias casas bien equipadas, limpias y confortables. Cada casa tiene sus recámaras, comedor, cocina, baño y área de juego donde 7 u 8 niños son atendidos por una madre sustituta quien ejerce la patria potestad y les brinda trato de hijos a los niños que ahí habitan. Los hermanos naturales nunca son separados y todos juntos conforman una verdadera familia donde se siembra amor, confianza y seguridad. 

Los niños salen cada mañana a estudiar a las escuelas del barrio como cualquier hijo de familia. Los más pequeños son atendidos en la guardería de la propia villa. La villa o aldea, consiste en un fraccionamiento horizontal donde se construyen de 8 a 12 casa y cuenta con chapoteadero, áreas ajardinadas, oficinas, biblioteca, consultorio médico y bodegas. La imagen paterna la brinda el director de la Aldea quien siempre es un hombre elegido minuciosamente, lo mismo que las madres sustitutas quienes dedican su vida y tiempo completo al cuidado de estas criaturas. 

Los jardines de Aldeas Infantiles y sus escuelas están abiertos a los niños de la comunidad. Aldeas no es un orfanato de puertas cerradas sino un ambiente familiar como cualquier otro donde los niños encuentran excelentes condiciones para su desarrollo, equilibrio mental y emocional. 

Las madres sustitutas por lo general son mujeres quienes vieron frustrada su posibilidad de ser madres biológicas pero han encontrado en la maternidad que nace del amor y el compromiso por alguien, la forma más noble de realizar su sueño. 

Se trata de mujeres emocionalmente equilibradas, algunas con solvencia económica; mujeres con un alto compromiso para con los niños que las necesitan. 

SOS Aldeas Infantiles es un modelo de programa humanitario que cuenta con el apoyo de fundaciones internacionales, de gobiernos municipales y estatales, pero sobre todo de la sociedad civil. Con la suma de voluntades, ellos apoyan la creación de estas aldeas en cualquier parte del mundo con la única condición de encontrar el eco de una sociedad comprometida con sus propios niños y de contar con un gobierno dispuesto a brindar apoyo moral más que económico, a esta institución. 

Aldeas Infantiles recibe a los niños a cualquier edad sin distinción ni discriminación alguna y los educa hasta hacerlos independientes. Muchos de ellos salen con preparación media superior para continuar sus estudios profesionales con la certeza de lograrlo, porque Aldeas no les brinda una limosna de ocasión, sino les otorga lo más importante: EL AMOR DE UNA MADRE que no cambia con las administraciones ni al capricho de nadie. 

Lo jóvenes en proceso de independizarse pueden ingresar a las instituciones juveniles de SOS que operan como los hogares con algunas adecuaciones que consideran la edad de los jóvenes. 

Las Escuelas SOS Hermann Gmeiner se construyen cuando en las cercanías de las Aldeas Infantiles SOS no existen suficientes centros de enseñanza. Estos centros están abiertos a niños y jóvenes también. La diversidad de escuelas abarca desde escuelas primarias y secundarias hasta colegios de formación profesional. 

Las Escuelas SOS Hermann Gmeiner sin excepción están reconocidas oficialmente y cuentan con profesores altamente calificados. Se ofrecen becas a los niños y jóvenes de bajos recursos. 

Los Colegios Internacionales SOS, en Costa Rica y Ghana ofrecen una educación secundaria a jóvenes talentosos de África y América Latina, dándoles la oportunidad de seguir sus estudios superiores en prácticamente en todas la universidades del mundo. 

En México, SOS cuenta con una gran tradición. Funcionan desde Tijuana hasta Tuxtla Gutiérrez, Comitán, Chiapas. 

Su fundador, Hermann Gmeiner nació en 1919 en Vorarlberg, Austria. Al ver la miseria que enfrentaban los huérfanos de guerra y de los niños que quedaron sin patria después de la Segunda Guerra Mundial, y convencido de que ningún niño puede crecer sin un hogar, en 1949 funda la primera Aldea Infantil SOS en Imst, Austria. Su idea de las Aldeas Infantiles SOS fue pronto llevada a la práctica en beneficio de todos los pueblos y en todos los continentes. Hermann Gmeiner falleció el 26 de abril de 1986 en Innsbruck, Austria. Su legado se extiende a más de 131 países alrededor del mundo. 

Con Carlos hacemos un recuento rápido de las miles de organizaciones formales e informales que “brindan” apoyo a los niños de la calle y apenas logramos encontrar unas cuantas con una verdadero trabajo lejos de la sospecha de lucro y del simple discurso. Son muchos millones de pesos los que secanalizan desde varios países hacia las organizaciones en México y el problema no vislumbra ninguna solución cercana. 

Una de las asignaturas pendientes de la próxima legislatura deberá ser la de incorporar mecanismos operativos para respaldar a los DIF municipales y ampliar la función social de los ayuntamientos en la protección a los niños de la calle mediante aperturas presupuestales perfectamente definidas para la atención, protección y desarrollo humano de los niños desamparados. 

El modelo familiar bajo el cual opera Aldeas Infantiles SOS es un ejemplo de lo que se puede lograr en México cuando existe verdaderamente el ánimo de ayudar a los niños y niñas en desamparo. Velar por una legislatura que garantice un trato digno y justo para los niños y niñas de la calle, debe superar cualquier obstáculo financiero porque la mejor empresa para invertir en México son los niños y esta empresa es también una cuestión de amor.

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