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La lectura como tejido social y camino hacia la paz

La lectura como tejido social y camino hacia la paz
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Viridiana Molina

Antes de entrar de lleno en el análisis de un programa gubernamental, preferí conversar con Ameht Rivera desde otro lugar. No desde la entrevista rígida y predecible, sino desde una charla cercana y amistosa. Más que evaluar al funcionario, quise asomarme al poeta que habita en él, al lector que hoy intenta devolver —a través de la alfabetización literaria— un poco de todo lo que los libros le han entregado.

ESCRIBIR DESDE LA VOCACIÓN, NO DESDE EL CARGO.

La entrevista con Ameht Rivera trascendió la figura del funcionario para convertirse en una charla cercana, en ella, el maestro abrió una ventana a su vocación y la afinidad temprana que tuvo con la poesía y la comunicación, siendo comunicólogo de profesión oriundo de Cacahoatán, desde anécdotas de su infancia en la frontera sur hasta su etapa de universitario y su encuentro con su destino, hasta llegar al nacimiento de “Leyendo por la paz”.

INFANCIA, LIBROS Y DESTINO: EL ORIGEN DE UNA AFINIDAD INEVITABLE.

Él considera que el vínculo con la lectura no es una decisión completamente consciente ni un acto voluntario, más bien responde a una suma de circunstancias; la naturaleza propia, la formación personal y el contexto en el que uno crece.

En su caso, su acercamiento a los libros comenzó en la casa de su abuela, un espacio donde la presencia de los libros era cotidiana. Aunque su formación es en el ámbito de la comunicación, reconoce que ya existía en él una especie de afinidad espiritual, no fue una elección deliberada, como cuando alguien decide estudiar una carrera especifica sino más bien un proceso que se fue dando de manera natural, casi inevitable, guiado por la experiencia y la sensibilidad, lo que termino por definir su camino profesional y creativo.

DISCIPLINA, CONSTANCIA Y PALABRA: LA FORJA DEL ESCRITOR.

Él cree firmemente que la disciplina es el cimiento de grandes escritores, sin desestimar el hecho de las personas que nacen con un talento, ya que la constancia es lo que forja el trayecto, talento y disciplina no duda que el alcance sea mayor.

EL POETA

El poeta y el actor social conviven en Ameht Rivera. Desde su yo poeta, en un inicio no se sentía atraído por la poesía social; sin embargo, la configuración geográfica de Chiapas fue, de manera metafórica, un elemento determinante en su ambición vanguardista dentro de la poesía del Soconusco. Su búsqueda partía del arte por el arte, de la pureza del lenguaje poético, y en ese contexto comenzó escribiendo desde el romance y la evocación del sentimiento.

Su hambre de arte lo llevó a asumirse como un visionario de la poesía en su natal Cacahoatán, abriendo su propio camino y construyendo incluso un medio de subsistencia a través de la poesía y la literatura. No partía de una visión grandilocuente de la cultura; una de sus primeras ideas fue recuperar los espacios públicos para el arte y la expresión cultural.

Desde su mirada subjetiva, Ameht considera que su entorno fue avanzando y creciendo conforme la ruta comercial entre Tapachula y Guatemala se consolidaba. Cacahoatán se transformó en un corredor gastronómico internacional, un nuevo destino para quienes transitan entre el Tacaná, Chiapas y Guatemala, convirtiéndose también en el espacio propicio para que evolucionara su visión del arte escrito a través de la poesía.

Tal vez por eso su poesía no grita: conversa. Se construye desde la intimidad, como una geografía emocional que se va revelando paso a paso. Quien ha leído a Ameht sabe que el paisaje no es fondo, es pulso; y la palabra no busca imponerse, sino permanecer. Su escritura avanza como un río lento que, sin prisa, termina por dejar huella en quien se detiene a mirarlo.

LEYENDO POR LA PAZ: CUANDO LOS LIBROS RECONSTRUYEN EL TEJIDO SOCIAL.

Leyendo por la paz ha creado incertidumbre respecto a la correlación que existe entre “Paz” y “Lectura” Ameht interpreta esta correlación de manera sencilla entendiendo que la Paz es algo que se debe consolidar mediante la reconstrucción del tejido social, los libros y la lectura toman partida, tomando en cuenta que los libros son una herramienta de cohesión familiar-social porque desde el momento que alguien tiene el ímpetu de llevar un libro a casa se puede convertir en un pretexto para reunirse.

El propósito es pues llevar el libro como el centro de la hoguera que reúna familias para restablecer el tejido social de manera que todos se integren al salir y sentirse seguros en este nuevo entorno del que ahora Chiapas goza.

Leyendo por la paz aboga por que la paz se consolide y permanezca partiendo desde el hecho que los entornos donde prevalece la pobreza la falta de empleo, oportunidades de sano esparcimiento y el analfabetismo son los que más propician o hacen que la violencia tenga lugar, la finalidad de la paz y la lectura suenan a cosas totalmente disimiles, pero no lo son ya que la lectura y la cultura en general son coadyuvantes de la restauración del tejido social.

RUTAS LECTORAS: LLEVAR LOS LIBROS A DONDE MÁS SE NECESITAN.

El programa, consta de tres etapas de dispersión que será en tres rutas; la ruta Zoque, ruta Tsotsil-Tseltal y la ruta Maya-Mam, la primera entrega se llevara a cabo este martes tres de febrero concentrando en la capital chiapaneca a los dieciocho municipios que conforman esta ruta.

Cada ruta tiene una cabecera, siendo Tuxtla la cabecera de la ruta zoque, Comitán la ruta Tsotsil-Tseltal y Tapachula siendo sede de la ruta Maya-Mam, leyendo por la paz no se quedara en un programa de dispersión de libros y ya, se dará seguimiento, se realizaran actividades que fomente un ecosistema lector.

COMO NACE LEYENDO POR LA PAZ Y A QUIÉNES ESTÁ DIRIGIDO.

Leyendo por la paz nace de una iniciativa del ejecutivo estatal quién, desde la perspectiva de Ameht, es un gran lector y gusta mucho de la lectura histórica, se da a raíz de reuniones en la ciudad de México con el director del fondo de cultura económica Francisco Ignacio Taibo quien es un intelectual que acciona más allá de su trabajo de escritorio y un gran aliado de él.

Leyendo por la paz irá de la mano con la Secretaria de Educación, Coneculta y Secretaria del Humanismo generando una sinergia de trabajo que permita accesar el programa a quienes va dirigido: los lectores.

Los libros no son para llenar las bibliotecas de gente que lee, los libros que trae el programa son una invitación a nuevos lectores, el programa viene dentro del marco de “Republica de lectores” y el programa 25 para 25 que busca generar más lectores a nivel nacional e Hispanoamérica, sobre todo en las zonas con entornos de rezago social.

ROMPER LA BARRERA ENTRE EL LIBRO Y EL LECTOR.

Él poeta y la pasión por la lectura, lo que más desea es que los niños aprendan desde su curiosidad que lean para explorar su entorno, que se convierta en pasión y gusto, que los entornos de lectura sean espacios abiertos en el que los niños y jóvenes tengan la apertura de leer sin limitar su curiosidad.

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