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La espera

La espera
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Alicia Martínez V.

Había desestimado bastante las emociones de espera en alguna terminal: Aexa, Tapo, OCC, etc., etc. Ahora la tecnología acorta esos lapsos; celulares y otros artefactos nos mantienen, con precisión aceptable, informados de la hora de llegada del autobús que aguardamos. Atrás quedaron esos tiempos eternos en la sala de llegadas. 

Me encontraba en el sitio porque me avisó el sobrino de su viaje a la CDMX para que le realicen una tomografíaaxial computarizada con emisión de positrones, ante la alta probabilidad de recidiva de su cáncer renal, manejado inicialmente con la extirpación de su riñón derecho y la aplicación de quimioterapia con anticuerpos monoclonales.

Me dispuse a esperarlo en la terminal de autobuses, pues no conoce muy bien esta caótica ciudad. La sala de llegadas es un espacio con gradas de cemento en cinco niveles que permiten mirar, desde cualquiera de ellas, el arribo de las unidades. Me traje un librito para avanzar en mis lecturas pendientes, pero las escenas alrededor mío fueron más atrapantes: el hombre joven que espera a su dama y por estar inmerso en el mundo del celular no se da cuenta cuando ella llega, suena el timbre, contesta y sale corriendo a buscarla a otro pasillo. El abuelo que sostiene entre sus arrugadas manos una bolsa de polietileno, poco después me enteré de que eran regalitos para sus familiares que venían del istmo oaxaqueño. Me emocioné al escuchar su charla animosa, en esa lengua cantada que me subyuga, mis genes juchitecos se imponen. Sólo entendí con claridad los nombres de algunas estaciones del metro o metrobús que mencionaban. La paisana joven se percató de mi atención cautiva y me obsequió una amplia sonrisa que correspondí con un padiuxi tímido. A un joven con su perro en una transportadora, le dijeron algunos empleados del área, que ya eran muchas horas de encierro para el lomito, que lo sacará a caminar, que hay pequeños jardines adyacentes. Me conmovió la consideración hacia el animalito, es una buena actitud.

Por fin se alineó la unidad 1420 ADO, servicio de primera. Terminó mi espera. Y, 🎶 tun-tun me hizo el corazón, me hizo el corazón tun-tun tun-tun🎶. Lo ocurrido después, es otra historia.

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