
José Antonio Molina Farro
Donde hay poder hay resistencia
Michel Foucault
La personalidad y experiencia que vamos adquiriendo con el paso del tiempo son algunos de los consejeros por los que nos dejamos guiar para tomar decisiones que le otorgarán un rumbo concreto a nuestras vidas. Somos una especie que está mental y emocionalmente programada para evitar el riesgo de las situaciones que se nos presentan. Por ello, optar por una vía que puede implicar un probable perjuicio para nosotros, es percibido con cierto temor o miedo a la incertidumbre, actuando como un mecanismo de defensa ante lo desconocido. Sobre ello han discutido algunos de los hombres más brillantes de la historia en múltiples campos, siendo el de la filosofía uno de los más recurrentes.
DAVID HUME. Es un referente obligado. Dejó algunas de las frases más profundas acerca de la naturaleza del ser humano. “La costumbre es la gran guía de la vida humana”. Filósofo, economista e historiador escocés, es figura clave de la Ilustración y máximo representante del empirismo clásico y el escepticismo. Defendió que todo conocimiento deriva de la experiencia sensorial. Sus aportaciones incluyen la crítica a la causalidad, la distinción entre impresiones e ideas, y la base del emotivismo moral. Su frase más célebre: “La razón es, y solo debe ser, la esclava de las pasiones”. Esta cita resume su postura empírica de que la moral y las acciones humanas se basan en los sentimientos y deseos y no en la razón pura. Sentó bases cruciales para la psicología cognitiva y experimental.
LA VIRTUD DE LA COSTUMBRE
David Hume trataba de evidenciar la tendencia de los individuos de nuestra especie a actuar en su rutina conforme a unos patrones de comportamiento que se cumplen en la mayoría de las ocasiones. Es la tranquilidad y estabilidad que ofrece la garantía del éxito la que nos motiva a repetir nuestras actitudes diarias. Salir de esa misma rutina es lo que genera en el individuo una sensación de inquietud, que puede ser más o menos negativa en relación a la tolerancia al riesgo que cada persona albergue en su interior. Si bien existen personas que son especialmente atrevidos ante la incertidumbre de los futuros acontecimientos, otros lo perciben como una sensación desagradable que perturba su zona de control.
Lo que es indudable es que las costumbres son algo que todos los miembros de nuestra especie siguen en mayor o menor medida, siendo un comportamiento que se encuentra intrínseco en nuestra propia biología. Trabajar nuestra mente para encajar mejor los eventos inesperados puede ayudarnos a controlar el estrés y ansiedad que aparecen en muchas ocasiones de nuestra vida.


