- La tradición reúne a priostes y fieles zoques en un recorrido religioso que fortalece la identidad cultural y el calendario festivo en Tuxtla Gutiérrez.
Alvaro Indili
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. – La Bajada de las Vírgenes de Copoya es una de las tradiciones religiosas más significativas de la comunidad zoque de la capital chiapaneca, una práctica que se realiza con profunda fe, devoción y sentido comunitario. Durante el recorrido, las imágenes religiosas son acompañadas por priostes, mayordomos, danzantes y fieles creyentes, quienes participan con respeto y fervor, reafirmando la identidad cultural y espiritual del pueblo.
Luis Alberto Martínez Juárez, encargado del ayudante del Maestro Sáenz de la Bandera, explicó que estas bajadas forman parte del anuncio de la festividad de la Virgen de la Candelaria, la cual se organiza en distintos momentos conocidos como la primera madre y la segunda madre, celebraciones que se realizan durante dos días y que posteriormente dan paso al cargo del primer mayordomo, donde continúa la fiesta principal.
Además de la Virgen de Copoya en su advocación de la Candelaria, en estas celebraciones participan otras imágenes como la Virgen de la Espera de Candelaria, la Virgen del Rosario y la Virgen de Olochia María, cuyas festividades se celebran en el mes de octubre, fortaleciendo el calendario religioso tradicional de la comunidad zoque.
El recorrido de las imágenes puede extenderse entre cinco y seis horas, tiempo durante el cual los fieles salen a recibirlas con saumerios y acompañan su trayecto para pedir protección y buen camino hasta la casa del prioste. Esta expresión de fe colectiva refleja la importancia del servicio religioso y la entrega de quienes participan como custodios de las imágenes.
Francisco Javier Ruiz Velasco, quien tiene el cargo de primer y segundo madre prioste en espera, expresó que recibir a las imágenes representa un profundo sentimiento de alegría, gratitud y bendición para su familia. “Es mantener vivas nuestras tradiciones y nuestra cultura, pero sobre todo es servir a la Virgen Santísima, eso es lo más bonito”, compartió.
Las imágenes permanecerán en resguardo durante tres días para posteriormente ser entregadas al primer mayordomo y continuar su recorrido por aproximadamente 52 hogares, proceso que se prolongará hasta el 22 de marzo. A través de esta tradición, la comunidad zoque reafirma su fe, fortalece los lazos comunitarios y preserva una herencia espiritual transmitida de generación en generación.