
Guillermo Ochoa-Montalvo
Querida Ana Karen,
DONALD TRUMP nació en1944, tan solo siete años después del PATO DONALD; ambos “simbolizan al humano imperfecto: inmaduro, colérico, infortunado, pero persistente y resiliente ante la adversidad; representa la lucha cotidiana, la frustración y la perseverancia, convirtiéndose en un ícono carismático de la clase trabajadora y la comedia basada en rabietas”. El Pato Donald surgió en los albores de la Segunda Guerra Mundial y Donald. Trump en la época de mayor efervescencia ante el triunfo de la Segunda Guerra Mundial de Estados Unidos y sus aliados. Época de triunfalismo difundida en radio, prensa y televisión durante los años 50 y 60 del Siglo XX.
A diferencia de los Donald la perfección de Mickey Mouse (Inglaterra)”, destaca por su discreción e inteligencia de guerra.
Si fuese película, veríamos a los Donald, iracundos, haciendo rabietas y jalándose el cabello frente al espejo diciéndose: “esta guerra la ganaremos en cuatro semanas”, sabiendo que quizá, hasta la pierda vergonzosamente frente a Irán. Porque por errores de cálculo ignoraron, o simplemente desestimaron, la importancia estratégica del ESTRECHO DE ORMUZ.
La arrogancia de Donald Trump superó a la del Pato Donald; pero la diferencia entre ellos, es que el Pato Donald aprendió, ya de viejo, el manejo de las crisis.
En marzo 10, Donald Trump le dijo a Inglaterra que no enviara barcos a Irán, porque él ya había ganado la
Guerra. Ahora, cuando el mundo se le viene encima, busca la ayuda de los miembros de la OTAN y de China. Es tanta su megalomanía que les advierte que, de no enviar buques al estrecho de Ormuz, Estados Unidos no extenderá su defensa en Europa y tampoco se realizará la cumbre con el líder chino Xi Jinping.
Los analistas expertos calculan que esta guerra podría prolongarse por meses, por lo cual, los funcionarios de la Casa Blanca realizan esfuerzos desmesurados de comunicación política para al pueblo de Norteamérica y a los mercados globales, que esta guerra terminará muy pronto. Entonces los ciudadanos y sus organizaciones preguntan cuándo regresarán los soldados a Estados Unidos.
Cuestionan a Mike Waltz, embajador en las Naciones Unidas sobre el retorno de los soldados porque días atrás, él mismo dijo: “victoria dominante, como no se ha visto en la historia militar moderna de Estados Unidos”. El pobre se trago sus palabras sin poder decir nada a los medios.
Todos se muestras optimista por fuera, pero ante la realidad, tiemblan por dentro; ponen caras de alegría, actitudes de optimismo, y lo peor, expresan un triunfalismo ramplón.
Ese mismo optimismo sin fundamente, lo expresa Israel para quien esta guerra está por terminan. Le da máximo 3 semanas. Israel siempre está en guerra y su pueblo está acostumbrado, aunque para el Pato Donald Trump, una derrota lo conduciría a una crisis social y política en su país donde el 54% de los ciudadanos reprueban esta guerra.
Tiembla la Casa Blanca; tiemblan los transportistas de petróleo al no poder entrar al estrecho de Ormuz por las minas colocadas Bolsa de Valores y tiemblan las naciones del mundo ante la incertidumbre de los mercados globales.
Como sea, el Pato Donald Trump tambalea al responder o callar; sigue dando señales de triunfalismo, aunque ya no se le ve con la seguridad y aplomo de antes. Sus declaraciones son confusas y contradictorias.
Las mujeres le preguntan cuando regresarán sus hijos vivos, no como los solados muertos en esta guarra; el mundo del petróleo se pregunta cuándo podrán abastecer al mundo de este vital combustible. Todo es sombrío; a nadie se le cree. De no obtener la victoria caería su credibilidad por los suelos al abrir la bocota para declarar el triunfo de Estados Unidos.
La fuerte subida de los precios del petróleo al cerrarse el estrecho de Ormuz, coloca al mundo entero en una crisis fuera de todo pronóstico. La prensa internacional escribe: “Desmantelar las baterías de misiles, los drones marítimos y las operaciones mineras iraníes podría ser una tarea prolongada. Además, podría requerir el despliegue de tropas terrestres, lo que supondría una arriesgada ampliación de las operaciones estadounidenses”.
El Pato Donald Trump exige a los ejércitos extranjeros abrir ese paso estratégico que es el estrecho de Ormuz, pero hasta ahora, ninguno le ha respondido. En su arrogancia comenta el Pato, “Europa y China dependen más del petróleo del Golfo que Estados Unidos, a pesar de que los consumidores estadounidenses se han visto afectados por un aumento generalizado de los precios del petróleo”.
El Pato Donald no calculó esta situación del cierre del estrecho; tampoco se anticipo a crear un grupo de fuerza aliada porque ante la magia de su poder, no lo considero necesario. Y ahora amenaza a Europa y a la OTAN de no acudir a la defensa de este continente y de China de no obtener una respuesta positiva.
Por otra parte, recordemos que la República Islámica posee grandes reservas de uranio suficientes para crear bombas atómicas que al estallar una sola, pondrían en ridículo al Pato Trump tras haberse jactado de haber acabado con el programa nuclear de Irán. Desactivar los campos nucleares de Irlanda cobraría cientos de soldados americanos muertos. Porque a final de cuentas, los soldados americanos pelean por intereses ajenos a ellos; en cambio, los iranís luchan con convicción en su religión, ideas y culturas, dispuestos a dar la vida convencidos que la razón es de ellos.
El Pato Donald Trump juega a la guerra, como de seguro los hizo siendo niño bajo el espíritu victorioso de los norteamericanos; las diferencias son muchas; Trump no es Mac Pato Churchill ni él encarna al Miki Mouse Nikita Krushev y por ese motivo no podrá destruir las bases ni infraestructura de la Isla de Kharg sin ocasionar graves bajas de su ejército y graves consecuencias ambientales con los derrames de petróleo al mar.
A final de cuentas, Israel y Estados Unidos pierden ventaja. La designación del nuevo líder supremo, MOJTABA JAMENEI indica que el régimen pretende reanudar su resistencia a Washington, que se remonta a décadas atrás. Pero en esta ocasión, la responsabilidad de la derrota, recaería totalmente en el Pato Trump, al no consultar al Congreso.
Desde lejos, Rico Mac Pato (Inglaterra), observa, cuenta su fortuna creciente con armas, petróleo e incluso apuestas. Inglaterra nos vuelve a enseñar la grandeza de una isla, y la prudencia de no abrir la boca a destiempo. Sin duda, la discreción, prudencia y humildad, es una cuestión de amor.


