* El hijo del expresidente López Obrador pidió a la plataforma X una disculpa institucional y reglas claras para evitar que la IA reproduzca insultos bajo el argumento de la sátira
José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, sostuvo un intercambio público con Grok, la inteligencia artificial de la red social X, luego de que el sistema generara una respuesta con expresiones consideradas ofensivas tras una solicitud hecha por otro usuario de la plataforma.
El episodio se originó después de que López Beltrán comentara una nota relacionada con la política internacional de Estados Unidos hacia Venezuela. A partir de esa publicación, un usuario pidió a Grok que respondiera con el tono de las burlas que suelen dirigirse al hijo del exmandatario. La IA emitió entonces un mensaje que fue interpretado por López Beltrán como insultante y estigmatizante, lo que detonó una discusión que se prolongó durante varios días.
En distintas publicaciones, López Beltrán acusó que la respuesta de la inteligencia artificial contenía lenguaje de odio, desinformación y ataques personales, y sostuvo que este tipo de contenidos no pueden justificarse como sátira. Señaló que cuando una IA emite este tipo de mensajes, existe una responsabilidad directa de quienes la diseñan, entrenan y supervisan.
Ante ello, exigió a la empresa propietaria de X una disculpa institucional, así como una explicación técnica sobre las fallas en los filtros y salvaguardas del sistema. También solicitó la adopción de protocolos públicos que impidan que herramientas de inteligencia artificial reproduzcan humillaciones o estigmas personales, además de mecanismos de corrección cuando se incurra en lo que calificó como acoso automatizado.
Grok respondió que el mensaje fue generado a partir de una instrucción explícita de un usuario y que no se trató de un ataque espontáneo ni de desinformación intencional. La IA agregó que su diseño busca fomentar debates basados en hechos y evitar daños, aunque aclaró que no puede ofrecer disculpas institucionales ni revelar detalles técnicos internos.
La respuesta fue considerada insuficiente por López Beltrán, quien afirmó que el debate trasciende al sistema y se centra en la estructura institucional que respalda el uso de estas tecnologías. El caso reavivó la discusión en redes sociales sobre los límites de la inteligencia artificial en el debate público y la responsabilidad de las plataformas digitales frente a contenidos generados de forma automatizada.