
Sr. López
Hace no mucho le conté que la Administradora General y Jefa de Disciplina del campo de adiestramiento en que fue domesticado este menda (otros niños le decían mamá), no prohibía nada, pero toda la prole teníamos muy claro qué se podía y qué no se podía hacer y cuando había duda y le preguntaba uno, siempre decía: -Tú sabrás- y sí, uno sabía.
Hay quien está de acuerdo en que se prohíban las drogas (no las medicinas, claro). Pero prohibir no parece ser efectivo, digo, hace más de 3,200 años está prohibido fornicar… y ya ve.
Aun rechazando tajantemente el consumo de drogas, no se puede negar que desde la noche de los tiempos, la humanidad convive con las drogas, como prueban los rastros de cannabis (hierbita vaciladora), hongos alucinógenos, opio y beleño, detectados en pelos de calaveras prehistóricas,
Del beleño este junta palabras no sabía qué es y resulta ser una planta nativa de Europa que se siguió consumiendo milenios y fue la droga favorita en la Roma clásica y no estaba prohibida, los romanos no eran bobos, aunque se desaconsejaba su uso, el famoso y enciclopédico Plinio el Viejo (20-79 d.C.), decía que tenía “la naturaleza del vino y por lo tanto ofensivo para el entendimiento”; y punto.
Salvo prohibiciones temporales en situaciones muy acotadas, las drogas nunca estuvieron proscritas en elmundo, ni han sido un problema de salud pública. La cosa empezó en 1909 en Shanghái, a iniciativa de los EU, con la Comisión Internacional del Opio, de doce países, pero solo se recomendó su control.
Ya luego empezó el carnaval de prohibiciones, siempre impulsadas por los EU, con la Convención Internacional del Opio de 1912 (La Haya); y el Primer Tratado Internacional Sobre Estupefacientes de 1925 (Ginebra).
En 1936, la Sociedad de las naciones (la ONU de antes), en la Convención para la Represión del Tráfico Ilícito, impuso la obligación internacional de castigar penalmente todo lo relacionado con las drogas, como de costumbre, con el impulso de los EU. Los traficantes se sacaron la lotería, no bajaron consumo ni producción… subió el precio. Luego en 1961, la ONU en la Convención Única sobre Estupefacientes,juntó todos los tratados anteriores y creó un severo sistema de persecución de las drogas.
El que se voló la barda fue Nixon en 1971, cuando declaró que las drogas eran el enemigo público número de los EU y les declaró la guerra, pero no tenía el menor interés en la salud pública, para nada; pero eso sí, forzó a la ONU a emitir el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas, para lavarle la cara a su prohibición en su país.
En 1994 se le descosió la boca al que era asesor para Asuntos Internos de Nixon en la Casa Blanca, John Ehrlichman, quien declaró al periodista Dan Baum, que la política antidrogas fue una herramienta de represión política y racial:
“Sabíamos que no podíamos ilegalizar el estar en contra de la guerra (Vietnam) o ser negros, pero al lograr que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizar a ambos intensamente, podíamosdesarticular esas comunidades”. (La revista Harper’s Magazine, publicó la entrevista en abril de 2016, no son cuentos). Y don Ehrlichman, remató: “¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Claro que sí”. Tan tan.
Igual, dirá alguno, las drogas son un problema mundial de salud pública… ¿de veras? Mire, según la ONU al año 2025, han probado alguna vez alguna droga 316 millones y tienen problemas de salud por eso, 64 millones… pero somos 8,200 millones. Como que no pinta. Además, el alcohol es legalito en casi todo el planeta y es droga, droga mala, y lo consumen poco más de 3,500 millones. Y tenga presente que mueren por consumo de drogas al año 450 mil (muchísimos), y por consumo de alcohol, tres millones. Dejémonos de cuentos.
Así y todo, el mundo no se atreve a levantar la prohibición porque es comprarse gratis un problema con los EU, pero de a pocos ya se deja de castigar penalmente o de plano se legaliza el consumo, por lo pronto en la República Checa, Holanda, Portugal, Ecuador, Canadá, Bolivia, Colombia (hasta un grano de cocaína), Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia y el Uruguay que nunca penalizó el consumo. Y por su lado, la ONU está dejando morir lentamente su antes poderosa Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, a la que le reducen el presupuesto desde el 2010, ya casi es testimonial.
Por cierto, en México, Lázaro Cárdenas legalizó las drogas, todas, el 5 de enero de 1940. Tiró al basurero los decretos y leyes que las penalizaban, autorizó que los médicos las recetaran y estableció clínicas para consumidores donde les vendían las drogas (cocaína, morfina), bajo supervisión médica a precios muy bajos, por ejemplo la morfina la daban a 3.20 pesos el gramo, que en la calle costaba entre 45 y 50 pesos: desapareció el comercio ilegal, como por ensalmo. En su nuevo Reglamento Federal de Toxicomanías, no consideraba criminales a los viciosos (que eso son), y salieron de las cárceles los detenidos por eso. Pero la cosa duró cinco meses, el renegrido tío Sam metió la cola y amenazó con imponer a México un bloqueo comercial y embargo a las importaciones de medicinas. Doblaron al General… y en esas estamos.
Mal hace nuestro gobierno creyendo que sus decomisos de drogas van a apaciguar al gobierno de los EU. Con excepción del fentanilo las demás drogas al tío Sam ¡le encantan! Y lo del fentanilo sí se puede rapar, su producción depende de importar sustancias de Asia y desde allá, no se puede hacer contrabando hormiga, viene en barcos y aviones, y eso sí es posible controlarlo.
Lo que preocupa mucho a los EU, es que el crimen organizado ya está dentro de la estructura del gobierno de México… y eso tiene arreglo: meter a la cárcel a algunos destacados transformadores de la patria. Pero doña Sheinbaum ese paso no lo da.
Bueno, ya se enterará que ella no es la primera persona en la historia que se burló del tío Sam. Que lea tantito y vea que va camino al infierno.


