- Atender pobreza, alimentación y rescate bioagroecológico del territorio.
Dr. Roger Heli Díaz Guillén
El programa Sembrando Vida hoy es tema en la vida pública de Chiapas y México, generando la disertación iniciando este 2026 el otrora Subcomandante Marcos del EZLN, publicándose video donde recomienda un libro de compilación de artículos de investigación, análisis y opinión titulado “Sembrando Vida. Recuento desde las regiones a seis años” poniéndole el adjetivo que su contenido es escalofriante desde su impacto socio comunitario.
Sembrando vida fue anunciado el 8 de octubre del 2018 y puesto en marcha en febrero del 2019, siendo Chiapas líder en el programa donde se atiende cuatro territorios: Ocosingo (tzeltal-20 mil), Palenque (Chol), Pichucalco (Zoque-casi 20 mil), Tapachula con un universo de 86 municipios que representan el 69.35% dentro del programa del total estatal de 124, donde están empadronados 82 mil productores (as). Observándose por lo territorios atendidos que únicamente se atiende a población indígena Chol, Zoque y una parte de tzeltal en Ocosingo; excluyendo a ejidos, comunidades y población tsotsil-tseltal de la región Altos de Chiapas.
La región V Altos de Chiapas lo conforman 17 municipios indígenas de lo cuales seis se registran datos de participar algunos productores en el programa Sembrando Vida, aunque en el Padrón Único de Beneficiarios de Sembrado Vida a septiembre del 2025 únicamente existen datos de los municipios de Pantelhó y Sitalá con 846 y 491 productores empadronados, respectivamente, destacando que se deja de atender en el programa a más de 300 ejidos y más de 10 comunidades agrarias donde existe pobreza extrema y severos daños ambientales de la fisiografía del territorio indígena; donde la mayor superficie en estos núcleos agrarios corresponden a Uso Común.
Para Chiapas estas tierras ejidales y comunales de Uso Común representan una superficie 1, 178, 420.35 millones de hectáreas que regularmente son tierras de laderas y cerros que corresponden a 1, 597 ejidos de los 3171 ejidos y 89 comunidades en el Estado, donde trabajan 535, 064 productores (396 mil 917 ejidatarios; 85 mil 346 comuneros y 52 mil 801 posesionarios), de los que el 22% son mujeres. Datos que invitan a Chiapas a proponer modificaciones a las reglas de operación para considerar como sujetos de atención a ejidos y comunidades con tierras de Uso Común; dentro de estos a los ejidos y comunidades de 17 municipios indígenas de la región V Altos de Chiapas.
Instrumentar el programa Sembrando Vida en los municipios de la región Altos de Chiapas es tema de prioridad en el marco del combate a la pobreza de rescate; sostenibilidad del maíz nativo; soberanía alimentaria; fortalecimiento de los saberes bioagrooecologicos; rescate del territorio biodegradado y erosionado y; fortalecimiento de la agricultura de montaña basado en la realidad de la relación sujeto-tierra como es la posesión comunitaria y/o comunal que en su crecimiento poblacional a pulverizado la tierra que es sustantivo considerar para la puesta en marcha del programa.
Ejemplo de esta realidad territorial es el municipio indígena y ejido Santiago el Pinar donde la posesión de la tierra no se mide por hectáreas, sino por “Tareas“ cuya superficie es de 25 por 25 metros una tarea que suman 625 metros cuadrados, teniendo cada productor indígena en promedio de una a dos “tareas”; siendo entonces que en este ejido y comunidad indígena para poder sumar 2.5 hectáreas que exige las reglas de operación del programa para ser beneficiario, se requiere la suma de posesión de por lo menos de 40 productores con posesión de una “tarea” o de 20 productores si poseen dos “tareas” ; siendo la misma situación en los otros municipios indígenas de la región Altos de Chiapas.
El programa Sembrando Vida debe considerar la regulación y ordenamiento territorial comunitario; así como la libre determinación en la instrumentación de programas externos gubernamentales; donde la ordenanza y gobernanza que regula la relación con la tierra; las formas de producción y organización son ingredientes básicos para la sostenibilidad del programa sembrando vida; donde la vida y regulación comunitaria no está divorciada de la producción y la organización.
Es importante resaltar que La agricultura moderna está desplazando a la bioagroecología comunitaria y con ello, desplazando los saberes, practicas ancestrales y experiencias agrícolas; además de sus germoplasmas heredados. El uso de maíz transgénico en siembra y consumo es recurrente. El uso de agroquímicos es alarmante en la agricultura básica; siendo el problema mayor en el municipio de Zinacantán con la producción de flores. En este orden, es oportuno plantearnos la viabilidad de crear y desarrollar un centro de atención del programa en la región Altos que retome y fortalezca la siembra del maíz criollo con cultivos autóctonos intercalados con plantaciones de frutales endémicos; basados en el orden comunitario territorial.
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