José Antonio Molina Farro
Sin libertad la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es quimera.
OCTAVIO PAZ
Sigue corriendo mucha tinta sobre la detención de Maduro, fiel epígono de Chávez. Un poco de historia:
El archi publicitado proyecto de la llamada “Revolución Bolivariana”, contenido en el modelo del “nuevo socialismo del siglo XXI”, inventado en Cuba por Fidel Castro como muestra de castrismo tardío, impuesto en Venezuela por Hugo Chávez y luego imitado con diferente intensidad por Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay y algunos pequeñísimos países caribeños, logró manifestar estruendosamente su “gran éxito económico” con la brutal devaluación del “bolívar”, la moneda venezolana, en 50 por ciento. Fue inevitable “el Viernes Negro” ocurrido el 8 de enero de 1983 y terminó en 1988, con consecuencias políticas y sociales muy significativas.
Esto significó que todos los pagos en dólares hechos desde Venezuela costarían el doble, de un día para otro. Los números de las empresas extranjeras se volverían rojos, color de la misma mentada Revolución Bolivariana. Por supuesto que el tirano se reservaba el derecho de una tarifa de cambio especial, sin ese efecto devaluatorio para sus “pagos”. Lo de siempre, dólar restringido o controlado y barato para el gobierno y sus amigos (a 2.15), dólar caro legal para todos los agentes de la vida económica (a 4.30) y dólar carísimo en el mercado negro o libre (6.5).
Desde hace tiempo escaseaban los productos básicos y ahora más. Eso evidencia la inflación galopante que siempre ocurre cuando abunda el papel moneda circulante sin el respaldo de los productos o los servicios correspondientes. Mucho ingreso por petróleo caro vendido al exterior y luego puesto en circulación interna sin su respectivo respaldo en la producción. Es un sueño de riqueza que se convierte en pesadilla y cruda realidad de pobreza. En México se dio con el llamado “nacionalismo revolucionario”.
A once años de haber ejercido el poder por 14 años, hasta su fallecimiento, la pérdida de valor del bolívar fue de 90 por ciento. Cómo no recordar cuando el tirano de Sabaneta preguntaba “a quién pertenece” tal o cual establecimiento, industria o fábrica, y daba la orden tajante: ¡exprópiese!
El fundamento de la gestión económica de Chávez fue el planteamiento de uno de sus asesores “formidables”, el germano-mexicano Heinz Dietrich, quien se inventó la escuela de Bremen, de la que él se dijo fundador, para afirmar que sus modelos matemáticos muy precisos habían puesto al día a Marx y Engels, combinado con las tesis del “socialismo” de Jesús el Nazareno, como sostiene en su libro Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI de la editorial argentina Nuestra América.
Las elucubraciones de Dieterich combinan las tesis de Marx y Engels con las tesis de Jesús, con el rebelde palestino clavado en la cruz de la pax romana, de Prometeo, el insurrecto griego en la roca del tirano Zeus, y del sabio Sócrates, muriendo por la copa de cicuta de sus verdugos. El ideólogo chavista sostiene que el resultado de estas combinaciones sería igual al que Inmanuel Kant descubrió en su reflexión sobre la sociedad mundial con intención ciudadana, que Hegel sistematizó en su filosofía de la historia universal y que Marx y Engels fundamentaron científicamente: el genoma de la historia está programado para el reino de la libertad.
La realidad es que ahora los venezolanos aún padecen esas ideologizaciones con la pérdida de libertades de reunión, expresión, comunicación, propiedad, comercio, mercado y educación, es decir, la pérdida del sistema de libertades que permite la realización personal y familiar de los ciudadanos verdaderamente libres.
La euforia chavista despilfarró miles de millones de dólares de los cuantiosos ingresos del petróleo caro en equipo militar aéreo, marítimo y terrestre, en armas y municiones, subvenciones de la guerrilla en Colombia, entre otros rubros.
EL EXTREMO DE LA PARANOIA. Toda la guardia personal de la seguridad de Chávez estaba integrada por cubanos. Hay que sumar a más de veinte mil “maestros y médicos” que Cuba envió a Venezuela para apoyar la “concientización marxista”.
Triste y amarga realidad: la inflación, la mayor de América Latina, la falta de energía eléctrica, la escasez de agua, la descomposición y putrefacción de alimentos en las bodegas y empresas distribuidoras del Estado, las expropiaciones de todo tipo de industrias, el control de precios y la fijación del tipo de cambio que provocó el mercado negro de divisas llevaron a la quiebra económica de ese país.
Hay que agregar también la persecución y encarcelamiento de quienes pensaban distinto al líder de la revolución, así como la estatización de la educación bolivariana. En un Twitter, Chávez anunció que había ordenado la exhumación de los restos de Bolívar para demostrar que murió envenenado por la oligarquía, así como ahora es la oligarquía la que lo quiere eliminar a él. Cincuenta especialistas determinarían la causa de la muerte. No aceptó el veredicto de la historia que lo atribuye a la tuberculosis.
Con Maduro, Venezuela fue gobernada con crueldad, corrupción, violencia y narcoterrorismo. No dudo que Venezuela va a ser reinventada con imaginación, talento, decencia y liderazgo. Hay fuerza moral, intelectual y empresarial. Hay espacio para el optimismo.