Gobierno golpea al crimen, pero la herencia de impunidad aún domina la percepción en Tabasco / De Primera Mano

Rodulfo Reyes
Tabasco ha dejado atrás la pasividad frente al crimen organizado. El gobierno de Javier May ha intensificado los operativos de seguridad en coordinación con autoridades federales y, con ello, se han logrado detenciones que reflejan una mayor capacidad de respuesta.
Sin embargo, esos golpes todavía no se traducen en confianza social. Por eso, aunque las autoridades informan de avances estratégicos, en las calles y en las plataformas digitales persiste la percepción de que el estado sigue bajo el control del crimen organizado, como ocurrió durante la gestión de Adán Augusto López Hernández.
En el sexenio anterior, desde instancias de poder se toleró y, en algunos casos, se protegió el crecimiento de grupos criminales como La Barredora, fundada, según señalamientos del propio gobierno morenista, por el exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena.
Dos acciones dadas a conocer ayer ilustran el viraje en la ruta de seguridad:
1.- Desarticulación de una célula de extorsión en la Chontalpa. La Fiscalía General del Estado (FGET), en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal y con apoyo de la Fuerza Interinstitucional de Reacción Táctica (FIRT) Olmeca, desmanteló una célula criminal que operaba en Comalcalco y la región de la Chontalpa. Se ejecutaron tres órdenes de aprehensión en operativos simultáneos: Erick “N” fue detenido en la Ciudad de México, y Erika “N” y Evelyn “N” en Yucatán.
Estas capturas derivan directamente de la detención previa de Julio “N”, ocurrida en enero, la cual permitió identificar y ubicar la estructura completa de una banda que, aunque operaba a distancia, mantenía un control intimidatorio sobre comercios y familias de la zona.
2.- Avance en el caso de la niña de Río Tinto asesinada en “fuego cruzado”. En el homicidio de la menor de siete años, un hecho que generó conmoción estatal, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Serafín Tadeo Lazcano, informó la detención de un presunto integrante de un grupo delictivo vinculado al ataque.
Tadeo reiteró que, como dijo el mandatario tabasqueño, habrá “cero impunidad” contra quienes agredan menores, y sostuvo que “los niños son sagrados”, al tiempo que anunció el reforzamiento de operativos conjuntos con la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado y las instancias de la Mesa para la Construcción de la Paz.
A su vez, el fiscal general Óscar Tonathiu Vázquez Landero detalló que se continúan integrando pruebas científicas y ministeriales, aunque todavía no se ha determinado la responsabilidad plena de los involucrados.
Tanto el secretario Serafín Tadeo como el fiscal Óscar Tonathiu están mostrando un desempeño profesional, firme y orientado a resultados, marcando un contraste con la inacción y simulación que caracterizaron administraciones anteriores.
El principal desafío, sin embargo, sigue siendo la herencia de desconfianza. El reto radica en revertir la percepción ciudadana, pues la población no se convence con comunicados oficiales, sino que se guía por la experiencia cotidiana y por la información que circula —y se distorsiona— en redes sociales.
Esa incredulidad tiene raíces enquistadas en el pasado reciente, ya que durante el adancismo el Estado no sólo falló en proteger a los ciudadanos, sino que en ocasiones fue percibido como tolerante o incluso cómplice del crimen organizado.
Años de impunidad y presuntas complicidades institucionales generaron un escepticismo profundo que hoy se ha convertido en el obstáculo político más grande para la actual administración.
Y aunque se registren detenciones importantes, los tabasqueños en su mayoría mantienen la convicción de que “nada ha cambiado”.
Así, para el gobierno de Javier May la asignatura pendiente no es únicamente capturar delincuentes, sino reconstruir la credibilidad perdida con resultados visibles.
Sólo así podrá romper el ciclo de sospecha que aún domina el imaginario colectivo.


