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FILings / Galimatías

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Ernesto Gómez Pananá

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) nació en 1987, impulsada por la universidad de aquella misma ciudad. Desde su origen fue pensada como una feria distinta: no solo un escaparate para la industria editorial, sino también e incluso antes que ello, un festival cultural abierto al público. A cada edición acuden adultos, jóvenes universitarios, adolescentes, niñas y niños de primaria o incluso preescolar, amas de casa, trabajadores. Se realiza cada año, a finales de noviembre, en las instalaciones de la Expo Guadalajara y con el paso del tiempo se ha consolidado como el encuentro editorial más importante del mundo en lengua española y uno de los eventos culturales más relevantes de América Latina.

Una de las características que diferencia a la FIL de otras ferias del libro es que su objetivo central no es el negocio editorial. La FIL se propone año con año un objetivo híbrido: por un lado ciertamente es un gran mercado de derechos de autor y negociación editorial, y por otro, el más emotivo en mi opinión, un festival cultural masivo con presentaciones de libros, foros, debates, conciertos, exposiciones, actividades infantiles y encuentros académicos. Esa doble naturaleza es parte fundamental de su alma.

Además, con el paso de los años, la FIL de Guadalajara dejó de ser un evento regional para convertirse en un nodo global de la industria del libro en español y en una plataforma de diálogo cultural entre América Latina, España, Europa y el mundo entero.

El reconocimiento internacional que la posicionó globalmente llegó de forma contundente en 2020, cuando la FIL de Guadalajara recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado reconoció su papel como gran motor de difusión del libro, la lectura, la cultura y el pensamiento crítico en el ámbito iberoamericano a lo largo de más de tres décadas. Ese premio selló su estatus como institución cultural de alcance mundial.

En el plano internacional, la FIL es considerada una de las ferias del libro más importantes del mundo, compite en relevancia con Frankfurt, Buenos Aires o Bogotá, aunque con una singularidad determinante: es la principal feria para la industria editorial en lengua española. Mientras Frankfurt es el gran centro global de negociación de derechos y Buenos Aires es la gran feria popular del Cono Sur, Guadalajara ocupa un punto intermedio: enorme mercado profesional y, al mismo tiempo, festival cultural masivo.

En 2023 la FIL registró 857,315 visitantes. En 2024 rompió su propio récord histórico con aproximadamente 907,300 visitantes. En 2023 participaron 2,469 sellos editoriales de 61 países. En 2024 la cifra creció a 2,769 sellos editoriales provenientes de 64 países. En 2023 se acreditaron alrededor de 17,400 profesionales del libro, mientras que en 2024 se registraron cerca de 18,100.

En el público infantil, la FIL Niños, también muestra un estimulante crecimiento. Tuvo cerca de 189,239 niños y niñas asistentes en 2023 y 194,239 en el 2024.

Más allá de los números, la FIL se sostiene como un ritual contemporáneo alrededor del libro. Cada año convierte a Guadalajara en una capital cultural efímera donde confluyen autores consagrados, escritores emergentes, editores, lectores jóvenes, niños, académicos y curiosos. Un espacio donde el libro sigue siendo objeto, símbolo, mercancía, excusa para el encuentro del pensamiento, la reflexión, el conocimiento y la diversión.

En tiempos de pantallas, scrolls y consumo fugaz, pensar en casi un millón de personas caminando entre libros no es un dato menor. Es una escena improbable que insiste año con año. Como si el libro, herido pero obstinado, se negara a morir del todo.

Oximoronas 1. Un día como hoy, pero de 2016, iniciaba mi segunda de 25 jornadas caminando a Santiago. 700 km de vida ¡Ultreia!

Oximoronas 2. Ni con todas sus trampas pudieron Red Bull y el antipático Verstappen ganar la temporada de Fórmula 1. Lando Norris campeón.

Oximoronas 3. Este año tuve el privilegio de visitar por tercera ocasión, la FIL de Guadalajara y no puedo con la emoción. Emocionante ver tantos miles de almas desbordándose en torno a la lectura. Emocionante zambullirse entre tantos miles de títulos y sentir que la vida no alcanza para abrevar apenas una mínima parte de todo ese alimento para el alma. Vaya que resulta Fantástico, Indescriptible, Legendario. Una de esas vivencias que todos tendríamos que experimentar al menos una vez en la vida.

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