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El escudo de Chiapas

El escudo de Chiapas
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Escudo de Chiapas. Foto cortesía

Roberto Chanona

Borrar la historia de nuestros símbolos como el escudo de Chiapas, es negarnos a nosotros mismos. Quizá esta negación sea parte de nuestro ser, como refiere Octavio Paz con la muchacha que llega a la casa de la patrona, toca el timbre y en el interfono la señora pregunta: “¿Quién es?” Y la doméstica responde: “¡No es nadie, soy yo!”

Partiendo de este principio que ahora utilizan el términodescolonización, tendríamos que seguir con la pila mudéjar de Chiapa de Corzo porque tiene una corona, y luego con las iglesias porque fueron construidas durante la época colonial. De este deseo de borrar el pasado resultó la destrucción de Tuxtla Gutiérrez al tirar edificios como el Palacio de Gobierno, tan bello, la Biblioteca Pública que luego se convirtió en el Ateneo, o La Peni para hacer ese edificiohorrible donde está la cabeza maya. Pero también llevó al fracaso la reforma de Juárez porque la crítica debió haber sido un proceso al cual llegaran los ciudadanos, o la famosa Ley de Calles, de la cual derivó la Guerra Cristera, porque los cambios deben emanar del pueblo, no por decretos de un gobernante.

Desgraciadamente hay personas con la corona atorada en la cabeza. La verdadera monarquía, como muy acertadamente escribió Juan Carlos Cal y Mayor: sigue aquí, viva... No la encarna un rey, sino el gobernador en turno rodeado de cortesanos que aplauden a cambio de prebendas, de vasallos que callan por temor y de un pueblo al que se mantiene dócil a cambio de programas sociales.

El verdadero problema no es el escudo sino lo que representa. Quitar la corona no elimina el sometimiento,apenas lo disfraza. Cambiar los símbolos sin cambiar las prácticas es como pintar una casa en ruinas: luce bien en la foto, pero se desmorona al primer temblor. El pueblo chiapaneco merece respeto, no manipulación simbólica,porque la historia no se corrige borrándola, sino entendiéndola.

El doctor Hernán León también señaló atinadamente: El escudo de Chiapas, creado en 1535, acompañó durante casi 490 años la historia del Estado como un símbolo cargado de memoria, contradicciones y continuidad. No es sólo un emblema heráldico, sino un testimonio del tiempo: la conquista, la Independencia, del México republicano y del Chiapas contemporáneo.

Su modificación en 2025 no es un hecho menor porque los símbolos no son objetos neutros; concentran siglos de identidad compartida. Cambiar un escudo no borra la historia que la originó, pero sí obliga a preguntarnos hasta dónde creemos que la identidad puede redefinirse por decisión administrativa.

Ahora habrá debates acerca del tema para apuntalar esta acción que por donde la vea uno es arbitraria. ¿Por qué no invitan a Carlos Navarrete, Javier Espinosa Mandujano o García Ponce de León para escuchar su opinión acerca delnuevo escudo de Chiapas? Es de sabios reconocer nuestros errores y corregirlos, nos da credibilidad y nos hace más grandes. De todas maneras, como siempre sucede en Chiapas, o como decía Jaime Sabines, no lo sé de cierto,pero lo supongo que la siguiente administración volverá al escudo de siempre y este nuevo quedará para los memes.

En mis treinta años con León de la Rosa Editores, tuve la fortuna de trabajar con muchos artistas plásticos ydiseñadores muy buenos. Con ellos trabajé en mi libroPintura y escultura de Chiapas, 15452000, publicado por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Esto, creo, me da cierto criterio estético para emitir un juicio respecto al nuevo escudo. Primero, debieron lanzar una convocatoria para que artistas reconocidos participaran en el diseño, lo cual hubiera dado credibilidad estética a la propuesta. También, antes que nada, consultar a historiadores de la talla de los mencionados para saber qué pensaban, si era viable esa acción y evitar una avalancha de críticas negativas a laadministración.

El verdadero escudo de Chiapas no necesita ser rediseñado,sino que se le defienda. Dos intelectuales europeos empezaron este debate acerca de la descolonización. El italiano Antonio Gramsci enseñaba en los años treinta a sospechar en su hegemonía cultural de todo lo heredado, mientras el inglés Roger V. Scruton aludía al valor de la tradición, la belleza, la ley, la nación, la herencia cristiana y el apego a lo propio. Para él la cultura no era un instrumento de poder sino una herencia frágil que debe ser cuidada. Su gran advertencia fue clara: una sociedad que destruye sus vínculos culturales no se libera, se vuelve vulnerable al control ideológico.

La tarea que nos queda como chiapanecos es encontrar cómounificar a estos pueblos tan cercanos en la geografía, perodistintos en sus costumbres, idiomas, vestidos, ceremonias, festividades; esta torre de Babel traducida en un aislamiento lingüístico; este mestizo zoque-andaluz-tseltal-tsotsil-cholque vive en nosotros.

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