1. Home
  2. Columnas
  3. Economía: México y desafíos

Economía: México y desafíos

Economía: México y desafíos
0

Manuel Ruiseñor Liévano

A no dudarlo, el año nuevo 2026 marca un punto de inflexión para el rumbo económico de este país, agobiado por la falta de resultados y por su inevitable cercanía con los Estados Unidos de América. Pero también por causa de diversos factores determinantes a corto y mediano plazo, tal y como veremos más adelante.

Y es que, como han remarcado diversos especialistas, la economía nacional cerró 2025 con “un desempeño prácticamente estancado en razón de su crecimiento marginal, el cual no logró compensar el aumento de la población, lo cual derivó en una reducción de la riqueza per cápita”.

MARCO GENERAL

Las tendencias económicas apuntan a que este año habrá crecimiento moderado (1.3 % según la CEPAL), impulsado por el consumo interno y el nearshoring, pero con retos significativos como la incertidumbre del T-MEC, la ejecución del Plan México, y la necesidad de revertir la baja inversión, mientras se ven efectos positivos en empleo y salario mínimo con una nueva política.

En cuanto a las Finanzas Públicas, el reto es normalizar el déficit fiscal prevaleciente y recuperar confianza de los mercados.

De ahí que el año nuevo 2026 presente un panorama de moderado optimismo condicionado a la ejecución efectiva de políticas internas y la resolución de temas comerciales, con un fuerte enfoque en la autonomía económica y la protección del mercado local.

Organismos como la CEPAL prevén que México mantenga un bajo dinamismo económico, con una de las tasas de crecimiento más reducidas de la región, en un entorno externo adverso marcado por la política comercial y migratoria de Estados Unidos.

LOS DETALLES

Para empezar, en la puerta de enfrente tenemos la revisión del Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC), programada para el venidero mes de julio,; y al interior de la casa está el desafío que le significa al gobierno federal poner en marcha nuevos proyectos de infraestructura pública y privada, en el marco del llamado Plan México, en tanto piezas clave en el impulso al crecimiento económico con miras a 2030, el cierre de la gestión sexenal presente.

En ese orden de ideas, plantea un análisis efectuado por el IMCO –el prestigiado centro de investigación en política pública– es de suma relevancia en la revisión del T-MEC donde de entrada hay dos posibilidades: uno, extender el acuerdo por 16 años más; y dos, postergar la decisión para el siguiente año.

A lo anterior, añade el IMCO, se halla el hecho de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el cual se suma a la nueva doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos, lo que intensifica un clima de incertidumbre geopolítica, que agrega una capa de complejidad al proceso de revisión en la medida que reafirma la disposición de Washington de pasar por encima del derecho internacional para alcanzar sus objetivos y adelanta mayores presiones sobre México y Canadá.

DE INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURA

Por si el escenario anterior fuera poco preocupante, está el tema de la inversión en infraestructura enmarcada en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026, el cual contempla una inversión física de 960.1 mil millones de pesos, y en donde el reto clave será la ejecución oportuna y la atracción de inversión privada.

Se estima que, como consecuencia de la restricción presupuestal, el desarrollo de nuevos proyectos dependa en buena medida de la inversión privada y de las inversiones mixtas, especialmente en el sector energético, tanto hidrocarburos como electricidad.

Así, el éxito en términos de nueva inversión dependerá de la capacidad del gobierno federal para generar confianza, certidumbre jurídica y un entorno predecible para los inversionistas. Un escenario poco probable de consolidar, si atendemos los desatinos del nuevo Poder Judicial, generados por la actuación de ministros, magistrados y jueces elegidos mediante un proceso ensuciado por el afán de control político del régimen.

DE PENSIONES, JUBILACIONES Y DEUDA

En este tema que amenaza con desangrar las finanzas públicas, resulta que el pago de pensiones en México tuvo su mayor incremento desde 2012 al superar un billón y medio de pesos, un monto que representa cerca de una quinta parte del gasto público entre enero y noviembre de 2025, según informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Sucede que hasta noviembre, el pago de pensiones había aumentado 8.7 por ciento anual en términos reales –descontado el efecto de la inflación–, casi cuatro veces más que el avance de 2.3 por ciento que tuvieron los ingresos públicos en el mismo periodo, lo cual,pone de relieve y dimensiona el ritmo con que crecen las obligaciones del Estado, en comparación con los recursos disponibles para hacerles frente. Bomba de tiempo a desactivar.

EL FACTOR VENEZUELA

Por si este entorno no resultara un complicado entuerto, se le debe añadir, derivado de los acontecimientos en Venezuela, una consideración más: a pesar de aún no estar previsto su impacto en los precios del crudo, sucede que si el gobierno venezolano abre en los próximos meses su sector petrolero a la inversión extranjera, el atractivo relativo de México como destino de inversión en la exploración y producción de hidrocarburos, nos dice el IMCO, podría verse afectado tomando en cuenta los problemas que ha tenido Pemex para concretar inversiones mixtas.

De modo que, la estrategia central para revertir el declive de su producción y pilar de su Plan Estratégico para ser financieramente viable sin los apoyos del Gobierno Federal, se vería seriamente amenazada.

Ello, a pesar de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum apuesta por fortalecer la refinación nacional rumbo a 2030. Sin embargo, el problema no es solo producir, sino a quién venderle. Más aún en un nuevo orden geopolítico donde Washington concentra inversiones en Venezuela y nuestro país México enfrenta el reto de redefinir su estrategia energética, atraer capital y evitar quedar aislado en un mercado cada vez más competitivo. ¿O no?

SOBRE EL DESAFÍO FISCAL

Ahora bien, en cuanto al objetivo de reducción del déficit fiscal para este 2026 (4.1% en su expresión más amplia, los Requerimientos Financieros del Sector Público), este sigue basándose en supuestos de crecimiento del PIB demasiado optimistas. Y es que la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), estima un crecimiento en el rango de 1.8 y 2.8%, muy por encima y en contra todos los pronósticos de diversas instituciones nacionales e internacionales. Lo cual implica que, de no lograrse el crecimiento económico esperado, será difícil cumplir con el objetivo de consolidación fiscal.

La clave está en que si Pemex no logra mejorar su situación operativa y financiera durante 2026, es probable que Hacienda no pueda prescindir de la política de apoyos financieros en 2027, agregando aún mayor presión a las finanzas públicas.

Una presión a la cual se debe sumar, como señala en párrafos anteriores, el costo de las pensiones y jubilaciones, pero también el de los crecientes programas sociales, muchos de ellos carentes de transparencia.

EMPLEO

Como componente central de nuestra economía, está el hecho de que –de acuerdo con cifras del IMSS–, entre enero y noviembre de 2025 apenas se generaron cerca de 599 mil empleos formales, un nivel menor al necesario para absorber nuevas entradas en un mercado laboral donde cerca del 55 % de la población trabaja en la informalidad. De ahi que, en el transcurso del 2026, el desafío sea detonar un crecimiento que permita generar empleos formales y productivos en un entorno de mayores costos laborales y desaceleración económica.

DEUDA PÚBLICA

La deuda pública no parado de crecer y hoy se estima en 18 billones de pesos, lo que se traduce en aproximadamente de 134 mil a 154 mil pesos por persona. Ahora bien, la deuda externa bruta por igual creció superando pa finales del año pasado los 657 mil millones de dólares.

Todo lo cual significa que los mexicanos enfrentamos una carga financiera significativa tanto a nivel de deuda gubernamental (que se hereda) como a nivel personal. Y es que gran parte de la población vive con créditos y préstamos que impactan su bienestar.

A MANERA DE COLOFÓN

Nada halagueño, pues, resulta el escenario económico de un México que sigue extendiendo en el horizonte un crecimiento prácticamente nulo, que nos habla de un país estancado desde 2018.

A modo de resumen, se podría concluir que para 2026 las perspectivas de crecimiento económico deben mantenerse cautelosas. Las tensiones comerciales, los aranceles impuestos por Estados Unidos y la incertidumbre alrededor del T-MEC, así como los cambios institucionales en México y los cuellos de botella en materia logística y energética, seguirán influyendo en el ánimo de la inversión industrial y en el ritmo de la actividad productiva.

Así que no se puede –aunque se quiera– echar las campanas al vuelo y esperar un 2026 con mejoras claras o sustantivas. Aunque suene a verdad de Perogrullo, México es la suma de la participación y confluencia de todos los sectores y ámbitos que impulsan su crecimiento. En razón de lo cual debe encontrarse, lo más pronto posible, una ruta que integre y multiplique los afanes de todos los factores del capital, el trabajo y la inversión. Sector privado, sector público y mixto. Claro está, en un clima de certidumbre jurídica y confianza en las instituciones del Estado. La mala noticia es que en los últimos años no se ha caminado muy bien que se diga en ese sentido.

¿Hay esperanza? Desde luego que sí, a pesar de que los tambores de guerra suenen en varias regiones del mundo. Y también a pesar de que aún no se expresen, como es debido, inteligencia, humanidad y valentía, para hacer de México un territorio de democracia, libertad, paz, crecimiento y bienestar.

Los desafíos son enormes, cierto, pero este país tiene un gran potencial de capital humano, cultura, recursos naturales estratégicos e industria. México tiene con qué salir adelante y no sería la primera vez en que lo logre.
.
Si vemos con atención el marco histórico que nos contiene, bien podemos recordar aquel México del siglo XIX en el cual, a pesar de las adversidades y las amenazas a nuestra condición de nueva nación independiente, libre y soberana, nos sobrepusimos con una constitución política ejemplar como la de 1824, la cual se vio fortalecida con la promulgación de la Carta Magna del Constituyente de 1917, pionera a nivel mundial en derechos sociales y enfoque humanista. México es nuestra casa común, y no debe quedar duda alguna, siempre será más grande que sus desafíos.

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *