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Dostoyevski

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José Antonio Molina Farro 

Saber para qué se vive. Así resumió su manera de entender la vida este grandísimo escritor ruso. Ahí radica el secreto del ser humano: encontrar un sentido. 

Considerado por muchos como el más grande de los novelistas rusos y uno de los más grandes de todos los tiempos y de todos los países. Coetáneo de Tolstoi publicó obras que lo situaron en la cúspide  de la literatura universal.  Exploró magistralmente la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa. “Es mejor ser infeliz y saber lo peor, que ser feliz en el paraíso de los tontos”. “Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo”. Asombrosa su capacidad de alternar las sombras más oscuras  del corazón humano con momentos de iluminación inigualables. Sus ideas marcaron la psicología, la teología, el existencialismo, la crítica literaria. Además su obra se considera profética por la precisión con que predijo el ascenso de los revolucionarios rusos al poder. Fue un teólogo en sentido original. Un escritor religioso que critica la pérdida de valores. Tenía una devoción profunda por Dios, una creencia inamovible en Jesucristo. “El amor tiene prioridad sobre el conocimiento”. Hay que decir que tuvo una conversión radical  pues pertenecía al grupo de los Socialistas Utópicos  quienes pensaban que había que destruir el cristianismo en primer lugar pues toda revolución debía comenzar necesariamente con el ateísmo. 

EL REBAÑO. Shijalov, uno de sus personajes propone dividir a la humanidad en dos partes desiguales: un décimo goza de una libertad absoluta, de un placer ilimitado sobre los otros nueve. Estos nueve décimos de la humanidad deben renunciar a toda personalidad  y convertirse en un rebaño. El rebaño de haber igualdad.. Sumisión antes que nada. Lo reduciremos todo a un denominador común. La sumisión absoluta, la pérdida total de personalidad darán por resultado la igualdad completa. Y el cemento que lo aglutina todo: el temor de tener opinión propia. 

Puede que no sea un filósofo como tal, pero mucho antes que Freud, Nietzsche, Sartre o Camus ya estaba explorando la psicología del subconsciente, la alienación del hombre frente a su tiempo o la manipulación. Desarrolló en su obra una visión de la existencia y del sentido de la vida muy profundo. De ahí que su influencia haya ido más allá de un gran escritor con poderosas tramas. 

EL SENTIDO DE LA VIDA. Una de sus grandes obras: Los hermanos Karamásov de 1880. Y en concreto el capítulo de “El Gran inquisidor”, que es en sí mismo una obra maestra filosófica. El inquisidor del título, un anciano cardenal, le espeta a Cristo: “tú pediste demasiado al ser humano”, “la libertad que nos diste es insoportable”, la gente no quiere libertad, quiere pan, seguridad y obediencia”. Y finaliza con una de las ideas centrales del pensamiento del propio escritor: “El misterio de la existencia humana no consiste solo en vivir sino en saber para qué se vive”. Vuelve a decir que no basta con obtener sustento sino que hay que tener un propósito. A un hombre puedes darle pan, incluso puedes resolver su supervivencia, pero incluso así, si no encuentra un propósito para vivir, se derrumba. 

El inquisidor y con él Dostoievski, está contraponiendo pan, seguridad y obediencia, frente a la libertad y fe. No busques una idea concreta de sentido en las palabras del inquisidor. Es un proyecto, una idea, un objetivo que cada quien se propone. Dostoievski está mostrando  la tensión entre libertad de elegir el sentido (representada por Cristo) y la seguridad y sentido impuesto (que es lo que exige el inquisidor). Parece sugerir que el sentido no ha de ser un lujo para cuando todo vaya bien. El sentido es una estructura coherente de vida para que esta no se convierta en una suma de días idénticos. Por eso a lo largo de la historia hemos visto gente que lo tiene todo y que parece perdida, vacía. Otros por el contrario, que tienen cada día problemas reales, aguantan esos embates porque cuidan su vínculo, porque están levantando un proyecto, porque sienten que su presencia importa. Dostoievski fue un adelantado en sus ideas filosóficas. Algunos pensadores del siglo XX  retomaron esa línea de pensamiento. El psiquiatra Víctor Frankl, sobreviviente  de los campos de concentración nazis, hizo de la idea de propósito el corazón de su enfoque. Fue lo que le dio fortaleza para seguir adelante en aquél horror. El sufrimiento no desaparece por arte de magia, pero cambia cuando se conecta a un significado. Y el también psiquiatra Irvin Yalom, uno de los grandes nombres de la psicoterapia existencial, aconseja que busquemos ese sentido personal. Si no tienes fe, si no ves “un sentido cósmico”, como lo define Yalom, lo que necesitas es inventar o construir ese sentido. Uno debe inventarse su propio sentido y luego comprometerse completamente en conseguirlo. 

Camus recuperó el mito de Sísifo para ilustrarlo. Sísifo fue castigado a subir la roca a la montaña sabiendo que nunca llegaría a la cumbre sin que rodara cuesta abajo. Camus espeta que “solo hay un problema filosófico realmente serio…el suicidio”. La pregunta fundamental es decidir si la vida merece vivirse. Él decía que había que imaginarse a Sísifo feliz. 

Aferrarse a la vida, incluso para frenar el miedo a la muerte, ya es un sentido, aunque pueda resultar algo pobre como camino vital.  

Dostoievski ha dramatizado toda su filosofía, pero ahí está, tan válida como Frankl o Camus. Si no encuentras tu “para qué” puedes perder el pie en el camino. Cuando el sentido se evapora, el vacío que nos llega pide subtítulos. 

COHERENCIA. La vida no da respuestas grandilocuentes, pide coherencia. Compromiso con un significado inventado  puede ser tan concreto  como cuidar a alguien, aprender un oficio o enseñar a las generaciones presentes y futuras. La investigación en psicología y psiquiatría contemporánea trata el sentido en la vida  como un factor clave del bienestar

Un estudio publicado en Frontiers in Psycology lo resume así: el sentido ayuda a integrar identidad, pertenencia y metas, y puede darle una razón para vivir y un marco  para entender experiencias pasadas y futuras. Mientras que la falta de experiencia vital suele relacionarse con distintos indicadores de malestar psicológico y problemas de salud mental. 

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