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Diario de un poeta

Diario de un poeta
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Uvel Vázquez

Supo que iba a morir esa noche. Ya no despertó.

*

Cómo era escritor oraba en secreto. Oh, Jesús, dame sabiduría para alabarte y distinguir a mis enemigos. Quiero descansar en paz. Sálvame de política, de la mentira de cada día.Quítame de mi camino a todos los envidiosos que me echan ojo, que me tiran malas vibras. El escritor era perseguido por fuerzas oscuras, nadie le creía lo que le pasaba al escritor,hasta que el mismo dejó de vivir. Después de muerto dicen que el espíritu del escritor deambula, por las calles de Tuxtla, a las tres de la mañana. A esa hora le permiten bajar a la tierra y meterse en los teporochos que duermen plácidamente tirados.

*

Era vigilante del cine azul, los fines de semana, después de las funciones, el edificio quedaba completamente en silencio.

Solamente se escuchaba el ruido escalofriante del aire acondicionado. Se escuchaban voces secretas desde el fondo de la pantalla del cine a oscuras.

El muchacho bajó la escalera para buscar la laptop para ver el reportaje escrito por un periodista muy reconocido, acerca del funcionario que era encubierto para que siguiera metiéndole las manos al erario sin que le hicieran nada. Era muy querido por haber quitado de un plumazo el estado de derecho de cada habitante de la tierra. Los sindicatos se volvieron un motón de basurero. Se volvieron paleros del engranaje de la rueda demoledora de la muerte.

Prendió los focos de la sala que era enorme. Presentía que alguien lo seguía, pero no quiso voltear, y continuó caminando decidido al sótano.

Y sintió tranquilidad al ver las butacas vacías y las puertas de emergencia iluminadas.

Con la pequeña lámpara en la mano derecha se dirigió al sótano. Sintió miedo atroz al ir bajando despacio, cuidadosamente las gradas, buscó la computadora con prisa, mirando portodos lados, con la respiración agitada y violenta.

Nunca más se supo de aquel muchacho, aquel día.

*

A los tres meses el muchacho que se encargaba de vigilar el cine Regina.

Sintió el sabor de la confianza con la mujer que hacía la limpieza. Era unos años mayor que él. Sin embargo, no le importaba. La mujer se pintaba los labios muy rojos y en las mejillas se colocaba bastante maquillaje intenso. Las hermosas caderas se movían suculentas al ir trapeando, dejando ver la tanga roja hundida entre sus muslos. El vigilante la deseaba. Era certero. Mujer que le gustaba. Le gustaba perseguirla, cazarla como todo un maestro del verbo. El vigilante era feo, pero tenía ese virtuosismo de cantar muy bien.

La mujer, aunque le faltaban dos piezas dentales, se le notaba al sonreír. Seducía a cualquiera con el contoneo al barrer, o trapear. Cuando subía las gradas como que a propósito se subía más la falda. La hombrada no es de piedra. Y en tiempos de guerra cualquier hoyo es trinchera. Le gustaba llegar al trabajo con la falda muy corta y se le notaban las piernas con vellos dorados. Olía a loción barata. Eso sale so brando. Encarrerado el deseo, sólo el pescueceo te salva de la lujuria.

Después de varias horas de trabajo, olía muy fuerte a sudor. Las cámaras del edificio estaban por todas partes. Había que ser muy astuto para hacer lo que ambos hicieron. Se burlaron de la pinche cámara. El muchacho fue al baño, dejando cautelosamenteentreabierta la puerta; la mujer muy discretamente se metió minutos después, detrás de él. Así estuvieron encerrados mucho tiempo, hasta que los despidieron.

*

Hay que cambiar a la media naranja como un automóvil a cada año.

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Una piel joven en tu vida es como un automóvil nuevo, los problemas vienen después.

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Me pierdo entre tus piernas y no me atrapas, por más que quieras atraparme, me alejo muy feliz.

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Si una mujer me olvida, otra me consuela.

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Lo pensé mucho andar con la joven bella, hasta que decidí, irme con ella, lejos de mis hijos.

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El que con mujer se acuesta, con hijos se despierta.

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En short, en minifalda, en tanga, o en hilo dental, desnuda, una mujer alegra más que el vino.

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La mujer vino a la tierra para dar otra vida.

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Sólo una mujer tiene otra vida.

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La mujer siempre huele bien, a pesar del sudor a pleno sol.

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La mujer sigue siendo bella después de muerta.

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La mujer es la única que no puede morir.

*

Gritaba desesperado en el sueño, presencia invisible, me golpeaba. Quería hacerme pedazos con un instrumento infernal. Mi esposa dándome fuertes nalgadas me despertaba. El escalofrío me envolvió esa noche. Me arrancaban con violencias mis brazos y mis piernas. Leí los evangelios y los salmos, hasta que amanecí completo. Què horrible son los ataques del maligno. Dios de los Arcángeles, apiádate de mí. Dios mío, ten compasión de mí. Yo sólo quiero ser feliz. Tengo miedo cuando entra la noche. Veo rostros deformes al cerrar la mirada. En mis párpados me caen alacranes. El hombre aquel que hablaba solo, frente al espejo, se quedó dormido, para siempre.

*

Desde hacía siete años que no me atacaban en el sueño, hasta hora vuelvo a luchar contra el enemigo que no es humano. Dios conmigo, ¿Quién como Dios? Como soldado de Cristo, he triunfado por hoy, no lo sé mañana.

*

Si te vienen a contar que estuve con mujer joven y bella, es cierto, negarlo sería magnífico; pero no sé cómo te engaño, estando siempre, contigo.

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