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Decencia imposible / La Feria

Decencia imposible / La Feria
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Sr. López

En plan soñador: ¿qué México queremos?… ¿Queremos ser una súper potencia?, ¡ni lo mande Dios!, para eso hay que tener armamento nuclear… nomás imagínese a un presidente estilo macuspano, imponiendo cuotas de importación de pulque a Argentina, de huaraches a Italia o giras mundiales de los voladores de Papantla… mejor no, ¡Dios bendito!

¿Una potencia media?… mmm… sí: ser un país con un legítimo régimen democrático, un real Estado de derecho, una sana economía, la población ajena a pobrezas y ser una voz a escuchar en el concierto de las naciones. Sí, eso.

Pero en lo que llegamos a tener una robusta economía y una población con un alto nivel de vida, tal vez fuera más realista aspirar solo a ser un país decente, tal vez. Al fin que ya quedamos que es en plan soñador. Y por decente, respetable. No somos.

Países respetables por entre otras cosas, su Estado de derecho, calidad de vida de su gente, democracia efectiva, instituciones serias, son Dinamarca, Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Suecia, Suiza… hay más, pero para entenderos, con esos.

Ninguno de esos países tiene una economía mayor que la nuestra. México es la economía 12 ó 13 del mundo (dependiendo de la institución que la mida); Australia la 35 ó 38; Finlandia la 44 ó 49; Noruega, la 27 ó 29… y así, no son respetables por ricos, que el dinero nunca ha dado respetabilidad. Son respetables porque sus gobiernos se las han ingeniado para no hacer barrabasadas ni permitirlas, por respetar la ley y hacerla respetar, que en esa simpleza se resume todo, derechos humanos, democracia efectiva, transparencia, etc., etc.

México ha quedado dicho, no es una birria de país. Por su economía no se puede desdeñar pero además, somos una indudable potencia cultural (Trump no cuenta), por los 3,500 años de antigüedad de sociedades organizadas en su territorio y por su herencia civilizatoria (española, claro), origen del vasto sincretismo que enlaza tradiciones indígenas y españolas, en lo religioso (la Virgen de Guadalupe, por ejemplo), en la arquitectura (tenemos 120 mil inmuebles de patrimonio histórico), la pintura, la escultura, la  gastronomía, la música y las festividades. México mestizo y a mucha honra, y respetados así. Por algo será que somos el sexto país más visitado del mundo, porque eso sí somos también, una potencia turística, el único de América Latina en el top 10 mundial (top ya está en el diccionario… ni modo).

Entonces, si por la cosa económica y cultural somos de respetar, ¿qué nos impide ser respetados en el planeta? (porque no somos, no se ofenda). ¿Será por las condiciones laborales inhumanas de nuestros trabajadores explotados por los empresarios hasta la extenuación y muerte en sus puestos de trabajo?… no… eso no. ¿Será por el altísimo número de niños recién nacidos abandonados en la vía pública?… tampoco. ¿Será porque persiste la esclavitud en el país?… menos. ¡Ah, ya!, es por la aplicación de penas de mutilación, azotes y crucifixión… ¿o será porque somos un país en el que la mujer carece de derechos, no puede votar ni ser votada y a la casada infiel se le lapida?… seamos serios.

Las razones por las que en estos tiempos, no somos respetados en el mundo, aunque no nos lo refrieguen en la cara (Trump no cuenta), son, todas, atribuibles al gobierno. Todas:

Violencia y crimen organizado. Corrupción. Debilitamiento del Estado de derecho. Inseguridad jurídica. Estancamiento económico. Polarización política. Instituciones públicas de salud y educación, disfuncionales. Sobre el sector salud, México está en riesgo de perder sus certificaciones internacionales, así de grave.

Todos esos problemas son responsabilidad del gobierno y siendo cierto como es, que no se los inventó Morena al llegar al poder, sí es cierto que en estos siete años de transformación patria, agravó hasta límites intolerables la inseguridad pública, nuestro principal problema, junto con la corrupción estructural que no habíamos conocido en México.

Así las cosas, ahora tenemos un gobierno acusado por los EUA de mantener una alianza “intolerable” con el crimen organizado y puede no ser cierto, pero la circunstancia hace creíble semejante imputación.

Eso, justicia poética, pasó de ser nuestro principal problema como habitantes de este risueño país, a ser el principal gobierno del gobierno. No hay una definición jurídica de narco-Estado, pero en general, se puede decir de cualquier gobierno influido o determinado en sus decisiones por el crimen organizado o que el crimen organizado ha impregnado su sistema político. Usted decida si somos o no somos.

El actual gobierno federal se sabe invulnerable, gracias a la apatía ciudadana. La gente que sale a votar, vota por ellos y los inconformes, se quedan en su casita a quejarse. Pero eso no funciona cuando se antepone a la urna la panza.

Si a la Presidenta le revienta la economía: ¡abur poder!… y eso lo sabe el renegrido tío Sam que les quiere cobrar el chistecito del fentanilo y va a ponerles muy alta la vara en la próxima revisión del T-MEC: si el tal Trump anuncia que se retira del tratado para negociar “después”, uno bilateral con México, con eso bastaría para causar una crisis económica de ¡y retiemble en sus centros!, y un desprestigio de pronóstico reservado… 

Y hasta sin eso: si el infame Trump condiciona la continuación del T-MEC a la entrega (sin juicio de extradición, ya está visto que se puede),  de selecta lista de funcionarios actuales y del gobierno del Pejecutivo, amiguetes y parentela incluidos, la señora del bastón de palo, quedaría entre la esgrima y la albañilería, entre la espada y la pared.

Además, lo que hace respetable a un país es gratis. Aplicar rectamente la ley, es gratis, no robar, también; y todo lo demás, todo gratis, igual que con las personas: la decencia no cuesta.

Y pensar que solo se necesita decencia para no estar en semejante tesitura. Triste, muy triste, cuando las complicidades del pasado político, pesan tanto que hacen a la decencia imposible.

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