
Sr. López
En aquellos lejanos tiempos en que la gente no se divorciaba, Tía Rosa se separó de tío Fernando y se las ingenió para sacar adelante a sus siete hijosvarones. Ya viejita, le confió a este menda que nunca dejó de querer a su marido y que entre más años pasaban, más lo extrañaba pero que lo dejó para que no fuera a echar a perder a sus hijos, porque el señor era peor que Juan Charrasqueado. Hizo bien.
Al menos en los últimos 86 años, México no estuvo en medio de un huracán de problemas tan serios. En lo interior por lo que todos sabemos; en lo exterior por Trump y sus halcones, con un descrédito internacionalinocultable.
Lo grave es que al timón está una Presidenta que pretende gobernar con un gabinete que no es de ella: de 21 secretarías de Estado, descontemos tres(Hacienda -ajena a los vaivenes de la alta grilla-, Defensa y Marina, que -bendito sea Dios-, no se enredan en jaloneos palaciegos); de las 18 restantes, ella nombró gente de ella en siete y las otras once carteras las ocupan pejistas de tomo y lomo, leales al Pejestorio, no a ella. Y es una Presidenta que no tiene el control de su partido ni del Congreso.
¿Qué tiene?… su discurso de frases hechas, inspiradas en su mentor, el Señor de los Abrazos… ¡ah!, y su Kalimán Harfuch. Los asuntos nacionales van mal. Sin tremendismo.
Hay quien supone que poco a poco, va a ir tomando el mando. ¡Caray!, está en su segundo año de gobierno con aroma de quinto. También hay quien espera que los EU arreglen nuestro tiradero, vana esperanza, el tío Sam le va a sacar el tuétano a doña Sheinbaum en lo de su interés y lo demás… es nuestro problema.
Es de preocuparse la equivocada lealtad de doña Sheinbaum a quien la puso en La Silla. Acomoda recordar una situación similar cuando el general Lázaro Cárdenas se sacudió el maximato de Plutarco Elías Calles, no el día 10 de abril de 1936 cuando este salió del país, sino desde antes, preparando las cosas, con la renuncia de todo su gabinete, por callistas; el cambio de gobernadores en diez estados, por lo mismo: Sonora (gobernado por Rodolfo, hijo de Plutarco), Sinaloa, Guanajuato, Guerrero, Tabasco, Veracruz, Hidalgo, Colima, Chiapas, y Estado de México.
Junto con todo ese meneo, Cárdenas removió a losgenerales jefes de zona y mandos superiores del ejército, entre ellos el importantísimo general Joaquín Amaro, el que organizó el ejército mexicano como lo conocemos.
En lotes fue sacando del Congreso a los diputados y senadores callistas y no eran agachones como tantos en estos tiempos, no, esa gente venía de la revolución y había que hilar fino y si hacía falta, desenfundar (que registe este tecladista, en esos tiempos y por pleitos de callistas contra leales a Cárdenas, se armó una balacera en la Cámara de Diputados el 21 de diciembre de 1936, hubo dos fiambres).
Y muy importante: cambió la dirigencia del Partido Nacional Revolucionario (PNR, luego PRI); y tome en cuenta que el PNR lo concibió Calles y ahí todos le eran fieles hasta la muerte (y no era verso, era en serio, se mataban). Qué tiempos.
También se dicen muchas cosas muy ajenas a qué y cómo hizo Cárdenas para que el poderoso Plutarco Elías Calles se fuera del país. Le anticipo que no es cierto que lo tomaron por sorpresa y en pijama casi a empujones se lo llevaron a los llanos de Balbuena donde estaba el aeropuerto (es un decir, era un terregal).
Mire usted algunos extractos de las ‘Memorias’ de Lázaro Cárdenas, de su puño y letra, copia fiel, ortografía incluida, no trampea este menda (las encuentra en https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/6Revolucion/1936ALC.html).
3 de mayo de 1935. “Distintos amigos del general Calles, entre ellos algunos de los que forman parte del Gabinete, vienen insistiéndole en que debe seguir interviniendo en la política del país. Estas gentes lo perderán”.
14 de junio de 1935. “A las 19 horas reuní al Gabinete en el Palacio Nacional manifestándoles que considerando embarazosa su situación por la amistad que los liga con el General Calles, aceptaba presentaran su renuncia, lo que desde luego hicieron”.(Todo el gabinete a la calle)
22 de diciembre de 1935. “El distanciamiento definitivo con el general Calles me ha deprimido; pero su actitud inconsecuente frente a mi responsabilidad me obliga a cumplir con mis deberes de representante de la Nación”. (“Cumplir con mis deberes de representante de la Nación”… ¡ay!, doña Claudia).
7 de abril de 1936. “El General Calles optó por salir él del país sin conocer los nombres de los Generales y sí de los civiles que saldrían con él, y que son Luis N. Morones, ingeniero Luis León y Melchor Ortega”. (Ojo: Calles lo decidió por no dejar a los suyos en la estacada).
9 DE ABRIL de 1936. “Hoy se giraron instrucciones para que salgan del país los señores General Plutarco Elías Calles, Luis N. Morones, ingeniero Luis León y Melchor Ortega.
El General Rafael Navarro Cortina, jefe de la Guarnición de la plaza, comunicó a las 22 horas al General Calles, las instrucciones recibidas de que debía de salir del país al día siguiente, manifestando el propio General Calles que estaría preparado por la mañana”.
9 de abril de 1936. “Mucho reflexioné para tomar esta decisión y hube de disciplinar mi condición sentimental, por lo que se refiere al señor General Calles, y obrar como responsable de los destinos de la Nación”. (Pues sí, de eso se trata La Silla).
El 11 de abril, ya con Calles en Texas, Cárdenas publicó una carta en la prensa explicando al país lo sucedido entre otras cosas dice: “(…) cuando la situación ha llegado a extremos tales en los que, sin recato alguno, estos elementos mantienen una labor delictuosa (…) ha parecido indispensable al Ejecutivo Federal abandonar su actitud vigilante y adoptar medidas de emergencia, a fin de evitar a la Nación trastornos de mayor magnitud (…) por imperativo de salud pública (…).
Nostalgia. No hace tanto, nuestros presidentes parecían presidentes y equivocándose o no, trabajaban para México, no para su tótem y de rodillas.


