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De poder a poder

De poder a poder
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Sonia de la Rosa

Editora

Es sabido que quien tiene el poder es quien da nombres a las cosas (y a las personas).

-Celia Amorós

La cita arriba mencionada, es muy adecuada para empezar hablando de los grabados de la artista, Sandra Díaz.

Sandra Díaz tiene poder, el poder que da, ser poseedora de cultura y ejercerla. El campo de la cultura es el que nos permite comunicarnos,expresarnos y sentir, es por esto, que en la obra aquí expuesta, Sandra nos hace sentir que hay un sector de la población a la que además de otros satisfactores, la palabra cultura aun no llega.

Rostros femeninos marcados, adustos, fuertes, ensimismados, retadores, acusadores, todos tienen algo que decir, sin embargo,aprietan fuertemente los labios. Manos que bordan, ocultas bajo el rebozo, que abrazan niños, que se alzan pidiendo paz y enarbolando la V de la victoria. Cabezas de mujeres cubiertas por delicadas mantillas, enmarcadas por flores y la funesta mariposa negra en el pecho, que en las alas lleva la libertad anhelada.

Todo esto no es fortuito, Sandra Díaz, da voz con sus grabados a miles de mujeres que aún esperan estar, de poder a poder, en nuestra sociedad. ¿Cómo? Grabándonos en la mente ese rostro de niña-mujer que con mirada retadora y la cabeza cubierta nos trae el presagio de la libertad. O las hábiles manos de esa anciana que en los mercados teje historias. O el dramático grabado en que una mujer carga todo un país y nos da la fuerza para tomar el poder y ser la generación que somos, porque nada fue ni es igual, después del 68, la madre que carga a ese hijo con un brazo y levanta el otro con la señal de la victoria, es la de todos.

El mundo de los insectos es recurrente en la obra de Sandra. Enormes y poderosos escarabajos negros,  en el libro del Chilam Balam, aparecen como el lodo de la tierra, en el sentido material y moral del término, pero condenado a convertirse en divinidad. La eterna metamorfosis, como las larvas que aparecen en su obra y están destinadas a ser bellas mariposas que vuelan hacia la luz o negros colmoyotes que traen funestos presagios.

El colmoyote es el protagonista de un conjunto de grabados, 43 para ser exactos, que extienden sus alas abarcando todo el espacio, ensombreciéndolo, “Presagio”, lleva por título esta instalación, que en la pared forman una mariposa, protesta simbólica a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Dos dramáticos actos que cambiaron a nuestra sociedad, que nos parieron de nuevo, haciéndonos más solidarios y participativos. Me refiero al 68 y a la desaparición de los 43, hijos, hermanos, estudiantes.

Cada grabado de Sandra manda un claro mensaje, para los que quieren ver, el asunto es no llegar al punto muerto, en el cual, el lenguaje enmudece y las acciones se vuelven infructuosas provocando la fatídica parálisis, el enmarañamiento de la vida colectiva.

De poder a poder, es fuerte, valiente, el lenguaje visual es preciso, nos lleva de la mano por nuestra historia, cruel, dramática, oscura, pero, también nos devuelve la esperanza; una mujer lleva de la mano a un niño y una niña, transparentes, atravesados por mariposas y pequeños insectos, la artista nos dice: “En el camino está la verdad”, el horizonte es claro, depende de cómo se utilice el poder, el poder de nuestra voz, de nuestras manos, de la mirada (…).

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