- Subrayaron el origen histórico, el simbolismo ritual y las prácticas comunitarias que dan sentido a esta celebración tradicional de enero.
Álvaro Indili
En el marco de la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, reconocida a nivel nacional e internacional, los cronistas Horacio de Paz y Francisco José Pascacio Vázquez destacaron el profundo valor histórico, cultural y simbólico de esta celebración que se realiza cada mes de enero y que reúne a miles de visitantes de todo el país.
Durante el programa Este lugar que soy, producido por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (CONECULTA) en coordinación con el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía, ambos especialistas explicaron que la Fiesta Grande es resultado de un sincretismo entre las tradiciones prehispánicas de los pueblos chiapanecas y las expresiones religiosas introducidas durante la Colonia, teniendo como figuras centrales a los Parachicos, las Chuntás y las imágenes del Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y San Sebastián Mártir.
Horacio de Paz manifestó que los rituales agrícolas, la música de tambor y carrizo, el uso del chinchín, las máscaras y la danza representan una petición ancestral a la naturaleza para la fertilidad de la tierra, mientras que la leyenda de María de Angulo marca uno de los relatos más significativos en el origen de la festividad. Agregó que actualmente la celebración se extiende por más de 20 días, iniciando desde el 1 de enero con diversas salidas tradicionales.
Por su parte, Francisco José Pascacio Vázquez expresó que la gastronomía también es un elemento esencial de la Fiesta Grande, destacando platillos como la pepita con tasajo, la chanfaina, el estofado, así como bebidas tradicionales como el pozol, el atole agrio y la mistela. Indicó que estas prácticas fortalecen la identidad comunitaria y reflejan la herencia cultural transmitida por generaciones.
Finalmente, los cronistas invitaron al público local, nacional e internacional a visitar Chiapa de Corzo a partir del 8 de enero, respetando las tradiciones y la convivencia comunitaria, para vivir una de las expresiones culturales más emblemáticas de Chiapas, donde la música, la danza, la fe y la gastronomía se unen en una celebración única.