
José Antonio Molina Farro
La reputación del insultado depende de su reacción al insulto, no de la veracidad del mismo.
BORGES
Las emociones son contagiosas; la ira, la frustración o la ansiedad de otra persona pueden transmitirse fácilmente si no estamos atentos. La enseñanza estoica propone mantener una especie de “higiene emocional”, recordando que lo que otros sienten no tiene porqué convertirse en nuestro estado interno. Una práctica útil es observar la emoción ajena como algo externo, sin apropiársela. Así podemos acompañar sin absorber, escuchar sin replicar la tensión y mantener nuestra calma intacta.
NO DEJARÉ QUE ME ARRASTREN. “Hoy me encontraré con gente difícil; no dejaré que me arrastren”. La frase atribuida al emperador romano Marco Aurelio refleja una actitud que sigue siendo vigente, anticipar la fricción individual y social y decidir no ceder nuestro estado emocional al de los demás. Aconseja empezar el día preparado para encontrarse con personas complicadas sin perder el propio criterio ni la serenidad interior.
Este recordatorio estoico estimado lector, nos recuerda que la convivencia humana siempre traerá desafíos. Pero la clave está en cómo elegimos responder sin negar la dificultad sino de mantener la firmeza frente a la influencia externa.
RESPUESTA Y REACCIÓN. Una reacción suele ser impulsiva, automática y cargada de emociones. Una respuesta implica pausa, reflexión y elección consciente. No dejarnos llevar por la primera impresión. Por ejemplo, ante un comentario agresivo, reaccionar sería devolver la agresión; responder reconocer la emoción, respirar y optar por una respuesta firme pero serena. Esta diferencia marca el límite entre perder el control o conservarlo.
LÍMITES. Los límites son esenciales para la convivencia sana. Ante personas difíciles, el riesgo es caer en su dinámica de provocación. Mantener límites significa decir “no” cuando es necesario, retirarse de una discusión improductiva o expresar con firmeza lo que no toleramos, sin perder la compostura ni alimentar el conflicto.
ANTICIPACIÓN CONSCIENTE. La anticipación no es pesimismo, es preparación. Al prever que surgirán fricciones, reducimos el impacto emocional cuando ocurren. Es como llevar un paraguas sabiendo que puede llover, no evitamos la lluvia, pero sí nos protegemos.
PERSPECTIVA AMPLIA. Ayuda a relativizar los conflictos. Muchas veces lo que nos molesta en el momento, pierde importancia con el tiempo. Esto puede suficiente para desactivar la situación. Marco Aurelio recordaba la fugacidad de la vida y la pequeñez de los problemas frente al conjunto del universo. Así no sobredimensionamos las actitudes de los demás.
AUTOCOMPASIÓN. La autocompasión nos permite aceptar que somos humanos, y que equivocarnos forma parte del proceso, no somos perfectos. En lugar de castigarnos por haber reaccionado mal, podemos aprender de la experiencia y ajustar nuestra respuesta la próxima vez. Este enfoque evita que “ser estoicos” se convierta en una presión añadida.
ESPACIOS DE RECUPERACIÓN. El contacto con personas difíciles desgasta, por so la importancia de contar con espacios de recuperación, actividades que nos devuelvan la energía y la serenidad. Caminar, leer, meditar o conversar con alguien de confianza. Estos momentos actúan como un contrapeso que nos ayuda a no quedarnos atrapados en la tensión acumulada.
La enseñanza de marco Aurelio no significa aguantarlo todo ni negar nuestras emociones. Nos recuerda nuestra capacidad de decidir cómo actuar frente a la dificultad. En última instancia se trata de no dejar que otros dicten nuestro estado interior y de poder elegir con libertad y consciencia, la manera en que queremos relacionarnos con el mundo.


