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Conocí al poeta Jaime Sabines

Conocí al poeta Jaime Sabines
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Uvel Vázquez

Marisa y Socorro Trejo Sirvent, mis amigas de toda mi vida, me invitaron a participar con un  poema para el gran poeta Jaime Sabines. No sé cómo hacerle un poema a nuestro abuelo de la mazorca, de la poesía. Lo he leído es cierto. Me gusta el ritmo de su métrica diversa. Sabines es un hombre de Dios y un alcahuete de la muerte. El lirismo de sus versos, repletos de dulces elotes, de religiosidad, de encanto y desencanto. Conocí al poeta en un evento.  Me presentó con él,Margarita López Alegría. Yo a penas iniciaba en este culto a la imaginación y al canto de uno mismo. Sabines era fumador empedernido. Le encantaba contemplar a las mujeres. Los poemas del poeta mayor como se le reconoce en el ámbito literario son maravillosos. Se contagia uno de la aparente facilidad y musicalidad de los versos como versículos llenos de sabiduría. Sabines es el psicólogo de los abandonados. El protagonista de ritos y ceremonia del cuerpo. Sabines nos convence de lo efímero del amor con lo sagrado. Quiero decir, que el primer poeta que leí fue Gustavo Adolfo Bécquer. Pablo Neruda y los 20 poemas de amor. Y Samuel Becker. Encontré lo que anda buscado con este poeta alemán. Y después lo confirmé con Sabines, con César Vallejo y Miguel Hernández.  Sabines exalta a la mujer y nos lo pone en frente. Con este lenguaje cotidiano, conversacional nos seduce con sus poemas que nos habla de la embriaguez acerca de la muerte que nos purga y nos purifica. Yo leo los versos del poeta mayor, cantando.

Nos separó la vida, mamá, papá, hermana

Espero no estar tan viejo cuando vengas a mí, y me lleves por esa calle de Febrero tan líquido y de tanta soledad apretándome. Esa calle polvosa de tantos adioses; corríamos felices con mis hermanos y mamá tan joven entonces. Esa calle curvándose dentro de nosotros.  Descansando en paz. Reposando como raíz de plata en la oscuridad. Por esa calle arenosa en donde mis ojos brincando como pulgas en las ropas del bullicio. Esa calle se llevó a Mamá y a la monja que tanto quería. Espero que no esté tan viejo para abrir los ojos dentro de ti. En

Febrero nos separó la vida mamá, papá, hermana. Febrero me duele como muela. Febrero me hace llorar a solas. Febrero partió mi corazón solar. Febrero es la pulsación que me aplasta como árbol. Febrero como vendaje en mi muerte sangrando.Febrero, carbón en la página de mi corazón donde vivo rodeado de sombras. Febrero entra a cada hora a golpearme con Dios en la cabeza. Febrero me dobla como niebla. Febrero me unta VapoRub en mis retinas. Abro los ojos en mi muerte. Abro mi ataúd y me alejo de ti misma, me alejo engendrado llagas y pus en el Amor que nunca me di. Me dio. Es hora de mi tiempo. Mi tiempo aquí termina aquí, espectral como rata que sale mi boca oscura. Subí muchas veces la hermosa escalera de la vida, hasta que alcance la plenitud de la muerte. No me remaches Febrero en la herida de piedra extraña en las entrañas. Febrero desemboca en el viscoso de mi indecisa alegría. Este sudor de lápida me hace llorar, gimiendo, inocente sangre que ya no es mía.

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